EL PERIÓDICO EXTREMADURA DEDICA UN AMPLIO REPORTAJE A LA ATLETA ALBURQUERQUEÑA
3,8 kilómetros nadando, 180 kilómetros pedaleando durante 5 horas y 30 minutos, más una maratón de 3 horas y 41 minutos. Todo de seguido. Esas cifras que a cualquiera marean solo con verse replicándolo son los tiempos que logró la extremeña Nieves Gemio en el Ironman Les Sables d’Olonne-Vendée (Francia), donde, pese a quedar cuarta, logró la clasificación al torneo más prestigioso de Ironman: el Mundial de Kona (Hawái), «la Meca del triatlón de larga distancia».

En Extremadura tenemos una ‘dama de hierro’ en Nieves Gemio, quien será la cuarta extremeña en la historia de la competición en disfrutar de la carrera en Hawái, todo un lujo para ella. «Son muy pocas las personas que consiguen hacerlo, entonces te sientes privilegiada de poder ir y representar a tu comunidad como extremeña».
Nieves Gemio nació en Alburquerque (Badajoz) un 6 de agosto de 1990, y desde bien pequeña se aficionó al deporte, su «día a día». Una vez terminada la facultad, donde se graduó en Ciencias del Deporte, vio a Gómez Noya y pensó que por qué no probar el triatlón. Decisiones que te cambian la vida.

No obstante, el camino a Kona ha sido bien largo y sinuoso, algo más bien «a largo plazo». «Han sido casi diez años de progreso hasta conseguir esto. No te levantas un día y dices ‘voy a hacer un ironman’, no. Sino que vas creando hábitos, disciplinas y demás para llegar a donde estoy hoy», explica. Una rutina que cuesta muchos sacrificios, no solo para ella, sino para su entorno también. «Es muy importante el apoyo que tengas alrededor. En mi caso, es mi pareja, con quien llevo un gimnasio y somos los dos apasionados de este deporte, un punto a mi favor», comenta.
Empezar a aficionarse al triatlón no fue una tarea sencilla. «En Extremadura el triatlón la verdad es que no es un deporte que esté muy extendido», más que nada, cree Gemio, «por la dificultad de poder desarrollar las tres disciplinas, sobre todo la natación». Ese fue su caso, ya que tenía que moverse de localidad, pues Alburquerque no tiene una piscina donde nadar. «También es un deporte que requieren de material, no es tan fácil como el fútbol o el atletismo, que no necesitas apenas nada», afirma de forma rotunda.

Un Ironman son 226 kilómetros en total, divididos en las tres partes del triatlón: natación, ciclismo y atletismo. ¿Cuál de las tres facetas es la más complicada? Gemio lo tiene claro: «la mental». «Físicamente puedes estar muy bien preparado, pero el día de la competición te pueden pasar cosas ajenas a ti», justifica. Por ello, «tienes que tener una cabeza muy bien amueblada». La cabeza es lo que nos va a sostener cuando el cuerpo no pueda más, o «si tienes kilómetros que se te atragantan, tienes que tener estrategias y frases hechas para motivarte». Por ejemplo, «que no olvides por qué estás ahí, que lo estás haciendo porque te gusta, y pensar en toda la gente que te ha estado ayudando en todo el proceso de preparación para que ese día estés ahí».

Todos han pasado por momentos así al principio, la pacense incluida. «En estas pruebas te ayuda mucho el bagaje, el haber tenido una experiencia ya en estas distancias, porque de primeras no estás acostumbrado a tener ciertas sensaciones. Conforme vas haciendo más pruebas, vas aprendiendo», explica la atleta.
En octubre Gemio afrontará el mayor reto de su vida, competir en Kona y, un mes después, lo propio en Marbella. Kona es la cima del Ironman, y ella consiguió la clasificación en su primera experiencia en la distancia completa, pues siempre había participado en la modalidad 70.3, la mitad. En Hawái es donde se origina la carrera en 1978. Es, por tanto, donde empezó todo. Allí se congregan los mejores triatletas del mundo en grupos de edad, el de 35-39 en el caso de la extremeña. «Para mí es un sueño, porque es un evento que sigo desde hace muchísimos años, que estoy acostumbrada a ver por televisión y ahora lo voy a vivir en primera persona», afirma

Una vez cumplido su sueño, la alburquerqueña tiene claro cual va a ser su siguiente paso: repetirlo. «Probablemente mi nuevo objetivo sea repetir la hazaña en más ocasiones». Hacer historia.
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