Charo Ceballos
Comenzamos a publicar las charlas que mantuvimos con los expertos y académicos de distintas disciplinas sobre arquitectura medieval durante las Jornadas sobre Castellología ‘Edward Cooper’ en el Castillo de Fuensaldaña, celebradas los días 28,29 y 30 de marzo a las que asistimos invitados por Laura Martín Ramos (directora del Castillo de Fuensaldaña). La primera de ellas fue con Philippe Araguas.
Philippe Araguas es castellólogo, aunque a él no le gusta el término. Es historiador del arte, medievalista e hispanista. Doctor en letras por la Soborna y profesor universitario en la Universidad Michel de Montaigne de Burdeos. Durante las primeras Jornadas sobre Castellología Edward Cooper tuvimos el gran honor de charlar con él sobre su trayectoria y sobre su amistad con Cooper. Esperemos que la disfrutéis.

Charo y Philippe
¿Quién es Philippe Araguas?
Soy castellólogo, como se dice ahora, pero ese término no me gusta, escribí un artículo sobre un castellólogo francés del siglo XX, Raymond Ritter que era castellólogo sin saberlo, el artículo es “Un castellologue de bonne compagnie”, como si no lo fueran los de ahora (risas). Soy historiador, hice mis primeros estudios en historia del arte sobre el Castillo de Loarre en Aragón y, a partir de Loarre, encontré una serie de castillos de frontera del siglo X y XI e hice una tesis sobre esa línea en castillos de Cataluña y Aragón. Cuando conocí a Cooper había dejado el estudio de los castillos un poco aparcado, porque emprendí una tesis sobre el ladrillo y arquitectura en la España medieval (siglos XII-XV).
¿Cuándo y cómo conoce a Edward Cooper?
Lo conocí en encuentros de la Asociación española de los amigos de los Castillos, a través de una amiga mía, María Victoria González-Choren, que es la dueña del Castillo de Escalona y, después, como él era tan simpático y como a mí me interesaba mucho el estudio de los castillos, seguimos la relación. Me invitaba a menudo a participar en los congresos y encuentros, yo entonces había dejado el asunto de los castillos españoles, como he mencionado anteriormente, pero en uno de los congresos a los que me invitó Cooper, hice una presentación sobre la restauración de los castillos, sobre porqué y cómo se restauraban, un asunto que me parece muy interesante y que siempre ha suscitado mucho debate.

Charo, Philippe y Pablo
¿Qué destacaría de la figura de Cooper como historiador e hispanista?
Cooper tenía el saber de un hombre de ciencia, pero lo más impresionante era su conocimiento del archivo de las familias aristocráticas medievales castellanoleonesas, lo conocía todo, y la historia de los castillos, también. Ambos tenemos la misma práctica sobre arqueología monumental, sobre dibujos, planos, fotos, etc. Pero él, además, tenía un conocimiento increíble de la historia y, sobre todo, que no es propio de los académicos ni de los universitarios, tenía la audacia para decir las cosas y eso es lo más importante para mí, porque podía aparecer como un arqueólogo con exigencia, pero podía salir de ese papel y escribir libros, incluso sobre temáticas que no eran su especialidad. Tiene libros sobre castillos de los siglos XIII y XIV que son muy complicados de leer debido a la infinidad de referencias que tienen. Los escritos sobre la Mesta y el Castillo de Alumbre son impresionantes.

Edward y Pablo (archivo Azagala)
Para terminar, ¿puedes contarnos alguna anécdota que hayas vivido con él?
Bueno, es siempre la misma, sus camisetas y calcetines. Fuimos invitados en una ocasión por el entonces presidente de la Asociación de los amigos de los Castillos, que no recuerdo quién era, no era el Duque de Frías, pero sería alguien similar, y fuimos a verle. Y mi amiga María Victoria le dice, pero Edward, ¿vas a venir así, en camiseta?, y el contestó: Sí, voy en camiseta, pero hace juego con los calcetines, ¿no? Así era Cooper
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