JOSÉ NARCISO ROBLES ORANTOS
Como ya hemos explicado, entre 1750 y 1754 todas las poblaciones de “las Castillas” fueron sometidas a un interrogatorio con el fin de conocer su riqueza y ajustar así la carga impositiva a cada una de ellas. Fue conocido como el Censo del Marqués de la Ensenada.
De las respuestas facilitadas en el verano de 1753, en que le tocó el turno a Alburquerque, podemos hacernos una imagen bastante aproximada de la realidad social, económica y política de la villa en esa época.

En esta cuarta y última entrega se describen, entre otras cosas, los montes y la arboleda existente en el término de Alburquerque: consta que “no hay dehesa salvo la llamada boial, que destina sus pastos a ganado de labor.
Por otra parte, cita los “despoblados” que existieron: el “Lugar de las Cinco Villas”, de la que “solo hay vestigio” el de “Santa Leocadia”, el de Benavente y un término común entre Alburquerque, “Ronchez y Ugüela”, que son de Portugal y que se llama “La Reyerta”.

Habla también de la caza existente entonces y describe la existencia de 3.760 colmenas que dan anualmente 140 arrobas de cera y 700 de miel.
En cuanto al ganado cita 243 cabezas de vacuno, 3.100 borregos, 1.500 cerdos, 100 borregos de lana fina merina y 2.410 cabras.

Por otra parte incide en la existencia de 5 hornos de cal, canteras de piedra y en el sector agrícola: 12.000 fanegas de trigo, 24.000 de centeno, mil de cebada, 20.000 arrobas de vino anuales y 4.000 de aceite.
Visitas: 98
