FRANCIS NEGRETE/ AZAGALA
La presentación en Alburquerque de la última obra de Moisés Cayetano, De la tierra sin hombres a los hombres sin tierra”, resultó un éxito de público, inesperado en cuanto este tipo de actos suelen ser minoritarios.

Organizado por el Colectivo Cultural Tres Castillos, contó con la presencia del alcalde, Manuel Gutiérrez y de los concejales Alicia García, Javi Blázquez y Luis Paniagua, quien es además asesor jurídico del Colectivo y miembro del Consejo de Redacción de AZAGALA. También estuvo presente Gabriel Montesinos, último alcalde socialista de Badajoz y uno de los creadores del grupo Combatientes.
El primero en intervenir fue José Manuel Leal, presidente de Tres Castillos y responsable de esta edición digital, quien como vemos en el primer vídeo editado, habló de la experiencia de su familia como emigrantes de Alburquerque.
Posteriormente tomó la palabra Antonio Maqueda Flores, licenciado en Filología Inglesa por la Universidad de Extremadura, miembro del Consejo de Redacción y colaborador de la revista impresa. Éste ya hizo una presentación magistral de la obra en Santarem, a donde no pudo desplazarse Moisés, y lo hicimos dos miembros de Tres Castillos, junto a Maqueda.
Finalmente llegó el turno de Cayetano, quien empezó haciendo un recorrido por la historia al especificar momentos históricos, como la Reconquista, en lo referente a la posesión y a la cesión de tierras a las órdenes militares, a la Iglesia y a los grandes señores, por parte de los reyes necesitados de hombres y apoyo económico para las guerras contra los ejércitos musulmanes).
Destacó igualmente el hecho de las desamortizaciones liberales del siglo XIX como factor determinante en la distribución y posesión final de millones de hectáreas de terrenos baldíos que, como es sabido, no acabaron en manos de aquellos que trabajaban la tierra, perpetuando la mencionada “hambre de tierras” que tantos conflictos generaría históricamente a ambos lados de la Raya, sino que volvían a manos de muchos de los propietarios anteriores tras públicas subastas a las que nunca podían aspirar los “campesinos que se morían de hambre”. En todo caso, se produce, como concluye Moisés Cayetano, un cambio de propiedad de las tierras “de unos poderosos hacia otros poderosos” -en el caso de las desamortizaciones-, en gran parte, de la Iglesia a “los nuevos ricos tras la industrialización de finales del siglo XVIII y el siglo XIX”

Moisés leyó fragmentos de obras alusivas al tema del “hambre de tierras” y de la situación desesperada de muchas familias de Extremadura y el Alentejo que les llevaron a la emigración, como Jarrapellejos de Felipe Trigo, Levantado do Chao, de José Saramago, o un artículo de Jesús Delgado Valhondo publicado en el periódico HOY en 1968 referido a la pobreza y el hambre de los niños [descalzos] extremeños. Incluso José Antonio Primo de Rivera abogó por una reforma agraria en condiciones.
Moisés incidió en la falta de tierras para los más pobres como el origen de la necesidad de emigración que se produjo, de manera destacada, en las zonas pobres de Alentejo y Algarve, de Extremadura y Andalucía, principalmente, a lo largo del siglo XX.

El prolífico y comprometido autor de la obra ilustró la realidad de la ocupación de tierras durante la Segunda República con fragmentos de declaraciones de políticos de todo signo político que entendían, al menos, el intento de Reforma Agraria en la España del referido periodo prebélico.
Moisés trató del asunto de los Baldíos de Alburquerque: el PCE gobernante encargó al gabinete de abogados del histórico Nicolás Sartorius un estudio sobre la problemática de las tierras comunales del término municipal de nuestro pueblo con el fin de tratar en un resquicio para recuperar los baldíos. Pero no sería hasta años después, cuando al tomar posesión de la alcaldía, Emilio Martín gestionó con el gobierno extremeño de Rodríguez Ibarra la recuperación estas tierras, de manera que en 1991 la Junta de Extremadura redactó la ley de expropiación de los Baldíos de Alburquerque, y las primeras actas de ocupación se llevaron a efecto con Emilio Martín al frente de la corporación socialista.

Moisés Cayetano indicó que, entre los años 1951 y 1975, las tierras lusas de Alentejo y las extremeñas perdieron el 50% de su población debido a la necesidad de emigrar de todos aquellos “hombres sin tierra”, necesidad que acabó por dejar “la tierra sin hombres”.
Al final, el historiador y profesor Cayetano firmó más de 40 ejemplares de esta extraordinaria obra suya.
Y, como guinda al pastel cultural, el fadista campomaiorense Antonio Gonçalves, acompañado a la guitarra por Ricardo Semedo.
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