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Escándalo en el pleno al burlar la alcaldesa la ley y decir Ipal que “no nos va a tapar la boca”

La alcaldesa mintió en el pleno al utilizar como excusa que los ruegos han de ser breves, en concreto de “un párrafo” se atrevió a decir, para cortar al portavoz de Ipal y no dejarle terminar su intervención, solo porque no le gustaba lo que estaba oyendo.

Si se consulta el Reglamento de Organización y Funcionamiento de las Entidades Locales (ROF) y la Ley de Bases de Régimen Local, donde aparece todo lo relativo al funcionamiento de los plenos, en ningún lugar aparece que los ruegos hayan de ser cortos y mucho menos de un solo párrafo. Así, en el artículo 97.6 del ROF consta el siguiente enunciado: “Ruego es la formulación de una propuesta de actuación dirigida a algunos de los órganos de gobierno municipal. Los ruegos podrán ser efectuados oralmente o por escrito y serán debatidos generalmente en la sesión siguiente, sin perjuicio de que lo puedan ser en la misma sesión que se formulen si el Alcalde o Presidente lo estima conveniente”.

Pues bien, Murillo, que incluso llegó a pedir a Gutiérrez que “no abuse de mi generosidad”, le cortó la palabra argumentando a que “un ruego es un párrafo” y en más de 10 ocasiones, mientras el portavoz de Ipal leía haciendo uso de su derecho legal y constitucional, le espetó “no tiene usted la palabra”. Mientras Gutiérrez señalaba que “no la tengo porque me la quita usted”.

Cuando la alcaldesa le dijo “no abuse de mi generosidad”, Gutiérrez respondió que no es generosidad, es mi derecho, y “usted no va a taparme la boca! Murillo replicaba diciéndole que “no abuse de la palabra”, mientras el edil de Ipal le decía que ella estaba abusando de su poder.

Manuel Gutiérrez siguió intentando terminar el ruego, pero tanto la alcaldesa como algunos de sus concejales no le dejaban. Así, Cipriano Robles, al que creíamos más dialogante, le pedía a Murillo que levantara la sesión directamente para que el portavoz de Ipal no siguiera hablando, y otro concejal le echaba en cara a Gutiérrez que era “un testamento” lo que estaba leyendo y eso no era legal.

La alcaldesa y Robles pedían respeto al edil independiente y este replicaba señalando que para ellos “respetar es callarse”.

Gutiérrez pidió el amparo del secretario, quien no fue claro en su intervención y se limitó a decir que la alcaldesa podía quitarle la palabra al portavoz de Ipal, pero sin aclarar que se puede hacer cuando un concejal esté alterando la sesión, y en este caso, quien lo estaba haciendo era la alcaldesa y algunos de sus ediles al no dejar a Gutiérrez hacer uso de su derecho legal a leer el ruego íntegramente.

En el turno de ruegos y preguntas, la alcaldesa volvió a saltarse la ley, porque de nuevo leemos el ROF donde consta que “las preguntas formuladas por escrito con veinticuatro horas de antelación serán contestadas ordinariamente en la sesión o, por causas debidamente motivadas, en la siguiente”.

Pues bien, Murillo no motivó debidamente su negativa a responderlas, porque no solo es algo que viene haciendo desde que tomó posesión, siguiendo las directrices de su mentor, sino que se limitó a decir que no había tenido tiempo. Y, como siempre: “se levanta la sesión”.