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LA BADILA: El suicidio de los alburquerqueños

FRANCISCO JOSÉ NEGRETE

Esta semana que está a punto de terminar se ha cumplido un año desde la constitución de la nueva corporación municipal y, por tanto, de la toma de posesión de los ediles, con la alcaldesa Marisa Murillo al frente. Nadie se ha acordado de esta fecha tal vez porque no hay nada que celebrar. Podría preguntar a los lectores si son capaces de citar una sola cosa positiva para Alburquerque que haya hecho la alcaldesa y su gobierno. Nadie será capaz porque nada hay… Ayer sorprendió a los medios con una convocatoria misteriosa a las 13,30 horas y muchos pensábamos que iba a anunciar algo grande, algún logro, por fin, coincidiendo con el año de su nombramiento. Pero se trataba de hacerse una foto y hablar de la donación por parte de una empresa de 500 litros de lejía para las residencias. Bienvenidos sean, claro, y buen gesto, sobre todo porque como se comentaba ayer, seguramente el ayuntamiento no tiene ni para comprar lejía.

Hace un año hablamos en AZAGALA del nuevo suicidio de los alburquerqueños al votar más de lo mismo, las mismas promesas, las mismas mentiras, los mismos desprecios, la misma prepotencia en los plenos, el mismo oscurantismo, la misma ruina, bueno, no, más ruina aún…

El ex alcalde se vio negro para hacer una candidatura y enfrente había dos, una de ellas de las mejores de la historia de la democracia, la de Ipal. Esta última, con Manuel Gutiérrez al frente, llevaba personas capaces y dispuestas a trabajar desinteresadamente por sacar al pueblo del pozo negro al que le ha llevado el vadillismo. Nadie pretendía vivir de la política, sino devolverle la dignidad a Alburquerque, rescatar su buen nombre…

Sin embargo, los vecinos volvieron a dar una mayoría holgada a la miseria, al cuento, a los profesionales de la política… Es cierto que a Ipal le faltaron pocos votos para lograr 5 concejales y le votó uno de cada tres alburquerqueños, como es cierto que sus voluntariosos miembros se habrían tragado un “marrón” como un castillo si llegan a ganar las elecciones, pero aun sabiéndolo, se arriesgaron por amor al pueblo.

Ahora, pasado un año, muchos dicen estar arrepentidos de haber dado sus votos a la vergüenza de “socialismo” que desgobierna Alburquerque, y por primera vez se aprecia que van surgiendo voces que claman contra su gestión. Pero, como no intervenga la justicia, o Hacienda, que sigue siendo bastante probable, nos queda seguir siendo testigos de esperpento tras esperpento.

El suicidio se consumó y a ver ahora quién resucita al muerto.

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Portada: Imagen de la constitución de la corporación el 15 de junio de 2019

Foto: Murillo aplaudido por algunos de sus concejales.