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CARTAS EMPONZOÑADAS (IV)

Antonio L. Rubio Bernal

Puerto de Albahacar, invierno 2020

¡Cuánta, cuánta alegría me causó el encuentro de Navidad, pero qué corto se me hizo! A tu padre, ni le vi. Probé aquellos sorbitos de vino contigo el día que hicisteis la “cata” (¿por qué servís tan escasamente? No llenabas ni siquiera el culo de la copa) Y ¡qué cara ponían cuando comenzaste a platicar sobre los caldos (como le llamabas)!, que si aterciopelado, que si con buqué, que si complejo, que si denso…, todo dentro de como un cortejo, en el salón, con viandas (por no sé qué del maridaje), en la que TÚ (permite que te refiera así), te erigiste en única protagonista, con aquel desparpajo cubierto de agrado, con aquella ropita toda a juego, sujetando tu copa (de balón, las llamabais) entre tus dedos pulgar e índice, sin dejar de agitarlo (en busca de oxígeno, decías). Después de aquello, lo de siempre: compromisos miles con los de fuera, escasa complacencia con el de casa. Los vidrios aún siguen rodando bajo el limonero. Me conformaré con beberme yo solito el Cinquentenário Grande Escolha Magnum que me trajiste. Será un visto y no visto. Lo siento, ansias de viejo. Reservaré unas aceitunitas rajás y compraré un morconcito del Píriz, que será el encargado de frenar los efluvios (me quedé con la palabreja).

Tu “chorbi” (que te escuché referirlo de tal guisa), después de todo, se ha portado bien estos días. Se nota que te tiene a ti. Bueno, y la Covid; hace hasta deporte. Sé que a Badajoz subió varias veces en días que no tenía que trabajar, pero no me preguntes a qué. Él es quien me habla de lo bonito que es todo por ahí, con aire antiguo pero cuidado, puesto en valor, respetado y convertido en fuente de riqueza. Aquí todo sigue igual, manga por hombro. Bueno, lo habrás visto. ¡Cuántas veces recuerdo a nuestro mentor cuando dijo: “no crear riqueza a lo único que lleva es a compartir miseria”!; pues una de dos: o nos resistimos a entenderlo, o desechamos el progreso que los alrededores ofrecen. De moo que ahí tienes; sigo viviendo en esta casa en la que me sobra intimidad, refugiado en esta piel ya un poco desgastada y consolándome con la nada. Y créeme, es ahora cuando más añoro el campo, mi afán de intentar hacer algo nuevo, experimentar (como se dice ahora; en mi época era probar) con esto o con lo otro. Cuenta Landero (el Luis) –para que veas que leo- en “El balcón en invierno” (sí, soy lento, por eso sigo con el mismo libro), que su primo y cuñado Paco Manzano, el guitarrista, ideó por entonces un artilugio para ordeñar las cabras, éstas se subían y bajaban solas, pero que su hermana, sin invento, ordeñaba el resto mientras él una; pero había ideado. Pues eso me gustaba también a mí: discurrir, filosofar (un leñero de un remolque, un embarcadero de un montículo…). ¡Ay, mente traidora, cuánto tiempo divagando para sacar tan poco en claro!

Aunque muchos puertoalbahaqueños piensen de otro modo, guiados por lo mucho que ya hayan podido leer sobre mí, aún queda algo por descubrir; cosillas, asuntillos, singularidades, juicios, opiniones, sinsabores que nunca he manifestado y que, por tanto, sólo míos son. Pues lo mismo está pasando con la página digital de La Proterva, aunque la gente pudiese pensar que todo estuviese dicho, ahora resulta que la piratean cada dos por tres. Y eso no es más que porque molesta, a mí que no me vengan; ¡vamos, por Negrete! ¡Ni que fuese!; es por todos los que estampamos nuestras firmas diciendo verdades como puños; TÚ también. Lo que no sé es cómo, teniendo medios, el otro día no hiciste un escrito de repulsa. Nuestro mentor vino a decir: “¡Volverá… con más fuerza… con más críticas a quienes hayan podido secuestrar nuestra LIBERTAD DE EXPRESIÓN”. Y ya es la segunda vez, así que sugieres: “Métete en la máquina y busca revistaazagala.org”, y te responden, con razón: ¡Si está en chino! Lo que nos tocará vivir. Sabrás que hasta un funcionario municipal está dispuesto a hacer una huelga de hambre “indefinida”. ¿A dónde vamos a llegar? Y le ampara toda la razón y desde aquí mi solidaridad (presumo que también la tuya), pero sí es cierto lo que expresó nuestro mentor en su comentario “si de por sí la pandemia está siendo dura para quienes sufren la enfermedad, imagina que pudiese cogerte bajo en defensas”. Es para pensárselo. Por una acción no se puede arruinar una vida. Pues ves, esta noticia sólo la publicó ella, La Proterva, junto con la RCA. Y eso jode. Y lo último, ¡qué poco valemos los puertoalbahaqueños mayores! Mira lo que ha tenido a bien hacer con ellos la “Mansión del Silencio”: abandonarlos sin servicio de ayuda a domicilio por falta de personal. ¡Qué poca lacha! Pero claro, a ver, sin cobrar, ¿quién trabaja? Los misioneros, esos de médicos mundi, etc., ¿los demás? Si quieres que te cante…

Como siempre te digo, voy a dejarte. Me cuesta, créeme; estar de vagar (no hay ni que echar brasero), no tener que salir pa na (el “artista” me trae hasta el dinero), no tener preocupaciones (¡anda, déjelo, usted está ya mayor!), me mata, deviene en una muerte en vida. Eres TÚ quien únicamente llenas mi vacío, y no me vengas con “te has equivocado, corazón, no soy tu chica”, como le espetaste al vecino cuando te refirió lo bien que te estaba sentando Portugal.

Cuídate, se responsable y prudente, la Covid no remite, y mucha culpa la tenemos nosotros; veamos cuando vengan los fríos de verdad. Esto pudiera ser un desbarajuste. Si te digo la verdad, pienso que a los sanitarios los vamos a cansar.

Monsaraz, invierno 2021.

¡Hola, Sr. Ramiro!, Como vosê está; imagino que aunque estemos en el tan deseado nuevo año su vida habrá cambiado poco, verdad. Le he notado un poquito bajo, como si hubiese perdido tono; beba vino, que aparte de cardiosaludable, impregna optimismo. ¡Menuda suerte, y encima lúcido! ¡Cuántos quisieran estar así! Permita, sé que estoy en boca de mucha gente por mantener correspondencia con usted, pero no veo razón para dejarlo. Pudiese ser que el hecho de hacerlas pública Negrete influyese, pero oiga… lá cada um com sua vida. Como cuando llevaba mi boina del Che.

Veamos, no sienta pena por el vino; sé que a usted le chifla desde su época del Sokokín, pero en mi casa siempre existe la posibilidad de beber más. Assim de simple. La bodega ahora, con la bajada del turismo por la Covid, lo está sufriendo, mas tudo será como antes. De su casa (como usted dice) lo que con más frecuencia recuerdo es el olor a jazmín las noches de verano que he pasado allí, cuando su nieto y yo estudiábamos juntos. Esa agudeza de olor la llevo en mi mente y me acompaña donde quiera que esté. Respecto a él, me duele que lo consideren un chulí; tiene buen corazón y de lo nuestro, economía y finanzas, sabe. Además va adquiriendo don de gente desde que trabaja en la Caixa. Y, por favor, olvide la manera de escribir, lo importante es hacerlo, y lo suyo tiene mucho mérito (¡si tiene más tirón que servidora!, según mis amistades).

De nuevo, me toca estar centrada en los estudios; el primer trimestre resultó redondo, incrementando la confianza. Desde siempre le expresé que la villa, con sus políticas de “chim pum fuego”, apostó por la miseria en el futuro. La estrella del “ex” se ha ido apagando y la “acctal” no cuenta ni con lucero. Fue usted quien en su libro expresase: “ni en el día del destape del despilfarro habrá remordimiento de conciencia común por todo el mal causado; es más, se hablará de los muertos que vienen con ganas de revancha porque no soportan que sean ellos quienes una y otra vez ganen las elecciones”; para proseguir: “se acerca el día del apocalipsis local, del peo municipal con voladura aérea, de la bancarrota por falta de recursos, cuando ya no valga aquello de “esto lo pongo aquí y aquello allí” porque no habrá ni esto ni aquello para cuadrar las cuentas de la vieja”. En términos económicos, gestionar sin tener en cuenta la escasez lleva impepinablemente a la miseria (lo que ha ocurrido). Una gestión pivotando sobre la mentira, el compadreo y el desnorte, sin ajuste alguno a la realidad, lleva a un escenario sin precedentes, el actual; pero ahí los tiene, sin vergüenza torera como para reconocer que su capacidad de maniobra financiera es cero y sin pedir perdón por su incapacidad de prestación de servicio público. ¿Santo y seña? ¡Chitón y boca cerrá! Bien lo indicó ése al que usted tanto admira, Muñoz Molina, en su obra “Todo lo que era sólido”: “En ningún otro campo profesional se puede llegar más lejos careciendo de cualquier cualificación, conocimiento o habilidad verificable” (refiriéndose al político).  Y los actuales gobernantes de Puerto, los que andan ahora invitando a trabajadores municipales “a que cojan las de Villadiego”, son los únicos responsables de todo lo acaecido en los últimos 25 años. No sería justo que se fuesen de rositas, dejando el mochuelo a otros en medio de una situación complicadísima. ¡Más que valor! La oposición aquí ha sido y es ignorada, ninguneada, vilipendiada, imperando el conmigo o contra mí, negando así la democracia; de ahí la importancia de nuestra humilde labor; somos oxígeno para la convivencia, bálsamo en el día a día, aguardo de muchos, alzando nuestra valiente voz contra lo que la realidad ofrece, luchando en pro de la libertad (la de información también), y comprometidos con lo que creemos; y por ello gritamos: ¡No traspasen líneas rojas porque nos tienen encima! Vaticino, y con esto concluyo: llegará el día en que sustituir lo corroído, deslucido y decrépito por lo alentador, prometedor e ilusionante sea un deber moral de todos los que se sientan alburquerqueños. Así de fácil.

Me refiere lo bonito de mi entorno. Le explico, combinei com meu pai almoçar um ou dois dias por semana com ele em Borba o Vila Viçiosa (Uf, perdone, se me va la pinza con el portugués), pues según él la vida se nos va de las manos y no disfrutamos de nuestros vínculos. Más de una vez le comento: ¡No imaginas la pena tan enorme que sufro por no conocer los secretos de mamá!  Siempre supe que me contaba verdades a media, sobre todo en lo concerniente a Portugal, como ella llamaba a Vila, que por cierto, me  hechiza. Sólo unas pinceladas: pequeña ciudad de 5.000 habitantes, la gente se conoce, ligada a la antigua nobleza lusa; allá en el Siglo XIV dada como regalo de boda por el rey Alfonso IV a su esposa Doña Brites; declarada por la Unesco Patrimonio de la Humanidad (“Pueblo Ducal del Renacimiento” por su Palacio). De quedarme con algo sería el Antiguo Convento de las Chagas de Cristo, donde tomar café con un libro en las manos se deviene para mí en lo mismo que para usted la lumbre del “cuchitril”, cielo a los pies. También el Convento e Iglesia de los Agustinos y un Castillo, rodeado de preciosos jardines y calles empedradas, limpias que da gusto, gracias al mármol y al agua. Ahora compare; nada que ver con lo nuestro. Ya le contaré de Borba, Évora, Estremoz, y cómo no, mi favorita, Vila Nova de Mil Fontes.

De lo que me comenta, respecto a la web, eso es harina de otro costal. Por una parte, señal de que nuestras críticas ya, cuando no les queda salida y sienten miedo, duelen; y por otra, indignante que quieran taparnos la boca con estrategias barriobajeras, dignas de dictaduras. Lo que ahora les toca es “The end”. ¿Lo del funcionario? Lo que siempre le he dicho: mendigar el sueldo no es de recibo, y lo peor, sin coscarse nadie: ni la “acctal”, ni el “ex”, ni los “acólitos”, ni el “pueblo”, sí, porque éste ya debería haber reaccionado hace tiempo, ¿verdad?, pero ande yo caliente… Éste puede ser uno de los ingredientes (¿uranio, plutonio?) del “peo” anteriormente referido. ¿Está de acuerdo si le digo que observo cierto nerviosismo vadillista? Surgen portavoces y defensores por doquier, tratando de dar explicaciones de lo inexplicable; razón por la que, en estos precisos momentos, nuestro “movimiento” debe mantener la calma, no entrando al trapo a la menor insinuación. Dejémosles que se achicharren en sus ascuas. ¿Podrá el puchero continuar hirviendo sin que en ningún momento derrame caldo? ¡A quem a Senhor o deu, até mesmo Pedro o abençoe!, se dice acá.

Se me echa el tiempo encima. Visito a una amiga y marcho para Monsaraz, mi prima me espera para cenar pizza (las borda). Ah, me alegra que le llene un vacío, pero no se preocupe, lo del vecino fue diferente, jamás usted me ha mirado con ojos sucios. Beijos e até a próxima, Rosita, la portuguesa.

           

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