Aureliano Sáinz
En un artículo anterior, destinado a los proyectos de las nuevas bodegas, hablé de los premios Pritzker de Arquitectura, expresando que es equivalente al Nobel y que se concede anualmente a nombres destacados en esta profesión. Habitualmente se premia por los aspectos constructivos y estéticos de las obras, muchas de ellas con un alto presupuesto llevadas a cabo sobre todo en Europa, Norteamérica y Japón; sin embargo, a veces, se ha distinguido arquitectos que se han embarcado en proyectos en países poco desarrollados o para sectores sociales con escasos recursos económicos.
Podría citar a varios de ellos. Pero en esta ocasión quisiera comenzar por el arquitecto Francis Kéré, nacido en un país centroafricano: Burkina Faso, puesto que recibió el Premio Pritzker de Arquitectura en el año 2022. Y lo haré dando unos pequeños datos biográficos para que conozcamos un poco de su trayectoria.

Diébédo Francis Kéré, nacido en 1965 en Gando, pequeña localidad de Burkina Faso, fue el único de su pueblo que tuvo posibilidad de estudiar en el extranjero. Sus estudios los llevó a cabo en la Universidad Técnica de Berlín, acabando con magníficas calificaciones.
Aparte de los trabajos como arquitecto, Francis Kéré ha sido profesor en la propia Universidad Técnica de Berlín, centrando su enseñanza en la arquitectura ecológica adecuada a los entornos en los que se construyen los edificios. Por otro lado, durante años ha sido invitado por la Universidad de Wisconsin y, a partir de 2012, es catedrático en la Universidad de Harvard.
Junto a su labor como docente, sus proyectos en arquitectura sostenible han sido reconocidos con numerosos premios internacionales, culminando, tal como he apuntado, con el Pritzker en 2022.
Nos encontramos, pues, ante uno de los grandes arquitectos actuales, a pesar de que una parte de sus obras están realizadas en su país y para una población muy pobre que necesita soluciones con los materiales de los que se disponen en el continente africano. Aquí reside la grandeza de una persona que nunca ha olvidado sus raíces y que vuelca sus conocimientos en dar respuestas constructivas a necesidades perentorias. No voy a hablar, por tanto, de sus proyectos en países como Alemania, Suiza o China, sino que me voy a centrar en algunos de sus trabajos de Burkina Faso.

El primer proyecto que Francis Kéré llevó a cabo fue en su pequeño pueblo de Gando que cuenta con 3.000 habitantes y dista 200 kilómetros de Uagadugú, la capital de Burkina Faso. Se trata de una escuela de Educación Primaria. Para poder llevar adelante este proyecto, creó en Alemania una asociación denominada “Ladrillos para la escuela de Gando”, con la que pudo recaudar los fondos necesarios para que los niños y niñas de su pueblo contaran con un centro escolar digno en el que pudieran estudiar.
Quisiera apuntar lo adecuado del término “ladrillos” en el nombre de la asociación, puesto que es un material que se obtiene directamente de la propia naturaliza, es decir, de la arcilla, y que usa para crear los muros de carga de las construcciones. Sobre ellos, se situarán las vigas de hormigón que servirán de soporte de las barras de acero que sostienen la cubierta. Esas cerchas son adecuadas para que circule el aire libremente entre la cubierta y el techo con el fin de que baje la temperatura en las aulas de un país con un clima muy caluroso.

La escuela Primaria de Gando se completaba con seis alojamientos para el profesorado y sus familias. Francis Kéré se apoyó en la arquitectura tradicional de su país para construir estas viviendas que presentan tres tipologías diferenciadas a partir de una serie de módulos adaptables y todos con unas dimensiones similares a las tradicionales cabañas de planta circular de la región.

El entusiasmo y la tenacidad de Kéré no han decaído con el paso del tiempo. Apunto esto porque él mismo encabezó la asociación “Operar en África” con el fin de recaudar fondos para la creación de un centro clínico y de salud en Burkina Faso. Con las aportaciones obtenidas se pudieron abrir las puertas de este centro en abril de 2014. En la actualidad ya está completada la unidad de pacientes, los quirófanos y la maternidad.

Cierro este recorrido con el diseño de casas unifamiliares que realizó según el esquema utilizado para la escuela y el centro clínico que previamente había proyectado. De este modo, el admirable arquitecto africano Francis Kéré no ha abandonado su línea de trabajo en la que la solidaridad y la sostenibilidad de la arquitectura se encuentran entre sus prioridades.
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