ENTRE MÚLTIPLES CONDECORACIONES, POSEE LA GRAN CRUZ DE LA ORDEN DEL MÉRITO MILITAR CON DISTINTIVO BLANCO
MOISÉS CAYETANO ROSADO Y GABRIEL MONTESINOS GÓMEZ
Un general Hijo Predilecto de Badajoz
Cuando el 30 de junio de 1993 el Ayuntamiento de Badajoz -a instancias de su alcalde, Gabriel Montesinos Gómez- tomó el Acuerdo Plenario de nombrar Hijo Predilecto al general de brigada, Gobernador militar de la plaza y la provincia, Excmo. Sr. D. Ezequiel Moro Cárdenas, tanto el grupo municipal gobernante, el PSOE, como el mayoritario en la oposición, el PP, votaron a favor por unanimidad. Solamente el grupo minoritario de IU -con dos concejales- se abstuvo.
Al acto solemne de entrega del título acreditativo asistirían todos los concejales del PSOE (15), del PP (10) y el portavoz de IU, Moisés Cayetano Rosado, a pesar de aquella “abstención consensuada” de su grupo. El general Moro, como le llamábamos, nos recibió a todos con su sonrisa generosa, su simpatía tan alabada siempre por sus subordinados y compañeros de armas, y tuvo especial deferencia con el portavoz de IU, con el que le unía de tiempo atrás un cierto vínculo: el suegro del “político”, Sergio Rodríguez Juárez, había sido sargento a las órdenes del entonces oficial Moro Cárdenas.

A principios del siglo XXI, ahora ya gobernando la ciudad con mayoría absoluta el Partido Popular, se decidiría poner su nombre a una calle de la margen derecha del río Guadiana, cercana a la Avenida de Elvas y al Puente Real.

Fama y vivencias de un militar ejemplar
La fama de buen militar y magnífica persona no solamente es impresión nuestra sino constatada en numerosos testimonios, unos obtenidos directamente y otros leídos en “redes sociales” (ejemplo: https://www.facebook.com/groups/antiguomenacho/posts/25628261556772891/). Su paso como capitán y después comandante en los años setenta del siglo pasado, así como teniente coronel en los años ochenta, en el Cuartel de Menacho de Badajoz, dejó profunda huella en quienes le conocieron.

Antes, recién nombrado teniente, en 1955, con veintidós años de edad, tendría un primer destino en Sidi Ifni, para pasar después, con la misma graduación, al País Vasco, y ambos lugares son lo primero que evoca en nuestra conversación, en nuestras conversaciones, porque es algo que le quedó muy grabado, con aquellos años juveniles, antes de cumplir los treinta, y que le supusieron enfrentarse a lo más duro de su carrera.
Pero lo peor -nos dice- fue lo del País Vasco, pues en Sidi Ifni estábamos ante un enfrentamiento directo, cara a cara, con el enemigo delante. En cambio, lo del País Vasco era terrible, porque te podían abordar, asesinar por la espalda, como le ocurriría al comandante del que yo era ayudante: Diego Fernández-Montes Rojas.
Diego Fernández-Montes Rojas -entonces coronel retirado- se dirigía el 17 de diciembre de 1978 a la Delegación del Ministerio de Cultura de San Sebastián para trabajar como funcionario de la misma, cuando dos miembros del Comando Gamboa de ETA abrieron fuego contra él. Los terroristas le esperaban y le dispararon en cuanto entró en el edificio. La víctima quedó gravemente herida e intentó refugiarse en los portales. Los terroristas huyeron con la ayuda de un tercer etarra, que les esperaba con un automóvil, siendo encontrado por el portero del edificio. Fue trasladado al hospital Nuestra Señora de Aránzazu, donde fue sometido a una operación de tres horas, pero falleció en la mañana del día siguiente debido a la gravedad de las heridas. De nada le valió estar incardinado en la sociedad, casado con una mujer vasca y ser una persona socialmente apreciada.
Como tampoco le valdría a otro buen amigo suyo, el primer Jefe de la Ertzaina, Carlos Díaz Arcocha, bilbaíno, y que había sido teniente coronel del Ejército de Tierra, igualmente asesinado, éste el 7 de marzo de 1985.
Las etapas más felices -remarca- las he vivido en Badajoz
¡Y en Sevilla, desde luego!, añade; algo con que concuerda su mujer, Pilar García Doncel, con quien se casó en 1962, teniendo Ezequiel 28 años y Pilar 20. Un matrimonio inseparable, de apoyo mutuo constante, junto a su familia, especialmente sus tres hijas y un hijo, que siempre los tienen presentes en sus anécdotas de la vida sevillana y badajocense. Antes de ello, superaría los cursos correspondientes de Estado Mayor: tres años de mucha exigencia física e intelectual, remarca, preparándose desde el País Vasco.

Boda del entonces teniente Ezequiel Moro con Pilar García, en 1962
En Badajoz -destinado primero como capitán- vería sus ascensos de comandante y teniente coronel, y a Badajoz volvería -tras una estancia en El Pardo al ascender a coronel- como Jefe de la Brigada de Infantería Mecanizada XI y Gobernador militar de la plaza y provincia, nombrado por Orden de 1 de marzo de 1991 (BOE de 7 de marzo del 91). Dos años antes había sido promovido a General de Brigada de Infantería (Consejo de Ministros del 5 de mayo de 1989), ocupando desde cuatro días más tarde el puesto de Jefe de Estado Mayor de la Segunda Región Militar, Región Militar “Sur”, con residencia en Sevilla.
Por Real Decreto de 19 de junio de 1992 obtendría la Gran Cruz de la Orden del Mérito Militar con distintivo blanco, que es una de las máximas condecoraciones militares en España.

Condecoraciones de su carrera militar
CONTINUARÁ EN UNA SEGUNDA PARTE
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