lunes, mayo 18, 2026
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Un viaje para conocer Elvas de la mejor forma

FRANCIS NEGRETE/ AZAGALA

Una persona que reside en Badajoz desde siempre comentaba que acababa de enterarse de que en Elvas había un castillo. Y es que es así: como ya comentamos previamente a este viaje, la gran mayoría de alburquerqueños conoce Elvas porque ha ido a comprar toallas o loza, o a comer en alguno de sus muchos restaurantes, pero una mayoría desconoce realmente el patrimonio monumental de esta ciudad Patrimonio de la Humanidad, y mucho menos su historia. Por ello, contar de guía con un historiador que conoce al dedillo la historia y el patrimonio de Portugal, como es Moisés Cayetano, es todo un lujo y el Colectivo Cultural Tres Castillos ha tenido la inmensa suerte de contar con la generosidad de este escritor, una persona que ha dado decenas de conferencias en España y Portugal, tanto a profanos en las materias que él domina, como a expertos en patrimonio, tanto en humildes locales de asociaciones, como en paraninfos de universidades. No hay nadie en Extremadura que haya escrito tanto sobre la Raya, su historia, sus monumentos, la emigración que afectó a ambos lados de la frontera… Y, sin embargo, incomprensible y hasta vergonzosamente, Moisés Cayetano aún no tiene la Medalla de Extremadura, lo que da una idea de la escasa talla cultural y política de quien ha gobernado esta región.

  El viaje a Elvas fue una auténtica gozada. La primera parada, donde el autobús dejó a los excursionistas, fue junto al gigantesco acueducto, donde nos enteramos de qué son los glacis, una defensa de tierra sobre el terreno en declive o rampa, como explicó Moisés. 

  Este acueducto fue construido entre los siglos XV y XVII para asegurar el abastecimiento de agua de esta ciudad convertida en fortaleza y enclave estratégico de la conflictiva frontera luso-española.

  Desde allí, siempre en subida, caminamos hacia el mercado, donde unos exquisitos churros esponjosos, sirvieron para reponer fuerzas. A continuación visitamos La Plaza de la República y entramos en la catedral.

  Tras encargar la comida en un restaurante del centro, paseamos por el casco antiguo de Elvas hasta penetrar en cementerio de los ingleses, a los pies del castillo, donde hay tumbas de soldados ingleses que murieron luchando junto a los portugueses y españoles en la batalla de Albuera, librada contra con las tropas napoleónicas durante la Guerra de Independencia.

  Las vistas desde ese mirador son privilegiadas, tanto de norte a sur como de este a oeste. En lontananza, en lo más alto, el Fuerte de Nossa Senhora da Graça es imponente y en el otro extremo, el de Santa Lucía, que visitaríamos por la tarde, da a entender la importancia histórica de esta ciudad fortificada. De hecho, es la que mayor número de fortificaciones de Europa, y solo Malta, según explicó Moisés, impresiona más en este sentido.

  La comitiva tomó un merecido descanso en el interior del castillo, donde hay una cafetería con unas terrazas amplias y con variedad de atractivos.

  Luego descendimos hasta la plaza de la República para dar por cerrada las visitas matutinas y comer y descansar para proseguir por la tarde. Así, regresamos al autobús, desde donde nos dirigimos a la espectacular fortaleza de Santa Luzia. Este cuenta con una construcción central de planta rectangular rodeada de cuatro baluartes en punta que le confieren, vista desde el aire, una forma de estrella. También cuenta con dos revellines situados en los flancos orientados al sur y al este, mientras que desde su parte superior domina visualmente todos los terraplenes exteriores lo que dificulta el ataque de fuerzas enemigas. Este reducto se comunica con el recinto principal mediante un «puente durmiente» que, en caso de ser sitiado en fuerte, podía destruirse y ser sustituido rápidamente por un puente levadizo.

  Dentro de este imponente fuerte visitamos distintas dependencias, como un museo militar o un túnel estrecho de más de 100 metros de largo, con galerías subterráneas realmente claustrofóbicas.

  Una vez más, los excursionistas disfrutamos y nos sentimos realmente apasionados cuando nuestra vista era acompañada por las minuciosas explicaciones de Moisés Cayetano. La opinión fue también como siempre, unánime: nunca hemos gozado tanto con excursiones como cuando nos acompaña la voz de este generoso experto en la historia y el patrimonio de la Raya.

 Los próximos viajes, ya tras el verano, podrían ser a Beja y Serpa, en una sola excursión, y a Tomar, en la siguiente.

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