FRANCIS NEGRETE/ AZAGALA
Desde su remodelación, la plaza de Don Benito jamás había acogido a una multitud como la del estreno de Contemporánea en esa ciudad, una de las más ricas de Extremadura y que este año se convirtió en lo que fuera Alburquerque durante más de veinte años: la capital de la escena indie nacional.

Aliviado del estrés que suponía sacar adelante un festival con tanto prestigio, tanto por recuperar la inversión y atender a medios de comunicación de toda España como por no defraudar a su legión de fans, Agustín Fuentes había alquilado su marca, Contempopránea, y probaba a ver la respuesta que tenía en Don Benito. No sabemos si se han cumplido sus expectativas, y las de quienes invirtieron este 2025, pero ha superado claramente las cifras de su paso por Olivenza.
Ese primer día, viernes, la tradicional fiesta de bienvenida que en Alburquerque abarrotaba la plaza de España y facilitaba ingresos ingentes en los establecimientos hosteleros del centro dejó muy buenas sensaciones, con miles de personas siguiendo los conciertos, pero faltaba por ver si la segunda jornada, la del sábado en Feval, era igualmente exitosa.

No existen datos porque la organización aún no ha hecho balance, pero, según personas presentes, no se pudo superar la avalancha del día anterior, cuando se agolparon en la plaza de Don Benito más de seis mil personas. Pero es evidente que el CPOP ha envejecido bien y prueba de ello es que siguen existiendo grandes localidades de Extremadura y de fuera de nuestra región que desean llevárselo.
Las palabras de Agustín Fuentes lo reflejan bien: “Desde su nacimiento en 1996 en Alburquerque, el festival ha sido testigo del crecimiento de la música independiente española y de las transformaciones sociales y culturales de Extremadura. Hoy, Contempopránea se erige como patrimonio vivo de la cultura extremeña, un auténtico tótem que ha acompañado a varias generaciones de melómanos y que continúa sirviendo de plataforma para el descubrimiento de nuevos talentos.

De todas esas generaciones que han pasado por el festival, destaca aquella que defiende con orgullo las raíces, las costumbres y la lengua de la tierra. Una generación libre, valiente y comprometida con su identidad, que ya no mira al futuro con esperanza, sino con la determinación de desafiarlo. Porque el mayor legado de Contempopránea —y de todos los que lo hacen posible— es la cultura. La nuestra. La que se crea, se canta y se siente aquí. Esa cultura que nos define, nos emociona y nos conecta con lo que somos y con lo que soñamos”.
En 2026, el CPOP se convertirá en treintañero y esa edición deberá contener algo especial, como cumplió los 20 años. Mientras tanto, Alburquerque espera, esperamos, algo que nos sirva de consuelo por aquel gigante que el pueblo perdió por culpa de quien tanto daño hizo.
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PORTADA Y FOTOS 2 Y 3: Fiesta de bienvenida en la plaza de Don Benito.
FOTO 4: Miles de personas en la noche del sábado en Feval.
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