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Cinco letras, cuatro nombres

Mª. CRUZ MOZO CASTAÑO

Todo comienza con una perdida, sí, hablo de esa vez que te has despistado en llevar la cuenta de los días que no te ha bajado la menstruación esta vez. Menstruación, símbolo de fortaleza y fertilidad en una mujer.

En mi caso, acababa de regresar de Londres, donde había pasado una temporada trabajando en las Olimpiadas del 2012 y regresaba a casa con dos visados para irme, junto con mi esposo, a Australia. La empresa me había seleccionado de entre 4000 personas de diferentes nacionalidades y nos ofrecían a mi esposo y a mí, que nos acabábamos de casar hacia unos meses y nos vimos obligados a separarnos por temas laborales sin Luna de Miel, una estabilidad económica que nos permitirían prosperar y labrarnos un buen futuro juntos, además de poder dedicarme a mi profesión, pero…¿cuál fue nuestra sorpresa, cuando una mañana tuve que dejar la cesta de la compra en mitad del supermercado y salir corriendo hacia la calle porque me habían entrado nauseas? Apenas hacia unos meses que había regresado de Londres, pero no lo dude y me fui decidida a la farmacia; el resultado, solo unos meses más tarde, se llama CRISTINA.

Pasados 4 años, volví a tener una experiencia similar, de cuyo resultado, surgió MARIO; pero…“esa” es otra historia que ya tendré oportunidad de contar en otra ocasión.

Desde entonces, año 2013, en el que nacía mi primogénita, comencé un proceso de metamorfosis, el cual a día de hoy aún no ha finalizado, porque día a día continúo aprendiendo y repitiendo patrones de quien, sin quererlo se ha convertido en mi referencia. Desde entonces he comenzado a valorar los esfuerzos, sacrificios, el vínculo y la humanidad que en el silencio desarrolla las más valientes de las superheroínas de hoy en día: LAS MADRES

“Madre”, cinco letras que podría traducir como la tierra donde este árbol crece, cinco letras que podría traducir como Luna de medianoche o Sol del mediodía, cinco letras que podría traducir como besos a deshoras, años tras años de desconsuelo sin recompensa ni reconocimiento, en muchas ocasiones; cinco letras que puedo traducir en sonrisas que ayudan a borrar los miedos, cinco letras que puedo traducir como la tenacidad y perseverancia en la crianza y educación.

Cinco letras que, en mi caso particular, vienen a dar cuatro frutos, cuatro nombres: Augusto Manuel, Antonio Luis, Tomas y M. Cruz.

Cinco letras que cada primer domingo de mayo me recuerdan que he de sentirme dichosa, no solo porque seas mi MADRE, sino porque mis hijos tienen la suerte de contar, pese a la distancia que nos separa, con el cariño que tus ojos transmiten a través de las videollamadas y del amor que tus besos nos contagian.

Madre ejemplar, Abuela mágica que ha hecho que la lejanía no sea impedimento para ganarle a la distancia el amor de sus nietos, que te adoran.

Feliz día a todas las madres, en especial a la mía: Cruz Castaño Rivero.

Te quiero Mamá.

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Foto: Cruz Castaño y sus cuatro hijos.