Aureliano Sáinz
Nos adentramos en el año 2018 con dos portadas en las que de nuevo los niños son los protagonistas. Y es que las Navidades y el Carnaval son fechas propicias para que ellos se involucren en estos festejos.
Paso a paso se acerca el fin de una etapa en la que Alburquerque ha estado padeciendo un sistema verdaderamente anómalo a lo largo de más de dos décadas, algo que desde las páginas de Azagala se estuvo denunciando. Es por lo que la Editorial del número 96, correspondiente al mes de enero, fuera “Esperando un milagro”, porque las innumerables promesas de Vadillo nunca llegaban, y cada vez se hacía más visible que el deterioro del pueblo y la deuda acumulada iban a ser una pesada carga de cara al futuro.
Puesto que en números anteriores he indicado que uno de los atractivos de la revista estaba en las entrevistas que a doble página aparecían, en este caso era Jesús Lara el entrevistado. En la presentación se decía: “Escribe muy bien y habla con soltura. Se le nota más asentado que hace algunos años, con mucha más experiencia. Fue un político prometedor en su partido, el PP, pero incomprendido en Alburquerque, donde le calumniaron y persiguieron con saña. Ahora es un profesional, autónomo, de confianza, con muchos ‘tiros pegados’ y notable sensibilidad social… No en vano, otros profesionales le pasan casos relacionados con el derecho laboral, una especialidad donde se está ganando una buena reputación”.
La Editorial del número 97 lleva por título: “Atención a revistaazagala.org”. Con ello se anunciaba un proyecto a cargo de José Manuel Leal; proyecto que ahora es una realidad indiscutible, puesto que actualmente la edición digital de Azagala, con miles de visitas, es de sobras conocida, de forma que el tándem formado por la revista impresa y la digital resulta ser ya un milagro real, resultado de la tenacidad, el esfuerzo y, sobre todo, la convicción de que para que Alburquerque mire hacia el futuro se hace necesario que se mantenga vivo un medio de comunicación independiente, libre y abierto a todos.

“¡Cómo pasa el tiempo!” es una frase que solemos aplicar cuando vemos a alguien transcurridos algunos años y deseamos encontrar en su figura a quien conocimos tiempo atrás. Es lo que yo puedo extraer de la portada del número 98, en el que Carmen Pocostales recorre los últimos metros de la Media Maratón con su hija Carlota en brazos, expresando en su rostro el sobreesfuerzo que tiene que realizar para lograr su objetivo.
Y cuando miro esta fotografía me viene a la mente otra de diez años atrás, en los que Carmen, una chica joven, todo risueña, con un montón de revistas del primer número de Azagala las iba repartiendo en el hotel Machaco en la presentación que habíamos previsto para mostrarla como un proyecto para Alburquerque. Por cierto, que el salón estaba abarrotado de gente deseosa de conocer esa publicación que desafiaba el ambiente asfixiante que reinaba en el pueblo causa de un personaje de triste recuerdo.
La portada del número 99, como es fácil de entender, se corresponde con una imagen del Corpus en el centro del pueblo, de modo que el sacerdote, bajo palio, porta la custodia, al tiempo que se ve acompañado de niños vestidos de primera comunión.
Quisiera destacar en este caso la doble página que se le dedica a Isabel Gemio, quien, junto a Luis Landero, forma el dúo de alburquerqueños más famoso en el ámbito nacional. Una de las páginas, en la que se explica brevemente su vida, lleva por título “Isabel Gemio vuelve a TVE con un programa sobre la mujer”, al tiempo que la segunda tiene un cierto carácter reivindicativo, ya que comienza de manera destacada con “Hace 25 años que dio el pregón y el ayuntamiento no ha vuelto a tener un detalle con esta paisana”.

Y llegamos el número 100. Cifra rotunda que parece sugerir que se ha alcanzado una meta que en sus inicios ni siquiera se nos hubiera pasado por la cabeza. ¿Y cómo expresar que el Colectivo Cultural Tres Castillos, con el apoyo mantenido por los lectores y suscriptores hacia la revista que edita, ha logrado este notable éxito? Pues muy sencillo: mostrando en la portada a la torre del homenaje del Castillo de Luna y en la contraportada a los otros dos castillos que nos dan identidad: el de Piedrabuena y el de Azagala.
En este número 100 se dan cita muchos de quienes a lo largo de esta década de presencia el Alburquerque han publicado en la revista sus escritos. No quisiera nombrar ninguno en especial, pues la lista de quienes han prestado generosamente el respaldo a la publicación es muy larga. Solamente agradecer ese apoyo sin el cual hubiera sido imposible mantener una revista abiertamente ‘proscrita’ por quien durante años la consideró como ‘enemiga’, puesto que no se doblegaba a sus directrices.
La portada del número correspondiente al mes de agosto, como es habitual, estaba dedicada al Festival Medieval. En este caso, el protagonista es un ‘obispo’ representado por Pepe Sanabria, y al que acompañan dos niñas con sendas vestimentas blancas. En esta ocasión, todas las fotografías a color se deben a David Díaz, hijo de alburquerqueños residentes en Cataluña y que ha colaborado en algunas ocasiones.
Una parte muy significativa de este número está dedicada al Festival. De ahí que la entrevista se le haga a Juan Ángel Santos, a quien se le atribuye la ‘paternidad’ de este evento, aunque él matiza diciendo: “Conocer la paternidad de un hijo es fácil si uno quiere, basta con una prueba de ADN, así que me arriesgaré y diré que Emilio Martín planteó el desafío y Juan Ángel Santos le dio forma y vida al proyecto”.

Los números 102 y 103 cierran el año 2018. Las portadas ya no son de eventos, sino de panorámicas extraídas del entorno urbano de Alburquerque. En la primera vemos a un par de cigüeñas, aupadas a lo alto de la chimenea de ladrillo, oteando cada una de ellas lo que acontece en la villa. En la otra, asoman algunos tejados antes de que la imagen la cierre la iglesia de San Mateo, mientras cinco aves atraviesan los cielos del pueblo.
En este número apareció una información un tanto curiosa acerca de la película “Los ojos verdes” de 1970 y que, en parte, se rodó en Alburquerque dentro del Castillo de Luna. Como esta información fue posteriormente pasada a la edición digital de Azagala (que fácilmente puede consultarse), no me extenderé en ella.
Uno de los colaboradores, Luis Haro Figols, escribe sobre el terrible tema de la pederastia relacionado con la Iglesia. Su artículo lleva por título “Abusos desde el año catapún”, y la razón de hacerlo se debe a que él mismo fue víctima del padre Teresí (imagino que era un apodo) que pertenecía a los jesuitas.
La habitual entrevista a doble página en esta ocasión se le realiza a Nieves Genio, quien, sin lugar a duda, junto a José María Pámpano, es la gran deportista de Alburquerque en triatlón, deporte que implica la realización de tres disciplinas: ciclismo, carrera a pie y natación.
Se cierra 2018. Azagala ya ha sobrepasado una década de vida. En este número 103 aparecen las cuatro páginas centrales con una selección de noticias a todo color. Es un intento de ensayo y de aproximación a lo que años después sería una realidad: la nueva Azagala a color como logro de los muchos esfuerzos acumulados con el paso de los años.
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