domingo, febrero 1, 2026
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Tiempo de recuerdos

Aureliano Sáinz

Con relativa frecuencia tengo que acudir a lo que llamamos memoria externa para recuperar algunos documentos informatizados. Como al cabo de los años son tantos y tan diversos, en ocasiones me tropiezo con alguna fotografía ‘perdida’ en medio de todo lo que he acumulado en esos archivos digitales.

Es lo que me aconteció con la fotografía que muestro en portada, que no la había vuelto a ver desde el tiempo en el que se hizo. Cuando apareció, me quedé un tanto sorprendido. La estuve un rato contemplándola detenidamente. Allí estamos los que por entonces conformábamos el consejo de redacción de la revista Azagala; calculo que unos trece o catorce años atrás, ya que, en el fondo de la imagen, y delante del castillo, aparecen las grúas levantadas para, una vez vaciados los Baluartes de sus tierras, llevar a cabo esa extraña hospedería que se planteaba como segundo proyecto.

La emoción asoma con cierto tinte nostálgico. Lo primero me viene a la mente es el recuerdo de dos de los componentes, Santiago Gamero y Julián Cano, que ya no están con nosotros. Sus ausencias las siento como una pérdida irreparable, como un signo de la cruel dureza del paso del tiempo y del silencio que se hunde en el fondo de la memoria, ya que nunca tendremos respuestas ante algunos de los interrogantes que nos hacemos. En cambio, sí sé que Santiago se nos marchó este año de 2025; y de Julián (¡parece mentira que ya sean cinco años!) que su despedida tuvo lugar el 18 de septiembre de 2020.

Miro de nuevo la fotografía. Compruebo que ahí, en primer término, se encuentran Juan Ramón Duque, Eduardo Maya y Francis; detrás, Santiago Gamero, el que esto firma, Julián Cano y Antonio Rubio. No aparece Eugenio López, el octavo miembro del consejo, puesto que es él quien se ofreció a hacerla.

De aquel grupo, solo permanecen en la brecha Francis, Eugenio y Juan Ramón, tres tenaces miembros que han continuado contra viento y marea. Y como todo proyecto que no se viene abajo, el consejo de redacción avanzó y se refuerza con la incorporación de nuevos miembros, de los que hay que destacar un significativo grupo femenino, lo que lo hace más equilibrado desde el punto de vista de los géneros. Además, la creación de Azagala digital supuso un auténtico revulsivo, un verdadero salto adelante, dando lugar a que la participación de José Manuel Leal se haga imprescindible.

Como cualquier proyecto colectivo que ha sobrevivido a todo tipo de avatares, también a momentos difíciles, este ha conseguido hacerse fuerte, dejando una profunda huella en la historia de Alburquerque. Y ahora, mirar hacia adelante se convierte en el gran objetivo, en un reto que hay que afrontar para darle continuidad sin ponerle fecha de término.

Vuelvo a mirar la fotografía. Siento la fuerza de una imagen que es capaz de retrotraerme a otros años que parecieran ya olvidados. Sin embargo, creo que tenía razón la escritora británica Jenny Diski al decirnos que “todo pasa, efectivamente, pero nada desaparece del todo”. Siento, pues, que el tiempo de recuerdos también puede entenderse como la evocación del camino andado hasta llegar a un presente que ha sido construido con un esfuerzo que no quedará borrado porque sus frutos forman parte de una realidad incuestionable que está a la vista de todos.

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