FRANCIS NEGRETE/ AZAGALA
Como toda la península ibérica, Alburquerque sufrió ayer un hecho insólito e incomprensible que nos dejó sin energía eléctrica desde las 12 y 33 minutos hasta las 11 y 10 de la noche. La luz volvió cuando la mayoría de alburquerqueños ya estábamos en la cama dudando de si nos levantaríamos ya de vuelta a la normalidad.
Hubo tiendas y supermercados que cerraron antes de tiempo, sin embargo, por la tarde los bares permanecían abiertos, posiblemente porque habían hecho acopio de hielo y porque los botelleros mantienen la bebida fría varias horas sin recibir suministro eléctrico, como ocurre en los frigoríficos de la casa, donde aún permanecían los productos algo fríos a las 11 de la noche y los arcones los mantenían congelados. Menos mal, porque una de las principales preocupaciones de la mayoría de vecinos de Alburquerque era que se les estropeara toda la comida congelada.

Entre los propietarios de negocios circulaba el temor de que en una época en que los malditos ladrones se han cebado con nuestros pueblos, estos desalmados aprovecharan la noche para robar con más ahínco, pero no fue así, al menos que esta revista sepa.
En las tiendas llegaban clientes buscando alimentos fríos, como ensaladillas, y en este sentido tuvieron suerte quienes tienen cocinas de gas, el resto, comimos bocadillos. Y en las tiendas de los chinos, se veía a muchas personas comprando pilas para sus transistores, o velas para encender por la noche, mientras en las tiendas de electrodomésticos pedían pequeñas radios. Muchas personas utilizaron las radios de sus automóviles para informarse de este hecho sin que nadie diera una explicación al respecto.
Hubo quienes tuvieron la suerte de poseer grupos electrógenos que utilizaron por la noche y quienes también aprovecharon la energía de sus vehículos eléctricos para utilizarla en sus casas para las necesidades más perentorias.
Como incidencia reseñable, comentar que los bomberos tuvieron que rescatar a una persona que se quedó encerrada en el ascensor del Hogar del Pensionista.
En fin, Alburquerque regresó a la época en que se cortaba a menudo a oscuras y las familias entonaban aquellos de “Gabino Gas, que venga la luz”.
Visitas: 139
