EUGENIO LÓPEZ CANO
Hasta el siglo XVI los viajes se efectuaban a lomos de caballería y no sería hasta mediados de aquella centuria cuando se conocen los coches de viaje, sólo utilizados por personas de elevada posición social, bienestar que a lo largo del siglo XVIII se extendería al resto de la población con vehículos que «llegaban a alcanzar una rapidez irrisoria: 10 o 12 leguas en 24 horas».
Debido al peligro de los salteadores de caminos, riesgos a los que estaban expuestos los viajeros alburquerqueños por la ausencia de pueblos intermedios y en especial por el exceso de vegetación existente, peligros a los que se exponían en numerosas ocasiones, se vieron en «la necesidad de viajar en común, y vinieron primero los pesados coches de caminos (…) y luego las diligencias, con su cupé y su vaca, que no podían subir las cuestas sin que los viajeros se apeasen y aún ayudasen a empujar».

En relación con los vehículos de transporte de viajeros, la citada Enciclopedia Universal Europeo-Americana nos ofrece los siguientes datos al respecto: en 1777, referido a vehículos para transporte en común con itinerario fijo, se pusieron en circulación carruajes de seis plazas y otros de mayor número de asientos, cubiertos. En 1793 se construyeron en gran número los llamados «grandes malles-postes», que llevaban el correo y cuatro pasajeros, los cuales subsistirían hasta 1858. Con anterioridad, en 1828, aparecieron los transportes públicos en común, multiplicándose los ómnibus de tres a veinte plazas, con carga para los equipajes.
La diligencia, allá por 1848, consistía en un coche de cuatro ruedas, con dos varales, tirado por dos o más parejas de caballos o mulas. Poseía tres departamentos: en la berlina, o parte delantera, había tres o cuatro asientos; en el interior y la rotonda, cuatro o seis más, y en la parte trasera existía igualmente un banco para tres o cuatro personas, reservando la parte exterior del techo para el equipaje.
El trayecto a Badajoz se realizaba en un principio por el Camino Viejo de Badajoz, antiguo Camino Real de Badajoz. Dicho «camino real de ruedas» partía de las inmediaciones de la fuente El Caño en dirección a San Isidro para llegar desde allí al regato Los Ruices. A partir de este lugar discurría a través de la Vega de los Zapateros, los Riscos de Higüela, Parador de San Juan, situado al otro lado de la sierra Dos Hermanas, Camino Viejo de Badajoz, el Vaho de Leganito, finca La Reyerta, finca Rincón de Gila, hasta desembocar en las Casas Aisladas, en las inmediaciones de la ermita de Bótoa, y desde allí, por Los Cachones, directo hasta Badajoz.
PORTADA: Diligencia en Puerta Palmas (Badajoz)
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