FRANCIS NEGRETE/ AZAGALA
Hace un tiempo, tuvimos una peña de amigos, cuya mayoría vivía en Cáceres, y por ello nos reuníamos varias veces al año a comer allí, en concreto en El Gallo, que está en el término municipal de El Casar. Aquel grupo amplio de comensales duró varios años y casi siempre comíamos un cocido en un reservado solo para nosotros en el citado restaurante.
Recuerdo bien las interesantes conversaciones de sobremesa y cómo el alma mater de la peña, Juancho Viola, llevaba una libretina en la que anotaba los nombres y las historias de personajes entrañables de Alburquerque, con el objetivo de inmortalizarlos en un libro. Pero su vida se truncó de repente, y con ello, la publicación de esa obra.
También recuerdo que mi primo hermano, José Ángel Giro, destinado entonces en Cáceres como teniente coronel jefe de la Guardia Civil de esa provincia, no faltaba a ninguna cita, y que nos emocionamos al despedirle cuando ascendió a coronel y fue destinado a otra ciudad.

En dos ocasiones nos citamos en Alburquerque, en una de ellas comimos en el bar Castillo, que entonces regentaba Rafi Telo, y en otra en Rolán, porque su dueño, Paco, formaba parte de la peña a la que Viola bautizó con el nombre de “El cosío”, una forma castúa de nombrar al cocido que nos comíamos siempre.
La foto que publicamos en AZAGALA es precisamente de ese día en el restaurante Rolán y, como se aprecia en la imagen, ya faltan varios de los comensales: Pepe Blanco (que una vez nos invitó a un buche con coles en su finca), Aníbal Canelas, Paco Rolán y Juancho Viola. Y fue precisamente la falta de este último la que enterró al grupo.
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