domingo, octubre 4, 2026
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Crecer en una familia adoptiva

Aureliano Sáinz

En uno de estos días de comienzo de curso me encuentro en la cafetería de la Facultad a Miguel, alumno que tuve el año pasado en una asignatura y que está haciendo cola en el tiempo de descanso en el que la mayoría de los estudiantes se acercan para desayunar.

“¡Hola, Miguel!, ¿qué tal te encuentras en este nuevo curso que comienzas?”, le indico al mismo tiempo que le doy la mano. “La verdad es que muy bien, puesto que vengo sin ninguna asignatura pendiente del curso anterior”, me responde mientras que nos situamos juntos esperando a que nos atiendan.

Este alumno era bien conocido en la clase, pues su tez muy morena y sus rasgos faciales daban lugar a que, de entrada, uno creyera que procedía de América Latina. En parte era cierto, ya que de muy pequeño fue adoptado por sus padres que residían en una provincia  lejana de Córdoba. Su situación era conocida por sus compañeros de clase, por lo que no se sentía incómodo que supieran su realidad familiar.

“Supongo que tus padres estarán muy contentos de cómo vas en los estudios… Por cierto, ¿tienes hermanos?”, le pregunto sabiendo que en el curso pasado estudiamos detenidamente las distintas modalidades de familia a partir de mi último libro El dibujo de la familia, en la que aparecen también las adoptivas.

“Me imagino que recordarás los dibujos que vimos en la clase y que analizamos”, le indico, “al tiempo que te apunto que incorporaré algunos para ilustrar esta charla que mantenemos ahora y que entonces nos sirvieron para que entendiésemos la diversidad de situaciones familiares, también en las de tipo adoptivo”. “¡Sí, claro! ¡Cómo no!, pudimos conocer algunas circunstancias que aparecen y que nos hacía ver que en todas las familias surgen dificultades”, responde a lo que le digo.

A la segunda parte de lo anterior, continúa: “No, no tengo problemas, ya que mis padres acudieron a la adopción dado que no podían tener hijos biológicos”, me responde con tranquilidad puesto que sus padres lo adoptaron cuando tenía solo dieciocho meses y ha crecido con el cariño, el cuidado y la información necesaria a cada pregunta que se iba haciendo a medida que crecía. Nunca le ocultaron nada que deseaba conocer; algo muy diferente de las antiguas formas de adopción en las que se buscaba esconder todo lo referente a este proceso.

“¿Has tenido algunos problemas a lo largo de tu crecimiento, dado que ya has cumplido los veinte años y es posible que te hubieras cruzado con algunos a lo largo de tu vida?”, le pregunto, sabiendo que en clase abordamos los trabajos del catedrático de Psicología Jesús Palacios, especialista en esta modalidad familiar, en los que aborda las dificultades o los problemas que nacen en las adopciones.

“He pasado los mismos problemas que cualquier chico de mi edad. Pero si tuviera que indicar los momentos más difíciles quisiera apuntar a mi etapa escolar, ya que algunos niños se metían conmigo por el color de mi piel, ya que veían que era distinta a la de mis padres, que la tienen bastante blanca”. “De todos modos”, continúa, “ahora entiendo que los niños en ocasiones son algo crueles, pero que no son conscientes del daño que hacen”.

Seguimos charlando, hasta el momento en que ya nos sirvieron los desayunos. Yo iba a pagar ambas consumiciones, pero él se adelantó, indicándome que era un placer invitar a su profesor con el que estuvo todo el curso pasado.

Explicación de los dibujos:

1. Dibujo de una niña de origen chino de 9 años junto a sus padres adoptivos. El grupo familiar lo presenta en el lado izquierdo de la lámina, dado que no se siente segura con sus capacidades gráficas, de ahí que acuda a una plantilla para realizar los círculos de los rostros.

2. Familia numerosa realizada por una niña de raza negra de 8 años que se representa al lado de sus padres adoptivos. Tiene tres hermanas y otro hermano adoptado. A ellos se les suma el bebé recién nacido que traza con el número 8.

3. Dibujo de una chica de 11 años, de modo que comienza por sus padres cogiéndole de la mano a su hermano de adopción. Al indicarlo por escrito en la lámina, manifiesta la desafección que tiene con él debido a los celos por el cariño que le muestran sus padres.

4. En las familias adoptivas se viven las alegrías y las tristezas como cualquier otra. En este caso, muestro el dibujo de una niña de 8 años que ha conocido la separación de sus padres, de forma que no representa a la figura paterna pues la considera ya fuera de la familia.

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