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¿SE PUEDE? HASTA EL CORRAL (Duodécima entrega)

By RAMIRO

Querido nieto.- Menos ímpetu, doncel, Portocarrero de pro, poco dado a pensar y sí al ensueño. Por fácil que lo veas, nunca resultó sencillo ser paradigma de relación entre personas con diferentes sensibilidades. Bien sabías desde el comienzo que mis vituperios contra la gestión municipal tendrían eco, pues piensa y exprésate sin miedo están aún por llegar a Puerto de Albahacar. Y a propósito de expresarse, qué torrente de información negativa tenemos hoy; las noticias ya las acarrean en tándem. A mi izquierda, la actual Mandamás, ella solita en la comparecencia pública para liarla parda, pues agradece al “equipo de gobierno” del  gerifalte caído, erigido alcalde sólo por ella misma, haber conseguido en tiempo record la autorización de apertura de la residencia geriátrica de Rasero, asunto llevado por él a pleno. Puertoalbahaqueños todos, de ser ello cierto acaba de instaurar, sin darse ni chispa importancia, un nuevo sistema de representación democrática con capacidad de gestión municipal. Un señor que fue, pero que ya no es, con capacidad para hacer, sin contar con poder legítimo para ello salvo el otorgado por quien no tiene dicha potestad de otorgar, y con eficacia de lo hecho. ¡Toma castaña pilonga! Como mínimo estaremos, digo yo, ante una infracción de ley – qué menos -, pues por poca sapiencia al respecto, el Reglamento de Entidades Locales otorga competencia exclusiva para llevar asuntos a pleno al legítimo alcalde – ella, en este caso -, no a su a látere, sin capacidad alguna por ley para contar con “equipo de gobierno”. Buff, desconozco el porqué pero me da que nuestra nueva Mandamás no es que no se haya enterado de la misa la media sino que no captado ni el salmo responsorial. /”Siento terror. No comprendo por qué escupes veneno, me dejas sin aliento, me quemas todo el cuerpo”/, tajante María Rodés en sus mensajes. Y a mi derecha, poniendo el broche, de nuevo él, el gerifalte caído. Bochornoso el reportaje periodístico a modo de hostia cicutrina. ¡Hasta dónde ha de llegar nuestra vergüenza! Pavor siento al leer. Ahora resulta que él manifiesta que no es nadie en el ayuntamiento, cuando hasta los papeles de portería lo delatan como paje de honor de la nueva Mandamás. Que nos explique si no, primero, como sin serlo se permite el lujo de amenazar a los empleados municipales; segundo, como sin serlo le echa esas flores la nueva mandamás diciendo que no sólo fruto de sus gestiones se abre la residencia – sine die, que no es mañana – sino que fue él quien llevó el asunto al pleno; y tercero, como sin serlo no manifestó su voluntad contraria al nombramiento que lo erigía y por el cual recibiría emolumentos. Puertoalbahaqueños todos, la gran farsa del mundo se ha consumado. Ni vergüenza ni lacha queda para afrontar el devenir.  Decir ahora que no está obligado a dar explicación alguna después de haber hecho del cabildo su particular cortijo, su agencia de colocación, su campo de experimentación en tesorería – por cierto, totalmente ruinosa -, y ahora poco más que ¡Yo no he sido! Y tú no seas lambuzo y olvida de una vez la petición de fotos de tus antepasados para ese hashtag porfail visual que pretendes alojar en tu perfil de Instagram, por favor. Mil veces te he dicho que en casa no hubo retratos, ni cuadros. Así que yo a buscar mi gloria; toma nota: “CRÓNICA SOBRE LA IRREFUTABLE IDIOSINCRASIA… // El imputado negando públicamente imputación para acto seguido tener que declarar en calidad de inculpado. Y es que en el 10/11 hubo tanto de artimaña que hasta el mismísimo Presidente de la Junta de por aquel entonces, a la postre el mismo que hoy día – de todos es conocida la estructura de parecido colonial que presenta nuestra región – apuntó: “un político no debe ser candidato si se va a sentar en el banquillo”. Ahí queda eso. Pues nuestro gerifalte caído se sentó, se le condenó y fue candidato hasta última hora. Y él, mandamás general de los socialistas – me refiero al presidente aludido – se lo permitió. Si esto no es cierto, venga dios y lo vea, o que me quede tuerto. La cruel contienda fratricida – popular y vagamente conocida por guerra civil -, y posterior régimen dictatorial que acarreó –  franquista, por la persona que lo ostentó -, también fue por aquellos entonces una buena excusa para tachar al adversario político de fascista – vocablo útil para cuando se carece de argumentos más sólidos -. Lo triste fue que, aludiendo a que “este no es momento de radicalismos”, en la inauguración de una escultura en honor a aquellos valientes varones, jornaleros asesinados en este lugar…, primero (1936), por ¡Viva la República!; segundo (1955), por robar un saco de aceitunas, víctimas de aquella inhumana represión, él, el gerifalte caído, aludió a la Red – una prueba más de su mezcolanza de churras con merinas – quedándose con la imagen de cazador, escopeta y perro – por cierto, muy castiza -, perfil que según él y en palabras suyas “¡No se puede permitir!”. De un plumazo, adiós Ley de Caza en Extremadura, coetánea con los hechos. Comprenderá el lector que con estos mimbres la réplica aludiera ya a lo que aquí se ha mencionado: la división de la sociedad puertoalbahaqueña, reclamando respeto al gerifalte caído y sus acólitos hacia nuestra Patrona, no sin antes dejar de aludir al oscurantismo de las cuentas municipales, tónica que podría durar per saecula saeculorum… // (Continuará). De moo que ahí tienes; y como diría García Márquez, G., “la vida me ha dado ya motivos para tener bien asimilado que ninguna de mis derrotas será la última”; con alcanzar un mínimo de cordura cívica – para mí inaplazable – entre todos los puertoalbahaqueños me daría por satisfecho y el esfuerzo así recompensado.