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Retazos (El barco se hunde)

ANTONIO APARICIO

VEINTICINCO AÑOS NO SON NADA

¡¡¡Bueno!!! Vamos a ver para qué cosa. Veinticinco años o cinco lustros; o lo que es lo mismo, una generación, o lo equivalente a trescientos meses más los de los bisiestos, claro está… Yo pienso que son bastantes y diría más: son demasiados. ¿Para qué cosa? Pues para tener que aguantar a un gerifalte metiendo miedo… Y ahora vienen algunos a querer justificarlo con quince minutos; sí, señoras y señores, como se lo estoy contando, y no se les ocurra ponerlo en una balanza, e imaginarán porqué. ¡Cuánta desproporcionalidad! Menos mal que me salió la palabra, a punto de escribir despropósito.

CANCIÓN MARINERA

Me embarqué en un barco de papel, con siete tripulantes y una capitana; al salir de puerto ya noté que, si el rumbo era a Galicia, llegaríamos a tierras gaditanas. A mitad de trayecto me fijé cómo la tripulación ya menguaba… Hay veces que no sé qué hacer con mi acta de concejala.

Si se hunde el barco en altamar, en submarino lo convertiré… y gritaré a los cuatro vientos: “Yo puedo y podré con todo, sin darme cuenta que este barco es de papel”.

Dedicado a “ella”.

JUAN CARLOS PRIETO, salta de ese barco antes que lo conviertan en submarino; si el barco ya no puede navegar imagínate si llega a ser un submarino sin capitana. No te hundas con él. Un saludo y mucha suerte.

Hasta otro día y salud para todos.