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Murillo se muestra conciliadora y deja entrever que volverán a producirse impagos de nóminas

La alcaldesa Marisa Murillo se mostró conciliadora en un pleno donde aseguró que el ayuntamiento ha pagado ya todas las nóminas a todos los trabajadores, excepto la de octubre, que se abonará, añadió, en los próximos días.

La sesión se celebraba a iniciativa de Ipal, grupo que había forzado su convocatoria porque así lo dicta la ley y, ante la negativa de Murillo a hacerlo, fue el secretario el encargado de convocarla, tal y como exige la legalidad.

Murillo culpó a la Junta de Extremadura de la situación que se viene produciendo desde principios de año por el retraso en el pago de las subvenciones y porque ha sido el ayuntamiento quien ha corrido con la carga de la subida del salario mínimo a los trabajadores.

La alcaldesa fue generosa con la oposición y por ello vimos un pleno normal y democrático, dado que cedió la palabra en dos ocasiones a Manuel Gutiérrez, portavoz de Ipal; sin embargo, no quiso responder a algunas preguntas directas de éste, como de dónde ha salido el dinero para pagar ahora y si esta situación va a seguir produciéndose en el futuro, pero eso forma parte del juego político.

Gutiérrez informó que, según consta en los presupuestos municipales, el ayuntamiento tiene 169 empleados (y no entre 300 y 400 como sostiene el ex alcalde) y solo la mitad cobran de subvenciones. Además, aclaró que en los mismos hay más de 4 millones de euros consignados de entrada de dinero en base a impuestos, tasas, etc. y la mayor parte de ese presupuesto es para pago de salarios. Entonces, preguntó dónde va a parar ese dinero.

Ante la insistencia del edil de Ipal, Marisa Murillo dio a entender que esta situación de impagos de nóminas va a volver a producirse, porque, señaló, “no depende de nosotros, sino de otras administraciones”, pero no aclaró por qué estas deudas con los funcionarios y los contratados no ocurren en prácticamente ningún ayuntamiento de Extremadura. Asimismo, la alcaldesa dijo que los trabajadores tienen que ser conscientes de que esta es la forma de funcionar en este consistorio, y si quieren que se cambie, que lo digan. Estas palabras significan claramente que deben aguantar en el futuro otros impagos o retrasos en los cobros. “Nosotros actuaremos como quieran los trabajadores, no como nos digan ustedes”, vino a decir a la oposición.

Lo más positivo, insistimos, es que Murillo permitió el debate y, a diferencia de plenos anteriores, miró a la cara de Gutiérrez mientras éste se dirigía a ella. Un pleno correcto que hace albergar esperanzas en el trato a la oposición, algo siempre positivo para bajar la tensión tanto en los plenos como en el pueblo en general.

Lo negativo es que, sin lugar a dudas, volverán a producirse impagos en las nóminas, pero es que este ayuntamiento, como reconoció la alcaldesa, funciona así.