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Cartas emponzoñadas (VIII)

ANTONIO L. RUBIO BERNAL

 

Puerto de Albahacar, febrero, 2021

Hola, Rosita; cómo explicarte, jolín; tus cartas son… como cuando yo era joven una borrachera, motivo de enorme alegría que más tarde devenía en arrepentimiento. Hoy es diferente, se estilan los “colocones”, “cuescos” y “pedos”, desconozco si con remordimiento o no; pero antiguamente, aquí, se rendía auténtico culto a las “chispas”, “monas”, “jumeras”, “jindamas” (¿ves, qué rica variedad de sustantivos para lo mismo?). A modo de relato, verás, por la calle Pata, cual rivera, descendieron auténticas de su casta, no por otra cosa sino porque aparte de los vecinos aficionados a traerlas a casa, allí estuvo la cárcel y hubo a los que enchironaron horas, incluso días, por improperios o peleas por su causa. Cual número del Cirque du Soleil, aquellos vaivenes de un lado a otro, asemejando al aprendiz de equilibrista, salvando aceras, y nosotros, niños, sin perder detalle: ¡Jolín, la que lleva ése! Lo sorprendente era la visión ofrecida. “Mira, el mi pobre, si no puede con ella; ¡cómo va!”. Te contaré, a ti que tanto gustas de saber cosas antiguas de Puerto: hubo una señora (Luisa, La Bernala, digna madre de nuestro mentor, y del resto de tropa de los Troneras), que se especializó en “apagarlas” a base de caldo de gallina de las Rolanas. Daba cobijo no sólo a sus hijos, también a sus hermanos Eugenio y Felipe, a su sobrino “el Trápala” e incluso a alguno de fuera que venía en verano y “sin darse cuenta” (siempre se alegaba la falta de costumbre) lo ponían como “guinda en mojo”; pues bien, en poco más de media hora, ya serenos, los despachaba a casa con sus respectivas. Era como El Milagrito (el desengrasante), solo que a base de caña de lomo, chorizo, salchichón y queso, tras el sopicaldo. Pero no te lo pierdas, es que a veces le ponía hasta vino, como si hubiesen bebido poco. ¿A qué se debería tan magistral prodigio? El secreto se lo llevó a la tumba. Pues así tus cartas, brinco cual niño al recibirlas para después escuchar: “¡A cualquiera que se le diga que se cartea con una muchacha joven! Y encima hablando siempre de politiqueo, con lo mal visto que aquí está eso”.

Maldita sea, no veo otra forma de comenzar a hablar de “Resistencia” si no es con un lamento; pocos pueblos habrá tan perjudicados como éste por su elección democrática; todo fruto de las antojeras usadas. ¡Pero cómo fue posible, Puerto del alma! Por lo demás, heme aquí, en mi cuchitril, disfrutando del breve tránsito de la vida; con la escritura sintiéndome como con la patatera y las aceitunas, agasajado. Por ello, déjame que te cuente. A raíz de la importancia que le das a que intente escribir, trato de imitarte, pero no lo consigo. Esa agilidad en tu pluma, ese don de anticiparte, esa capacidad de resolución, ese preocuparte lo justo al respecto… hace que me guste aún más; cómo te expresas: tu soltura, tu manera de hacerlo (lo más cruel deviene delicado), mostrando tu don femenino a la hora de enfrentarte al papel, proclamando tu libertad de expresión, contra la injusticia y la discriminación, en pro de una sociedad puertoalbahaqueña más justa. Eres, según la radio, como los políticos griegos, capaz de improvisar y defender con argumentos cualquier situación. Yo, por el contrario, rudo y tardón; me dejo llevar por lo que pienso y descuido lo que TÚ llamas forma, incluso a veces va un gazapo disfrazado de falta (ogaño sin h). Para no aburrirte, aún sigo sin entender aquello de ¡Cuán largo me lo fiáis, amigo Sancho!, mientras subías al coche para regresar a tu destino, ya ves, por Navidad.

No quisiera pensar que el hambre justifique todo proceder, y que veamos a orpistas convertidos en fervorosos ipalistas; de sobra sé que aquí las ideas poco juego dan y que los compromisos, flojos como la paja avena, se basan en el Sanparamí. Mucho ha sido el daño hecho, para algunos el recibido y en general sufrido, desterrando día sí otro también valores como el diálogo y la tolerancia. Triste resulta reconocer que esto es un mundo perdido con poco que salvar, pero por encima de todo, símbolo de nuestra digna entereza, hay que tener fe en los próximos; ¡Gutiérrez, no nos puedes fallar! De siempre pensé que debía escribir, sobre todo por avivar el espíritu crítico y la lucha contra el chiguana, pero he de confesarlo, aquí, ser crítico con los gerifaltes se ha pagado, y caro. Cuando vengas, abre tus ojos y mira a tu alrededor, encontrarás a “sufridores” por todos lados y en todos los gremios: fontaneros, pintores, ganaderos, etc.

Dejo en tus manos los detalles de actualidad, a ti que tan cuidadosamente lo explicas. Sé que estás bien pero cuídate, hija, pues sabes que aquí, mientras Dios quiera, estaré esperándote para ver tu lindo semblante y saludarte. Como a veces dices, Muak, de Ramiro.

Monsaraz, fevereiro, 2021

Hola, Sr. Ramiro.

Ya veo, puede con todo, hasta relatarme vivencias de cuando era niño en la famosa calle; ahora lo que falta es que se muestre de vagar, no es de recibo que salga con la cabeza gacha, deudor de todos y sin lengua por el gato o por algo de lo que avergonzarse. Me ha recordado a mí, cuando por ferias o fiestas de la tapa (¡qué tiempos aquellos!, en La Alameda) cogíamos “jindamas”; al día siguiente, qué arrepentimientos, cual autora de un crimen, sólo pensando: ¡verás cuando se lo digan a mi padre! A Vila Viçosa me lleva. Sí, porque de joven odiaba Portugal; Não sei, tal vez porque a mãe fosse portuguesa. Pero lo que más recuerdo de aquella etapa son los bocadillos de chorizo (mi padre siempre: ¡Maldonado, Maldonado!; a mí me daba igual éste, Píriz, Varahinca, Legaña o quien fuese), que al caer la tarde me metía entre pecho y espalda, con mi navaja portuguesa Filofiel para partir a la mitad el mollete de la Cooperativa. ¡Quão ricos eles eram! Y después de una noche “villana” nada mejor que las tostadas del Rodeo. ¡Únicas! Recuerdos que me acompañan esté donde esté, en Portugal, en Suecia o en Alemania, donde estuve de Erasmus con su nieto, y para que vea… allí no nos enrollamos; cada uno hizo la guerra por su cuenta, embora eu deva admitir que ele teve mais sucesso do que eu no Europa-Institut Saarbrücken.

Y vuelta la burra al trigo con lo de escribir. Olvide el tema, por favor, escriba como lo que es, un valiente más del movimiento “Resistencia”. Y sin complejos, ele faz mas isso é muito bom. Usted, como Unamuno, debe escribir a lo que salga; de ese modo se entregará más a las letras y romperá las reglas del sentido común. Y convénzase, no hay una forma única de escribir; lo importante qué es, que nuestra escritura refleje nuestra voz, y cuanto más se parezca a como hablamos, más auténtica será; y usted, con todos mis respetos, lo borda. Se parecia que você está no casebre sentado ao lado do fogo.

La noticia mala es que mi padre y su pareja se han contagiado. Ella, asintomática, en el palacete; él, fatal, en el hospital de Évora. Yo, siempre en carretera, pendiente de su evolución y supervisar la Adega de Borba. Vou confessar algo muito íntimo: anoche, al aplicarme la crema facial, descubrí lágrimas en los ojos y recordé la canción de Rocío Jurado, “Ayúdame, Señor, a caminar”. Eu juro que não choraba há anos, muito menos pelo meu pai. La muerte prematura de mamá me cubrió de una coraza que yo misma a veces no quisiera llevar. Y sabe qué ocurre, en la Adega no sé si estoy dando órdenes o pido consejo, me da más seguridad el traje de chaqueta (lo dispuesto deviene mandato), que no el jersey y la bufanda (no pasan de sugerencias). Me abruma tanta responsabilidad, mas um dia teria que vir. Lo peor, faenar con una marisabidilla, sobrina de Poliana. Me pone de los nervios. Eso me hace pensar en mi decisión de quedarme aquí; y si así decido, de vivir con ellos, ni mijita… verme involucrada en su día a día, compartiendo espacio, ella como testigo, vamos que no, a Monsaraz con Filipa, quem eu amo muito. Mas a vida é assim, consiste en quemar etapas, también en amores, no lo olvide. No está entre las cenizas de mis pesares haber perdido un amor. Aquella ascua se apagó, sofocada por la necesidad de seguir relacionándome con hombres. Fuera ese absurdo moscardón todo el día bzzz en mi oído. Sí, es verdad, echo de menos hacer el amor; con el sexo de siempre me ocurrió, que no sé si soy yo quien lo busca o es él quien me encuentra. Pero del cuerpo y las palabras disponemos libremente.

Ahora que al fin se habla en la Villa de la falta de talante, pienso que la intransigencia, la exclusión, considerarte enemigo de gerifaltes y secuaces, ha dificultado desde hace tiempo (diría que casi los cinco ingratos lustros), una convivencia llamémosle “normal”, todo por culpa de habernos hipotecado con quien jamás debimos. Al menos a mí, la impertinencia de algunas personas me lleva a tirarme de los pelos. En palabras de nuestro mentor, tan imbuido ahora del lenguaje de la España de 1933: “En política es legítimo el combate fiero, constante, rudo, implacable, pero contra las ideas, respetando a las personas”. ¿Dónde hemos visto eso nosotros? Mas não importa o quanto foi perdido, sempre haverá algo para salvar. Con el mismo lenguaje le diré: “la guerra y la revolución hay que afrontarlas con todo su honor”, pues una vez que se está en la aventura de nada vale echarse atrás. Que a fé democrática triunfe.

Debo dejarle, no sin antes un ruego: dígale a su nuera que lea nuestras cartas y comprobará que de politiqueo, hoy, tururú que te vi. Siempre suya, con todo mi cariño, a un hombre inolvidable. Cuídese, por favor, ya queda menos para vernos. Eu prometo uma visita assim que isso acabar. Muak, muak, de “su” Rosita, La Portuguesa.