FRANCIS NEGRETE/ AZAGALA
¡¡¡Gran noticia!!! La mejor que se podía ofrecer tanto al ayuntamiento como a Alburquerque en general, porque en pueblos como el nuestro los consistorios son muy importantes no solo para mantener las calles y los servicios en buen estado, sino también para tirar del carro de la economía, con acciones tendentes a hacer un lugar más atractivo y llevando la iniciativa en acciones que fomenten el turismo y el consumo, como por otra parte está haciendo bien ACEA, la Asociación de Comerciantes y Empresarios de Alburquerque.
Todo parece indicar que por fin el ayuntamiento va a tener un respiro profundo, algo que caerá como lluvia de mayo en unas arcas municipales que aquellos que se han ido de rositas quedaron exhaustas y encima dejaron una herencia de 12 millones de euros de deuda y el pueblo arrasado, como si hubiera pasado por Alburquerque el caballo de Atila.

El próximo pleno, a celebrar el miércoles día 28, va a ser el más importante en muchos años, más incluso que aquel en el que la unidad de IPAL, PSOE y PP provocó la defenestración de la alcaldesa Marisa Murillo y puso fin al vadillismo con una moción de censura que trajo el cambio a Alburquerque, refrendado después en las urnas. Por ello, este logro facilitado por el gobierno de España debe agradecerse a esta corporación, a Gutiérrez, Prieto y Paniagua, que fueron las cabezas visibles de aquel mayo de 2022 que derribó un gobierno que era en realidad una tiranía.
En ese próximo pleno ordinario del jueves próximo, se aprobará la revisión de las condiciones financieras de sus operaciones de préstamo con el Fondo de Financiación a Entidades Locales. Esta medida, conforme al Acuerdo de la Comisión Delegada del Gobierno para Asuntos Económicos (ACDGAE) de fecha 21 de abril de 2025, contempla una ampliación del periodo de amortización de dichas operaciones en 20 años, aliviando así la carga financiera a medio y largo plazo.

Para resumir, esto va a permitir que el pago anual de las cuotas por el crédito que esta corporación se vio obligada a contratar para pagar a los trabajadores, a las empresas y en general liquidar la deuda de casi 12 millones de euros que dejó en vadillismo, se prolongue en 20 años, por lo que la cantidad mensual bajará considerablemente. Y lo ha hecho in extremis, porque el alcalde ya había avisado que el ayuntamiento quebraría en 2026, cuando la cuota a abonar superaba el millón de euros, algo totalmente inasumible.
Por tanto, estamos ante una noticia de gran calado, de la que deberíamos estar todos satisfechos, porque Alburquerque por fin va a poder volver a ser un pueblo decente del que sentirnos orgullosos. Esta corporación, sin dinero pero con voluntad, ilusión y ganas de hacer una villa mejor, ya estaba haciendo cosas interesantes, así que es de imaginar que ahora empezarán a llevar a cabo acciones más importantes tendentes a que Alburquerque vuelva a ser grande.
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