domingo, febrero 1, 2026
InicioColaboracionesLas mejores portadas de Azagala (14)

Las mejores portadas de Azagala (14)

Aureliano Sáinz

Año 2021. Año de la postpandemia. Hemos dejado atrás la dura travesía de la que no teníamos ninguna experiencia previa, pues la última gran pandemia del siglo pasado fue la mal llamada “gripe española”, se produjo en 1918, por el virus “influenza AH1N1” que se extendió por todo el mundo durante dos años. Lo cierto es que esa gripe no se produjo en España, sino que, debido a su neutralidad en la Primera Guerra Mundial, nuestro país informó muy pronto de manera abierta de esta enfermedad, lo que conllevó a que le cayera el ‘sambenito’ de esa denominación.

De todos modos, y aunque el deseo de la gente era olvidarse pronto del coronavirus, lo cierto es que no se llevaron adelante algunos de los festejos cuyas imágenes habitualmente aparecían en las portadas de Azagala, de manera que en esta ocasión, como veremos, las protagonizan fotografías de rincones de Alburquerque o de sus entornos.

Así, la fotografía de la portada 118, correspondiente al mes de enero de 2021, refleja el estado de ánimo con el que se comienza el año: una instantánea de la Plaza de España en un frío y lluvioso día invernal. Las mesas de las terrazas y las sillas vacías, como expresión de soledad y cierto halo de nostalgia; muy lejos de las tradicionales portadas protagonizadas por el bullicio infantil en medio de la cabalgata de los Reyes Magos.

Pero esto tiene su razón de ser: el 4 de enero, a las 8 de la mañana, en la puerta del Ayuntamiento se encuentra Juan Pedro Pulido, policía municipal que ha tenido el enorme coraje de iniciar una huelga de hambre en protesta por los impagos que el Consistorio, ahora gobernado por la voluble alcaldesa Marisa Murillo, debe a los trabajadores municipales.

Este gesto de valentía y riesgo sería el punto de no retorno frente al miedo y la sumisión con los que había vivido una parte significativa del pueblo, ambos nacidos del despotismo ejercido por un alcalde que se había creído inmune y eterno, a pesar de los innumerables desmanes cometidos a lo largo de más de dos décadas.

Lógicamente, aparte de sus secciones habituales, la mayor parte de la revista estaba dedicada al protagonista de esta hazaña que, tal como apunto, sería el inicio del declive de un régimen cuyas arbitrariedades todavía sufre el pueblo de Alburquerque.

El número 119, correspondiente a los meses de febrero y marzo, no se presenta con portada del Carnaval, puesto que no hay nada que celebrar. Sin embargo, ahí tenemos, impertérrita, nuestra fortaleza como preguntándonos: “¿Cuándo se acometerán las obras que necesito ante los deterioros que estoy sufriendo?”  

Quiero destacar en este número el excelente artículo firmado por Víctor Píriz y que lleva por título “A una alcaldesa desnortada”. Con firmeza y corrección se dirige a la alcaldesa, Marisa Murillo, para explicarle que se ha incorporado a un cargo para el que no estaba preparada, o no sabía gestionarlo, o siguió los consejos de su tóxico mentor sin ser consciente de dónde se metía. Cierra el autor su carta del siguiente modo:

Yo sé que estás desnortada. Sé que no sabes por dónde tirar ahora que has recuperado el sillón. Yo sí te voy a decir lo que voy a hacer: seguir presionando a todos los niveles: Fiscalía de Badajoz, Fiscalía del Tribunal de Cuentas, Junta de Extremadura, Ministerio de Hacienda y Diputación de Badajoz, porque tus ciudadanos merecen cuanto antes unos gobernantes honrados. Y no me lo pareces.

Marisa Murillo, como bien sabemos, acabó marchándose de Alburquerque, puesto que su preceptor político la utilizó empujándola a un puesto que la desbordaba.

Uno de los logros de Azagala siempre ha sido el alto nivel de sus portadas. Pero hay algunas, caso de la del número 120, cuya autora es Viti Píriz, que muestra una singular belleza: un grupo de mujeres caminando por un sendero mientras el sol se esconde al fondo tras un pequeño cerro. La paz, el sosiego y la amistad aunadas en una imagen.

Estoy cansado de trabajar y no disponer de mi sueldo”, “Mi familia no tiene la culpa de que yo no cobre; nosotros no somos los culpables, somos las víctimas”, “Esta situación está mermando en todos los aspectos de mi vida, salud, familia y ocio”, “Estoy cansada de mirar cada euro que gasto porque, aunque yo trabajo y cumplo cada mes, nunca sé cuándo cobraré”, “Mi hermano no ha pagado los gastos de mi casa este mes” … Estos son algunos de los mensajes desesperados que gritaron trabajadores afectados por los impagos del Ayuntamiento en la manifestación del primero de mayo.

Algunos artículos a destacar de este número: “El ‘Portugués’ se queda con Balanus y traerá por fin a Alburquerque el famoso arroz con marisco”; “Vadillo pretende meter miedo al PSOE anunciando que presentará ORPO a la Junta de Extremadura”; “Ceballos Borrego, padre de Charo Ceballos, primer árbitro extremeño en llegar a Primera”; “La segunda vida de Tegamar”; “Luz y colores de Alburquerque en la Lisboa renacentistas” de Benigno Sáinz; etc.

Siempre habíamos visto la iglesia de Santa María encalada de blanco, tal como acontece con la de San Mateo en algunas de sus partes o la de San Francisco. Desprenderla de esa capa, como vemos en el 121, para volver a las piedras originales provoca una extraña sensación de desnudez.

Era necesario que en alguna ocasión apareciera un reportaje sobre Judit Pintor, esa chica de voz portentosa que la veíamos cantando con el grupo The Polers (por cierto, ‘poler’ no es una palabra inglesa, si no que nace de la mente de un niño y que los componentes la aceptan como nombre del grupo).

Magnífico reportaje es el que, a doble página, nos entrega Gabriel Montesinos sobre su estancia, años atrás, en los campos de refugiados saharauis en Tinduf al sur de Argelia. No que decir tiene que nos hemos olvidado de ese pueblo de raíces árabes que habla español y que soporta un exilio de hace décadas en espera de un referéndum aprobado por Naciones Unidas, pero que el sátrapa marroquí se niega llevarlo a cabo.

Número 122. ¿Quién fue uno de los protagonistas del verano del 2021 en Alburquerque? Lamentablemente, el fuego que se acercó al pueblo llegando hasta la ladera del Risco de San Blas, aunque, por suerte, no alcanzó las viviendas del pueblo.

Francis inicia una serie  de entregas con el título de “Yo me acuso”, en la que comienza a describir su problemática historia con Vadillo. El título me recuerda al de la carta abierta “J’accuse” (Yo acuso) escrito por Émile Zola al presidente de la República Francesa en el caso Dreyfus que conmovió a la sociedad de ese país a finales del siglo XIX… Creo que merece la pena leer esta especie de autoconfesión porque, aparte de que le sirve al autor para hablar de algo que ha vivido con pesadumbre, comprendemos mejor cómo se gestó un régimen despótico en Alburquerque, a pesar de que en los primeros años despertó entusiasmo en una parte significativa de la población.

La portada del número 123 corresponde a una imagen del corto M.A.R.I.A. realizado por Patricia Berinald y con las excelentes fotografías de Noelia Valle. Aquí se evoca a la mujer extremeña, con sus vestimentas, caminado con un cántaro y cestos hacia un arroyo.

Ya es tradición que todos los años el Colectivo Tres Castillos celebre un encuentro en el que se aborda una temática específica. En esta ocasión, se recuerda a todos los amigos de Azagala que habían fallecido a lo largo de los dos últimos años. Por otro lado, se entregaron los reconocimientos a diferentes colaboradores de la revista que habían mantenido una abierta fidelidad con el paso del tiempo.

Sorprendente portada la del 124, número con el que termina el 2021: la Torre del Reloj vista por detrás. Como su autor, Francis, no explica su significado, nos deja con la incógnita sin aclarar.

Se cierra otro año de la revista. El régimen vadillista agoniza. Los trabajadores municipales se han sublevado. Ha habido dimisiones en el Ayuntamiento. La tensión se traslada a la plaza, a las calles, a la carretera. Me sirvo, pues, de un párrafo de Juan Ángel Santos en el que nos dice:

Esta Corporación caerá más pronto que tarde, y no será obra de unos pocos, sino de mucha gente que, desde hace mucho tiempo, supo enfrentarse sin miedo y sin complejos a un tirano sin remordimientos ni pudor… Su caída final será un éxito colectivo y cada paso en este duro camino exige transparencia y complicidad.

La profecía acabó cumpliéndose. Pero esto lo veremos en las siguientes entregas.

Visitas: 80

RELATED ARTICLES

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Most Popular

Recent Comments

Marcelo Poyato en ¿Dónde está Alburquerque?
Marcelo Poyato Garcia en Alburquerque se suicida