Desahucios, relato y la utilización del feminismo
Charo Ceballos
En la exposición de motivos del Real Decreto-ley 26/2026, por el que el Gobierno ha legislado deprisa y corriendo, sin el poso que un problema estructural como el de la vivienda requiere, se califica a Mari Carmen Abascal como «…víctima de una legislación machista y retrógrada procedente de una dictadura y de la especulación más voraz…».
Es curioso que se califique la legislación que ha permitido el desahucio de esta señora como machista, retrógrada y, por supuesto, heredera de la dictadura franquista, cuando, paradójicamente, ha sido la legislación del régimen franquista (la LAU de 1946 y posteriormente el Texto Refundido de la LAU de 1964) la que ha permitido vivir a Mari Carmen en su casa durante 70 años. Fue precisamente ese marco legislativo preconstitucional el que instauró la prórroga forzosa indefinida para el inquilino y la posibilidad de subrogaciones sucesivas a favor del cónyuge y de los hijos. Gracias a esa norma, Mari Carmen pudo continuar viviendo en ese piso durante siete décadas manteniendo una renta protegida e inferior al valor de mercado.
Si a Mari Carmen se la ha podido desahuciar ha sido gracias al Decreto Boyer (1985) y a la LAU de 1994, que se aprobaron bajo los auspicios de legislaturas socialistas. Estas leyes buscaron corregir el desfase del mercado de la «renta antigua» limitando las subrogaciones sucesivas y fijando su extinción definitiva al fallecimiento o al cumplimiento de ciertos plazos y edades para los hijos subrogados.
Cualquiera de nosotros puede empatizar con la situación de esta señora de 87 años, con discapacidad y saliendo en camilla de la vivienda que ha ocupado durante 70 años; pero lo que no podemos consentir es que este Gobierno nos trate de engañar con artimañas, con falacias y manipulando un discurso sesgado y lleno de mentiras. No se puede manipular la historia, no se puede engañar a los ciudadanos y, sobre todo, no se puede meter con calzador la palabra «machista» en esta exposición de motivos para congraciarse con el movimiento feminista. Las feministas sabemos muy bien que el Gobierno de Sánchez cogió la agenda feminista, la guardó en un cajón cuando tomó posesión como presidente y, hasta hoy.
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