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Autónomos, fuerzas del orden y vergüenza ajena

FRANCISCO JOSÉ NEGRETE

En el número 113 de la revista que sale en esta misma semana hablamos de lo que ha sido, y sigue siendo, la vida en Alburquerque durante el estado de alarma, y dedicamos varias páginas a mostrar nuestra preocupación por el futuro de nuestro pueblo, una inquietud de cuya existencia entre los comerciantes, los hosteleros y los trabajadores en general somos conscientes. Es por ello que mostramos nuestro apoyo a la Asociación de Comerciantes y Empresarios de Alburquerque, cuyo número de asociados es realmente importante y crece cada día. La unión hace la fuerza.

Personalmente entiendo que se necesita un entendimiento en general, incluyendo a las fuerzas del orden, y es por eso que denostamos la actitud de quien durante casi 25 años dirigió el destino de Alburquerque, y ya vemos cómo lo ha dejado, y de quien nos habríamos ya olvidado si no fuera porque es, real y desgraciadamente, quien sigue mandando en nuestro pueblo, con el consentimiento no solo de la alcaldesa, sino de asociaciones, trabajadores y vecinos que consienten que presida reuniones con ellos, o tome decisiones que les afectan cuando no tiene ni siquiera por qué enterarse de sus problemas. En este sentido, uno siente vergüenza ajena cuando escucha que éste o aquel se han reunido con el “baranda”, o que éste les ha prometido tal o cual cosa. ¡Tan poca dignidad tenemos!

El ex alcalde, con el norte perdido pero obsesionado con volver a la poltrona, lleva algunas semanas despotricando contra las “fuerzas del orden”, como si tuviera algo personal contra los distintos cuerpos, y con su actitud, agravada hoy en su perorata diaria, no beneficia en nada a los autónomos locales, sino que les perjudica. Porque, si hay problemas de entendimiento, para eso está la alcaldesa, la Asociación de Comerciantes y Empresarios, la Policía Local, o la Guardia Civil y la Delegación del Gobierno.  Todos pueden sentarse en una mesa y dialogar, pero lo que no ayuda nada es que salga quien no es nadie, pero se cree todo, entre otras cosas, insistimos, porque se lo consienten y le bailan el agua, y vuelva a salir, digo, para arremeter contra las fuerzas del orden, tratando de darles lecciones, como viene haciendo durante meses a los epidemiólogos de todo el mundo.

La solución está en el diálogo con esas “fuerzas del orden”, pero atacarlas y desprestigiarlas ahora, de pronto, no hace sino quitar todas las razones que pudieran tener los autónomos ante la Delegación del Gobierno. No creemos que la policía, o la guardia civil, los dos cuerpos que operan en Alburquerque, quieran el mal para el pueblo. Y no podemos culpar a otros de los males que causó quien ahora quiere aparecer como salvador de los hosteleros. ¡¡¡Por favor!!! Pero si ha hundido hasta Contempopránea con el dinero que dejaba en el sector…

Con su actitud, rayana en el desvarío, este hombre no habla de la situación económica en que ha dejado el ayuntamiento, de los sueldos que se deben a los trabajadores, de cómo llevamos un año ya sin Aepsa, de la cantidad de dinero que está dejando de entrar en el pueblo por las deudas que ha dejado, de cómo ha arruinado al pueblo y ensombrecido el futuro de todos, incluidos los comerciantes, hosteleros y empresarios. De eso no dice absolutamente nada.

Hay quienes le aplauden cada día, están en su derecho y no vamos a criticarles por eso, pero bien harían los que tienen negocios y ven el futuro incierto en no hacerle caso y decirle que, por favor, no interceda por ellos. Este señor solo puede causar ya daño y, como canta Serrat, no esperéis mañana lo que no os dio ayer, que no hay nada que hacer…

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Foto 1: El ex alcalde en una de sus poses victimistas.

Foto 2: Clientes en la terraza de la ermita, en una Feria de la Tapa, que ahora quiere recuperar la Asociación de Comerciantes y Empresarios.

Foto 3: Imagen del kiosko del paseo de José Castro presentando en el mitin de Murillo-Vadillo, con la promesa de que abriría el pasado verano.