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REFLEXIÓN DOMINICAL: Alburquerque, de mal en peor

(A todos los empleados municipales, y a sus familias, que sufren el incumplimiento del compromiso contraído por nuestra regente y su adjunto. Con los primeros, toda mi solidaridad; con los segundos, todo mi mordaz reproche).

ANTONIO L. RUBIO BERNAL

Domingo, 6 de septiembre, día de San Diego, en honor del beato Diego Llorca Llopis, sacerdote español que pidió tiempo a sus asesinos para perdonarlos por su acción. Si no fuese por la gran faena a quienes culpa no tienen, pudiera ser que lo mismo estuviese recibiendo nuestro cabildo por parte de los trabajadores a los que se les adeudan sus salarios, y hasta próximas elecciones locales, su indulgencia.

Como les he indicado ya en alguna ocasión –llueve sobre mojado, preciados lectores-, no resulta fácil ser cronista semanal de este (des)gobierno local, donde lo único que uno encuentra como noticias son desdichas. Día a día, semana a semana, mes a mes, implorando que no llegue a ser año tras año. Y lo que leerá en nada se debe a acritud personal, se trata de criticar una gestión política pública.

Tras leer noticias sobre cómo nos vemos, invadidos de suciedad hasta los ojos, que a modo de desagradables floreros decora nuestras calles y plazas, sobresaliendo un tulipán con forma de colchón usado sito en el centro de la villa -¡cómo es la gente!-, no queda más narices que preguntarle a nuestra alcaldesa si se encuentra cómoda con esta cantidad de inmundicias que nos asaltan. ¡Dónde estará Promedio que hasta en Carrión se le echa en falta! No iba a salir gratis perder su servicio y que todo siguiera igual; por algún lado tenía que venir, surgiendo por donde más hiede. ¡Qué imagen!

¡Y los dineros, que ni Dios sabe por dónde andan! Nos los quitan por deudas o en versión subvención para terminar el albergue, que será motivo de búsqueda en la Asamblea de Extremadura, con lo cual nos enteraremos de una puñetera vez de a dónde fueron a parar. ¿Recuerda, señora alcaldesa, cuando le pregunta la oposición en los plenos y por un oído le entra y por otro le sale? Pues el PP aprovecha su representatividad política y hala, a dar que hablar entre los parlamentarios regionales, y no por el esplendor y brillantez de su gestión. Y puestos a dilapidar, hemos perdido la subvención para las residencias. ¿Qué hacer ahora? Los proveedores no están como para vender fiao.

Entiendo que pueda estar nerviosa –yo estaría desquiciao, con lo preocupón que soy-. Es para estar acuciada por el volumen de la deuda y su consiguiente incapacidad de maniobra. Y no soy yo de los que gozan ante esta situación de calamidad. Es más, me gustaría –tratándose de mi pueblo-, ayudar con mi asesoramiento desinteresado por si pudiese valer. La villa se ve azotada por fuertes vientos en forma de pesadumbres. La gente debiera estar por encima del gorro. Incluso se realizará otra manifestación en el “Cerco del Regaño” por la acongojada situación que viven familias enteras porque usted no ha cumplido la fecha de pago. Sí, prometió para después no cumplir. Iba a darnos en un futuro muy próximo explicaciones sobre los impagos y una vez más, la callada por respuesta. Contrajo un compromiso verbal con los trabajadores, sin documento escrito que la obligase, todo hecho al más puro estilo “me la cargué”, y perfectamente ahora podrá alegar que “nos resulta imposible cumplir lo prometido”, “quisiéramos, pero es inasumible” –sí, todo en plural; así se comparten culpas y se aligeran conciencias-, sin poder hacer éstos absolutamente nada para exigirlo. Para mí, su credibilidad política se halla a ras del suelo. Admita que todo es fruto de la singular gestión de la hacienda pública local llevada a cabo por su grupo, populista con pedigrí y decrepitud, que lentamente pregona su final sin que a los suyos les haga rechistar. Al tiempo por testigo pongo de que no cumple ni ésta ni ninguna otra promesa contraída que conlleve carga financiera.

La Covid campa a sus anchas. Conformémonos con que la situación “no es catastrófica” –manda narices lo que uno tiene que oír-. Pongamos todo de nuestra parte, lo que se nos ofrece es descoordinación y descaro. No a las reuniones familiares, no a la diversión en grupo, no a la relajación individual. La cosa, en nuestro país, no pinta bien. Allá cada cual; después, reclamaciones al maestro armero. Feliz domingo.