ELÍSABETH GARCÍA ROMÁN
INTRODUCCIÓN
Para desarrollar este trabajo consideré imprescindible abarcar de manera amplia la vida de Elena Fortún, en tanto es evidente que condiciona y refleja la del personaje, Celia, una niña inquieta, inconformista e incluso revolucionaria para una época, el franquismo, en la que ella era una adelantada y osada criatura que cuestionaba el sistema impuesto desde el poder y seguido de manera sumisa por un pueblo que había quedado en estado de convalecencia tras los años de la guerra civil.
En este trabajo final de mi master de Educación que ahora estamos publicando en esta edición de AZAGALA, resumo los momentos claves de la vida de Elena Fortún, haciendo siempre constar el escenario donde tuvieron lugar.

A continuación, presento la parte central del trabajo, tanto por su extensión como por su relevancia para el objetivo del mismo, cuyas conclusiones proceden de la lectura de los libros de Celia y que centro en la visión de la educación familiar y social de las niñas en los años treinta y cuarenta del siglo pasado. De ello se desprende que la protagonista, Celia, una niña que es capaz de decir en voz alta todo aquello que piensa y siente, algo impensable en el franquismo y que clama contra las injusticias. De esta manera, reflejo por ejemplo su crítica al papel de sumisión de la mujer, a la educación rígida y alienante de la iglesia, a la intolerancia de los adultos y sus compromisos con la igualdad de género o la solidaridad. Todo ello regado con una desbordante imaginación, algo considerado revolucionario en aquellos años de adoctrinamiento y pensamiento único.
El gran objetivo fundamental de este trabajo sería conocer cómo era la educación, referida tanto a la formal como a la informal, en los años treinta y cuarenta en España. Ello a través de la lectura de varios libros de Elena Fortún, en los que aparece como protagonista a una niña, Celia, que atraviesa por diversas vicisitudes en las que se evidencia cómo era la formación educativa de entonces y cómo reacciona ella ante la misma.

Asimismo, y de manera transversal, iremos apreciando el desarrollo de ciertos valores en las niñas de la época, conoceremos la importancia de la adquisición de habilidades imprescindibles entonces: la costura, los modales… , reconoceremos el valor otorgado a la familia unida y cómo se fomenta una educación femenina digna con vistas a la integración familiar y social, o la importancia concedida a una sólida base religiosa, entre otros elementos que se desprenden de la lectura e interpretación de los textos analizados.

Celia, el personaje creado por Fortún tiene una gran necesidad de comunicarse y muestra su desasosiego porque nadie le presta demasiada atención; además, posee una imaginación desconcertante y excesiva. Ella siempre quiere saber. Pero, en los libros de la colección centrados en su infancia, la soledad de la niña es evidente. Estos, en los que muestra su ausencia de simpatía hacia el mundo adulto, se desarrollan bajo una perspectiva hasta entonces inédita y silenciada: la del niño. Elena Fortún estaría así siguiendo las directrices pedagógicas de la Institución Libre de Enseñanza a la que asistía su hijo. Fortún opinaba que “la educación era esencial para lograr la regeneración social y la modernidad”. (Nuria Capadevilla-Argúelles Elena Fortún (1855-1952) y Celia. El bildungsroman truncado de una escritora moderna; (pp 27).

Pero si en algo se evidenciaba la relación de la Escuela Nueva y la Institución Libre de Enseñanza en la creadora de Celia es en su cuestionamiento de los valores tradicionales y la emancipación de la mujer por la vía pedagógica, ahora bien, como defendía el krausismo y mostró la propia Elena Fortún, “sin perderse en movimientos vociferantes ni saltar a las barricadas, pues los gestos violentos y las posturas de presión que herían profundamente la sensibilidad krausista”. (Isabel María Benitez Murube, Principios de la escuela nueva).
De hecho, durante la Segunda República, Encarnación Aragoneses pasó de ser un ama de casa con bajo nivel cultural que dedicaba la mayoría de su tiempo a cuidar a sus niños, a convertirse en una escritora famosa y una mujer muy activa en el mundo cultural republicano. Adquirió conocimientos de biblioteconomía y dio clases en la Residencia de Señoritas sobre el arte de contar cuentos. Asistió a seminarios y conferencias sobre teología, filosofía y otros temas que le interesaban. (Marisol Dorao, Los mil sueños de Elena Fortún).
PORTADA: Celia, personaje creado por Elena Fortún.
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