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Ipal pregunta qué va a pasar con el resto de residencias y plantea la solución más “fácil y realista” para Alburquerque

Manuel Gutiérrez, que compareció esta mañana con sus compañeras de Ipal Alicia García y Raquel del Pozo, calificó de “escandaloso e indignante” que no haya dimitido nadie tras la gravísima noticia de ayer del cierre cautelar de la residencia, y pidió que los concejales y los gestores de la misma asuman sus responsabilidades. Insistió en las graves deficiencias del centro, zonas en estado ruinoso, escasez de medios, algo que también sucede en otros servicios municipales. “Había insectos e infección y no sabíamos nada”, añadió.

Gutiérrez aseguró que su grupo ha tratado de ser “prudente en este caso, pero afecta a los más mayores y más sensibles de nuestra sociedad y no podemos cruzarnos de brazos”.

Acusó al vadillismo de haber montado residencias buscando votos, pero olvidado que había que mantenerlas y cuidar a sus usuarios, cuya salud, dijo, no está garantizada. Y, aparte de pedir dimisiones,  exigió explicaciones porque “no se pueden ir de rositas sino dar la cara”.

Se preguntó qué va a pasar con el resto de las residencias y en las condiciones que están, y si este paso de la Junta es el primero de un proceso más largo.

El portavoz de Ipal recordó que en el mes de marzo ofreció una moción de censura a los concejales del gobierno para acabar con Murillo y el vadillismo pero no han obtenido respuesta y explicó bien su última propuesta de dimisión en bloque de toda la corporación municipal, porque, en este caso, no habría otra solución recogida por la ley de que el ayuntamiento pasará a ser gestionado por la diputación provincial. Dijo que en los dos años que restan para las próximas elecciones, este organismo podría poner en marcha unos planes de saneamiento para que el pueblo esté en mejores condiciones con la nueva corporación.

Insistió en que sus concejales están dispuestos a dimitir y la pelota está en los cinco del gobierno. Si no se van auguró nuevos escándalos y nuevas sorpresas cada dos por tres.

Finalizó dando ánimo y mostrando su solidaridad a los usuarios de la residencia intervenida y a sus familiares.