jueves, enero 22, 2026
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VIDA Y OBRAS DE ELENA FORTÚN (17). Sueños de enfermedad

ELÍSABETH GARCÍA ROMÁN

-Sueños de enfermedad. Puig d´Olena, Barcelona, 1951

Encarna había cogido una fuerte gripe complicada con una pleuresía en el pulmón derecho y el izquierdo prácticamente atrofiado, así que fue ingresada en el sanatorio de Puig d´Olena. No la dejaban moverse de la cama, ni escribir a máquina y le ponían continuamente penicilina y suero. Todas las mañanas iba un sacerdote a darle la comunión, pero ella quería ir a la capilla, y lo haría en cuanto pudiera levantarse. En aquellos momentos se encontraba en paz con su alma y nunca se había sentido tan cerca de Dios.

   Tenía solamente una cierta preocupación por si Aguilar podría y querría sufragar los enormes gastos del sanatorio, y aquel le dijo que gastase lo que fuera necesario. Pero aquel cómodo y sedante anonimato se desvaneció en cuanto empezaron a llegar cartas a nombre de Elena Fortún y se formó una comisión de enfermos que fueron a visitarla en nombre de todos.

   Con el fin de que no resultara tan gravosa su estancia en el sanatorio, escribió al Hospital Militar, que era gratuito y al que ella tenía derecho como viuda de militar, para que la ingresaran allí. Le habían dicho que una pleuresía necesitaba al menos cinco meses para curarse y si seguía en el sanatorio acabaría entrampada con Aguilar para toda la vida. Pero el traslado se demoraba y su salud no mejoraba.

De todas formas, consiguió llevar adelante su plan y a finales de abril salió del sanatorio con un representante de Aguilar y llegó a casa de Roger de Lauria. Una semana después continuaba allí porque los trámites de entrada en el Hospital Militar se demoraban.

   Un médico le diagnosticó un derrame del pulmón que había vertido la sangre hasta llegar al intestino, mientras que el último especialista que la vio formuló el diagnóstico que, según él, era el definitivo: no tenía nada en el pulmón, sino el corazón agotado, lo que producía una circulación fatal de la sangre, agua en los pulmones, ahogo y fatiga.

   El 11 de junio se puso tan enferma que llevaron un sacerdote porque creyeron que se moría, pero se recuperó y la volvieron a ingresar en el sanatorio de Puig. Allí, un doctor le dijo que había un fondo tuberculoso en todo el proceso y que tardaría un año y medio en curarse.

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