EUGENIO LÓPEZ CANO
El primer ómnibus o coche de línea para transporte de viajeros fue La Veloz, propiedad de la Empresa Guerrero. El garaje lo tenía frente a la plaza de toros. En los programas de ferias de 1924 y 1925 se anunciaba de la siguiente forma: «Servicio diario de viajeros de Alburquerque a Badajoz y viceversa. Se reciben toda clase de encargos». Este último detalle, el de los encargos, era la constante de todos los servicios públicos desde los primeros tiempos de transporte hasta fecha bien reciente, allá por el último cuarto del siglo pasado.
Otro ómnibus más que aparecía en dichas revistas era El Rápido: «Esmerado servicio de Automóvil, de Alburquerque a Badajoz».
En esta misma década llegaría La Estellesa, con casa central en Estella (Navarra), una empresa que estuvo prestando servicio de Badajoz a La Codosera y de Badajoz a San Vicente de Alcántara, las dos con paradas en Alburquerque, y regreso a la Capital, hasta hace cuando la empresa actual, Damas, se hizo cargo de este servicio, aumentando el número de viajes. Este primer ómnibus tenía, además de los asientos en el interior, un banco en la baca para varias personas, junto a las maletas y bultos, costumbre que se extendería hasta la segunda mitad del siglo anterior.

Como dato curioso, en la Guía de Badajoz nº 1, de 1926, los precios de La Estellesa que hacía el servicio Badajoz-San Vicente de Alcántara, variaban según fuera en el coche correo (hasta Zapatón, 3,65 ptas; a Alburquerque, 7,60 y a San Vicente, 10,60) o en el coche ordinario; en este caso los precios de los asientos de primera clase, situados en la berlina o parte delantera, se mantenían iguales, y los de atrás, considerados de segunda, separados a su vez por un cristal, eran, como puede suponerse, más baratos: a Zapatón, 2,65 ptas; a Alburquerque, 5,60, y a San Vicente, 8,60.
En el Anuario-Guía de Badajoz y su Provincia, de 1927 (Compañía Ibero-Americana de Publicaciones, S.A. Madrid), cuenta que Alburquerque se «comunica con la capital por línea regular de autobuses (…) Automóviles: A Badajoz, diario, 5 ptas-asiento. Correo diario, a las 10 de la mañana, excepto domingo, a las 8 de la mañana».

Más tarde aparecerían los ómnibus La Giraldina y La Berlina, ambos propiedad de la Empresa Guerrero. El primer coche tenía cabida para 10 o 16 viajeros, y el segundo para 12 o 16, ambos repartidos entre dos asientos. Posiblemente el Anuario General de España, publicado en 1931, de Bailly-Baillere-Riera, se refiera a los mismos cuando leemos que hay «Servicio diario a Badajoz, 7 ptas».
Otros vehículos más vendrían a sumarse al parque automovilístico de Alburquerque, desde camionetas de transportes, según revista de feria de 1954, hasta furgonetas, camiones, tractores y autobuses. Con referencia a los tractores, me cuenta Carlos Carrón, conductor de uno de estos vehículos y taxista después, que en los años posteriores a la guerra civil española, al escasear la gasolina, funcionaban con petróleo. Como complemento a los trabajos agrícolas, iban a menudo a Badajoz para buscar pienso, piezas mecánicas de repuesto o cualquier otro encargo que se le hiciera.
PORTADA: Antiguo autobús de La Estellesa.
FOTO 2: Traseras del garaje de La Estellesa en Badajoz.
FOTO 3: Excursión de alburquerqueños.
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