ELÍSABETH GARCÍA ROMÁN
El museo pedagógico de Pusol no está pensado como un contenedor estático de objetos que forman parte de la historia viva del campo, sino que está pensado como parte del territorio y de la comunidad, como oferta cultural que itinera por el espacio siguiendo las necesidades de la ciudadanía. Este museo no encierra un patrimonio tangible de la alta cultura, sino que presenta un material también intangible e inmaterial vinculado a la cultura popular. Su discurso narrativo está en la base de un patrimonio que se comparte dentro de una comunidad, que se identifica simbólicamente con ella y que es fruto de una tradición que se transmite de generación en generación.

Pero, como museo escolar, está constituido por un conjunto de elementos que hacen viva, objetiva y científica la enseñanza. Sin embargo, como apunta Sánchez Sarto, hay una diferencia profunda entre el museo y el depósito de materia. El museo escolar es, en cierto sentido, opuesto al concepto del museo, ya que un museo es el lugar donde se exponen y catalogan objetos representativos de algo que se conserva como demostración histórica de su evolución, un conocimiento o una investigación, mientras que al museo escolar, más que todo esto, le interesa ser un elemento vivo y flexible, capaz de poder utilizarse para, en el momento que sea preciso, hacer de las lecciones un proceso vivo, capaz de estimular el interés infantil .

La eclosión y proliferación en España de museos escolares-pedagógicos-educativos-de la memoria de la escuela, virtuales, etc., nos puede conducir a perder la mirada panorámica de su significado, entretenidos en hacer el relato y la descripción pormenorizada de sus cualidades particulares (normalmente hoy visibles en las páginas web de cada uno de ellos, tal es el caso del de Pusol). Así, siguiendo a Ossenbach y Somoza, los museos pedagógicos virtuales españoles “poseen todavía muchas limitaciones merced a la obsesión por organizar grandes almacenes de información en forma de colecciones, sin acabar de estar todavía claro el uso público que pueda darse a la riqueza de piezas que abarrotan esos grandes reservorios de la historia escolar. Como se ha dicho con mucha razón, los muesos pedagógicos han de ser algo diferente a grandes centros de documentación y su insuficiente y poco clara función didáctica debe todavía desarrollarse en el futuro”.
Ahora bien, no cabe duda de que el Centro de Cultura Tradicional Museo Escolar de Pusol es un innovador proyecto educacional que promueve el valor de la educación mediante la integración de la herencia cultural y la naturaleza.

BIBLIOGRAFÍA
Fuentes electrónicas:
-www.museopusol.com
–Leonor Maldonado. El valor histórico y pedagógico de las fuentes orales. Una propuesta didáctica para la educación primaria.
-Revistas “El Setiet”

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