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No se celebró la reunión de Vadillo con los concejales socialistas

El interés informativo sobre este asunto es tal que ayer prácticamente no se hablaba de otra cosa que del resultado de la reunión de Vadillo con los concejales del grupo socialista, tras la intervención del PSOE que ha pedido la dimisión de la alcaldesa, a la que según el secretario provincial Rafael Lemus, se expulsará del partido, que además exige una ruptura total con Ángel Vadillo, quien es sin duda el culpable principal de la ruina del ayuntamiento y quien está impidiendo un cambio de rumbo para mejorar la situación en todos los aspectos.

Pues bien, ayer estuvimos indagando sobre las conclusiones de ese “cónclave” en el que todo hacía suponer que el ex alcalde se enrocaba, tras haber dejado claro en las redes sociales que recupera a ORPO, y exigía a los concejales que se echaran al monte. Sin embargo, esta misma mañana hemos podido confirmar algo que casi sabíamos: no se celebró tal reunión. Algo ha fallado y lo desconocemos, pero podemos asegurar que no hubo reunión, igual que podemos sostener que al menos dos concejales actuales habían dicho que no asistirían a la misma.

Ojalá el motivo haya sido que, como decíamos hace unos días, los concejales hayan optado por la sensatez ante el suicidio, dado que solo Laura Santalla había dicho que ella jamás “se iba a bajar del barco” y se mostró dispuesta a “hundirse con él”.

La mayoría de la gente está harta del vadillismo y de Vadillo y quiere soluciones y tranquilidad y, por eso, ha visto con buenos ojos la decisión del PSOE de acabar con los escándalos que tienen hundido en la miseria a Alburquerque y manchan la imagen del pueblo y del partido socialista. De hecho, aunque tarde, Lemus dijo que “por encima del bienestar de la ciudadanía no hay nada y en el PSOE no hay sitio para quien altere el bienestar social de un pueblo”. Lo cierto es que han consentido hasta ahora que quien lleva muchos años causando un profundo malestar en Alburquerque siga gobernando desde el sillón o desde la sombra. Y esperemos que este puño en la mesa sea definitivo, porque aún no hemos visto la dimisión de Murillo y Vadillo andaba esta semana por los despachos del ayuntamiento como Pedro por su casa.

Por ley, el nuevo candidato a la alcaldía si Murillo abandona o si la defenestran con una moción de censura, saldría por orden de la lista del PSOE. Y, una vez que Magdalena Carrasco ha sido consecuente y dimitido de primera teniente de alcalde renunciando a su sueldo y como paso previo a la dimisión, sería Cipriano Robles el que debería tomar el bastón de mando. Su principal problema es, como el de Murillo, el seguidismo total a Ángel Vadillo, y en este sentido está marcado por la ciudadanía. “Pipo” tendría que romper con el ex alcalde y, aunque es posible si se ve con la soga al cuello, no es nada fácil que lo haga.

Nuevamente sale a relucir el nombre del preferido por buena parte de los alburquerqueños, Juan Carlos Prieto, quien nada tiene que ver con el pasado vadillista, ni es culpable de la ruina a la que nos ha llevado Vadillo y ha dado muestras de querer un cambio en la política y en las formas.

Por ahora nos quedamos con lo positivo: no hubo reunión, y eso es una muestra de la debilidad de Vadillo, quien ansiaba cuanto antes coger a los concejales y encaminarlos al abismo, a que se inmolaran con él. No cabe duda de que se reunirán otro día, pero tal vez entonces las cosas sean ya distintas.

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Portada: Murillo mira a Vadillo la última vez que éste tomó posesión como alcalde.

Foto 2: Vadillo, la última vez que resucitó a ORPO

Foto 3: Cipriano Robles, Vadillo y Murillo