REDACCIÓN AZAGALA
Ecoturismo Alburquerque asegura que tiene una “misión innegociable” y se trata de “situar a Alburquerque en el lugar que le corresponde dentro del mapa turístico nacional”. Así, Ecoturismo Alburquerque se define como “una firma operadora de experiencias diseñada para poner en valor el imponente conjunto histórico de la localidad, defender su entorno natural y convertir la gastronomía de proximidad en su mejor embajadora”.
Detrás de esta iniciativa se encuentra el graduado en Turismo Julio Montes Cantos, quien ya durante sus años de formación universitaria convirtió a su pueblo natal en el laboratorio y eje central de sus proyectos de investigación académica. «Nos dimos cuenta de que Alburquerque lo tiene absolutamente todo: un patrimonio monumental único —con el Castillo de Luna y el barrio de la Villa Adentro a la cabeza—, unos cielos nocturnos de una pureza extraordinaria y una gastronomía privilegiada. Solo faltaba empaquetarlo bajo tres pilares que para nosotros son ley: cercanía, profesionalidad y excelencia», explican desde la dirección de la empresa.

El ‘Kilómetro 0’ como seña de identidad
Frente al turismo de masas de «visita rápida y foto», Ecoturismo Alburquerque apuesta por la filosofía de la experiencia inmersiva y la economía circular. Las rutas y actividades diseñadas por la marca no se limitan a narrar la historia de los monumentos, sino que integran de forma orgánica el saborear la tierra.
El producto local (Km 0) es el hilo conductor de su oferta: degustaciones de quesos artesanos de la zona, vinos locales, embutidos y jamón ibérico de la dehesa alburquerqueña. El objetivo es que cada viajero que pise el municipio genere un retorno económico directo en los ganaderos, bodegueros, hosteleros y pequeños comerciantes del pueblo.
Más allá de captar al visitante externo, la empresa nace con una clara vocación de servicio hacia la propia comunidad de Alburquerque. Desde la firma lanzan un mensaje directo a los vecinos: ser los primeros prescriptores del pueblo.
Ecoturismo Alburquerque se pone a disposición de los habitantes para ser esa herramienta de absoluta confianza a la que recurrir cuando reciban a familiares, amigos o compromisos de fuera y quieran regalarles una experiencia inolvidable. Del mismo modo, la iniciativa busca dotar a los vecinos de argumentos históricos y culturales sólidos para que, cuando viajen fuera de Extremadura, no solo hablen de su pueblo con el lógico orgullo sentimental, sino también recomendando un destino profesionalizado, cuidado y preparado para acoger.

El círculo virtuoso: Turismo, empresa privada y ayudas públicas
La tesis de la empresa es clara: si se consigue demostrar con datos un flujo constante de visitantes fascinados por la localidad, ocurrirán dos fenómenos paralelos. Por un lado, el tejido empresarial privado perderá el miedo a apostar e invertir en negocios locales dentro del municipio; por otro, instituciones como la Junta de Extremadura o el Gobierno central tendrán el respaldo e impulso necesario para no dudar en conceder subvenciones y ayudas públicas destinadas a mantener, restaurar y proteger el patrimonio alburquerqueño.
El escaparate digital: un antes y un después para el destino
Como pilar tecnológico de esta estrategia integral, Ecoturismo Alburquerque desarrolla una nueva plataforma web orientada a convertirse en un punto de información dinámico, intuitivo y permanentemente actualizado sobre la realidad turística de la villa. Este proyecto —que nace como una herramienta de soporte constructivo dispuesta a trabajar en estrecha coordinación con la Oficina de Turismo y el Ayuntamiento, sin sustituir jamás sus canales oficiales— está llamado a marcar un antes y un después en el turismo de Alburquerque. El objetivo es dotar a la localidad de un escaparate digital tan atractivo, moderno y profesionalizado que convierta al municipio en un auténtico destino de referencia.
«No venimos a competir con nadie, venimos a sumar esfuerzos con las instituciones y con el pueblo. Alburquerque no necesita inventar un relato fantástico para ser atractivo; le basta con enseñar, con el máximo rigor y cariño, la herencia que nos dejaron nuestros antepasados», concluyen.
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PORTADA: Imagen lejana del castillo de Luna.
IMAGEN 2 Y 3: Julio Montes Cantos, graduado en Turismo.
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