EUGENIO LÓPEZ CANO
A la vista de los restos del sistema defensivo que se aprecian en planos del siglo XVIII, la extensión de la cerca primitiva, a mi entender, no excedería de los límites que marca la iglesia de Santa María del Mercado -obsérvese la torre-campanario como posible antecedente de una torre defensiva-, ni tampoco se extendería más allá del risco principal donde se asienta el castillo. De haber ocurrido así, el antecedente de la calle Derecha habría sido un paseo de ronda, o camino exterior, salpicado de casas, a cuyos pies se extenderían pequeños arrabales que después, a su vez, quedarían integrados, total o parcialmente, en otra villa adentro, diferente a la anterior.
Más tarde, después de la conquista definitiva de esta Villa por don Fernando III el Santo, se procedería a ampliar la cerca medieval -quizás en la era de 1314 (¿año 1276?), fecha que señalan las puertas fortificadas- hasta la calle El Foso, hoy avda Aurelio Cabrera, quedando por tanto el caserío medieval tal y como hoy lo conocemos, esto es, una disposición urbanística trazada en este caso al gusto de los criterios cristianos, en la que una vía -la calle Derecha-, alineada de Este a Oeste, se armoniza con otras distribuidas de arriba a abajo hasta desembocar en los lienzos más septentrionales, acabando así con la anarquía de los tiempos anteriores.

De este modo la calle El Foso (avenida Aurelio Cabrera), al igual que ocurrió con la calle Derecha, habría sido a su vez un camino exterior de ronda, paralelo a las murallas, para convertirse después, coincidiendo con el ensanche de la Villa Afuera, en una calle con viviendas cimentadas sobre el mismo foso. Este tramo que se extendía desde las proximidades de la Puerta de Valencia, frente al barrio de San Albín, hasta la Puerta Nueva, junto a la Torre de la Rocha, o del Cine, tomó el nombre, como digo, de calle El Foso (Actualmente, por equívoco, se le da esta denominación desde hace algunos años a la calle popularmente conocida por El Horno, situada en un plano inferior, paralela a ésta, entre la Callejina y la calle San Albín).
Para mí, y pienso que para el resto de mis paisanos, la ladera que nos ocupa, es decir el espacio comprendido entre la calle El Foso y el castillo, debería tener un tratamiento especial -algo se mueve en este sentido, como veremos-, puesto que es la que muestra el perfil más histórico, o si se quiere el que mejores perspectivas tiene, turísticamente hablando, motivo por el que siempre reclamo una mayor atención.

LA PLAZA, por ejemplo, por pura estética, ya que no por respeto a la historia, tendría que cuidarse al máximo. Por lo pronto deberían retirarse los contenedores que tanto la afean, al menos de cara a los fines de semana, o adoptar si no otras formas de simularlos, como ya se hace en otras localidades de nuestra Región
Igualmente sería oportuno colocar un cartel en la Torre de la Villa o del Reloj, más explicativo que el que tiene, señalando, por ejemplo, la existencia de las murallas tras las viviendas, el lugar donde estuvieron las Casas Consistoriales, la finalidad de la campana de la torre, el propio andén, etc. Otro tanto debiera hacerse junto a la Torre de la Rocha o del Cine, indicando el lugar donde estuvo la Puerta Nueva, abierta en el siglo XVI, para dar salida a la expansión del barrio de San Mateo que se estaba configurando en esta parte a la sombra de las Casas Consistoriales y alrededor de la ermita de Ntra Sra de la Soledad. Hay que convenir que cualquier texto que enriquezca nuestra historia, en éste o en cualquier lugar que lo merezca, es bueno para conocimiento de propios y extraños.
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