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La Tertulia: presentación

AURELIANO SÁINZ

Azagala digital ha superado ampliamente los dos años de vida y todavía sigue creciendo. Y crece como un árbol que ha echado fuertes raíces en la tierra, pero que también se abre a nuevas ramas que nacen del tronco original. Es por lo que me resulta grato informar de una nueva sección que llevará el nombre de La Tertulia.

Quienes siguen esta revista digital ya conocen una experiencia afianzada como es El Debate, en el que, de forma regular, se abre a las opiniones de Juan Ángel Santos y el que esto firma, como modo de enfocar una temática desde dos puntos de vista que se complementan, y a los que se suman las opiniones de los lectores, lo que implica un enriquecimiento por la multiplicidad de apreciaciones.

Ya tenemos, pues, una referencia que sirve para esta nueva sección. Pero, en este caso, las dos visiones que se complementan serán los de Juan Daniel Ramírez y las mías. Por otro lado, quisiera apuntar que los temas serán distintos, dado que, en La Tertulia, se abordarán aquellos que están relacionados con la psicología, el lenguaje, las ideas, las costumbres, la docencia o cuestiones de la vida cotidiana.

Y la razón de ello se debe a que Juan Daniel es catedrático de Psicología en la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla, un gran amigo al que paso brevemente a presentar, pues hablar de su enorme currículum sería abrumador.

Tengo que apuntar que el acto de presentación de un amigo suele ser bastante más complicado que la de otros compañeros de trabajo, puesto que todo lo suyo te parece muy importante. Pero como he apuntado, en esta ocasión quiero ser extremadamente breve, ya que se le irá conociendo por sus escritos a medida que vayan apareciendo.

Así pues, quisiera decir que Juan Daniel también es extremeño, ya que nació en Don Benito, teniendo una edad similar a la mía (bueno, yo soy algo más viejo; pero, en fin, los dos tenemos el pelo totalmente blanco). Conoce bien Alburquerque, dado que en varias ocasiones me ha acompañado, solo o con su familia, lo que ha dado lugar a que hayamos disfrutado de un lugar que le parece extraordinario y que, con frecuencia, sale en nuestras habituales charlas.

No me deseo extender más. Solamente añadiré que La Tertulia que no tendrá una periodicidad fija, sino que será abierta temporalmente, para que este encuentro epistolar sea lo más grato posible y sin que suponga ninguna carga añadida a las otras responsabilidades que tiene.

Para cerrar, quisiera indicar, como no podía ser de otro modo, que a esta Tertulia estáis invitados todos los que formamos la gran familia de Azagala. Para nosotros sería un gran placer contar también con vuestras opiniones, pues es el modo de que nos sintamos como en un encuentro distendido, alrededor de una mesa con buenas viandas charlando de lo ‘divino y de lo humano’.

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Foto: Juan Daniel Ramírez y Aureliano Sáinz