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Alburquerque, castillo de humo y vasallaje

“El pueblo requiere un cambio para que nadie nos robe de nuevo el derecho a ser libres, a vivir sin miedos y temores, a ser dialogantes, a no seguir a un líder absoluto, porque esto es labor de todos y no de quien actúa para que el resto le deba favores y tenga que serle fiel eternamente”.

COMUNICADO DEL GRUPO DE TRABAJADORES

Ha transcurrido ya un interminable año desde que emprendimos unas protestas motivadas por algo que nadie pensaba que se iba a alargar tanto. En enero de 2021 se nos adeudaban 3-4 meses, y quién iba a pensar que 12 meses después esto seguiría igual, o mejor dicho mucho peor, ya que a nuestra dramática situación se añade el que nadie asuma responsabilidades, ni dé explicaciones, y lo que es aún más incomprensible que nadie se lo exija. No nos acabamos de creer que no existan herramientas políticas y judiciales para parar esto, ¿Cómo se consiente lo que está pasando?, ¿cómo se puede justificar?, ¿cómo vamos a creer en un sistema que consiente esta sinrazón, un sistema que ha permitido que permanezcamos totalmente indefensos ante tamaña injusticia? Algunos hemos perdido la fe en el llamado estado democrático de derecho, el tiempo nos ha curtido y demostrado que los intereses ocultos están por encima de todo y que por ello nadie imparte justicia o toma decisiones políticas con el rigor y contundencia que algunas cuestiones requieren.


Ante el desolador panorama que venimos soportando debe imponerse de una vez por todas la razón, el sentido común, A partir del próximo día 27, que como es preceptivo al ser último jueves de mes impar se debe celebrar sesión ordinaria de pleno por parte de la corporación municipal, deberían plantearse soluciones políticas que reviertan la situación. Esperemos que este sea el punto de inflexión que nos lleve hacia un tiempo de sacrificios, pero también de unión, de superar rencillas, de arremangarse, de remar en la misma dirección, de reencuentros, de mirar al futuro y superar este mal sueño, de pasar página, de reajustes, de que hable el pueblo y sentencien los jueces… de arreglar tanto estropicio.

Tardaremos mucho en salir de esta, pero saldremos, que a nadie le quepa duda, en nuestro pueblo contamos con personas muy válidas y colectivos más que solventes.  La plantilla de trabajadores será reestructurada, como lo serán tantas cosas en este pueblo que requiere un cambio necesario para que tarde mucho tiempo en que nadie nos robe de nuevo el derecho a ser libres, a vivir sin miedos y temores, a ser dialogantes, a no seguir a un líder absoluto, porque esto es labor de todos y no de quien actúa para que el resto le deba favores y tenga que serle fiel eternamente.

Este grupo de trabajadores públicos apuesta porque los actuales gobernantes dejen paso a gente que trabaje por Alburquerque sin pedir a cambio “vasallaje incondicional”, porque ha quedado demostrado que nadie es imprescindible pero que todos somos necesarios, hasta quienes han causado este caos si estuvieran dispuestos a colaborar y asumir las normas democráticas que le han negado la razón, le han negado ya hasta la mayoría en el pleno.

Hace tiempo que la razón y el buen juicio les dieron la espalda y pese a ello siguen enrocados en esta partida de ajedrez que jugamos todos porque a todos nos incumbe. Se niegan a colaborar en mejorar el estado ruinoso de Alburquerque, siguen obstaculizando su progreso y que se alivie la crisis social, política, financiera e institucional que ellos han provocado.
A la par que nuestro Castillo de Luna sufre el paso del tiempo y la dejadez de las autoridades, se desmorona, otros castillos languidecen: el castillo de naipes del sistema político vigente en Alburquerque desde hace varios lustros se desploma, un castillo de humo  que se disipa y agoniza. A sus responsables les pedimos que no causen ya más dolor ni más daño innecesario a unos trabajadores que han engañado y hasta empobrecido, pero no vencido, porque la verdad nos asiste.


Mientras que la prensa regional habla de “el agujero negro de Alburquerque”, permítannos ser por una vez moderadamente optimistas e imaginar que a partir de estos primeros meses de 2022 nuestra villa irá recobrando una cierta normalidad, donde prime la buena convivencia y donde los que deben dar solución a los problemas que se planteen no sean en cambio los causantes de tantas dificultades, porque la alcaldesa y su equipo han demostrado ser el problema, nunca la solución. Buena prueba es la merma del capital humano que sigue desangrando al ayuntamiento, el éxodo silencioso y voluntario de compañeros que dejan atrás este periodo desfavorable y conflictivo en busca de otras ocupaciones, de otras oportunidades, que le ofrezcan una mayor estabilidad laboral y por tanto personal. Las dos últimas bajas que lamentamos y contabilizamos son las de José Ramón Rodríguez y Abel Moreno, quienes han guiado los pasos del magazine digital municipal Baylio.com desde sus orígenes, durante los últimos seis años. ¿Quiénes serán los siguientes?
Cerramos el manifiesto de este viernes, 14 de enero, insistiendo en la idea de que si nuestros desgobernantes no han querido recoger velas antes de que llegue la tempestad, de que la democracia que ellos no respetan les apee de la poltrona, solo nos resta perseverar y pedirles de nuevo un gesto que resultaría aún determinante y aceleraría el proceso de reconstrucción de nuestro pueblo, su DIMISIÓN.