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¿SE PUEDE? HASTA EL CORRAL (Decimonovena entrega)

By RAMIRO

Querido nieto.- En palabras de Immanuel Kant – 1724/1804, lo que vivió el joio en una época cuya media de edad era de 50 –  “¡Sapere aude! Atrévete a pensar, sal de tu minoría de edad intelectual”, pues tú corres el riesgo de quedarte anquilosado y ser carne de cañón de aquellos que no hacen otra cosa sino manipular a esta sociedad puertoalbahaqueña, no sé si por tu cobardía, por haberte criado en pleno confort y tutiplén, o simplemente por perezoso. Ya tienes edad de decidir por tu mismo y ser consecuente con tus decisiones. No puedes continuar apoyándote en tus padres o en tu churri. Ahora mismo podría llamarte ¡Borrego con cabeza hueca enganchada al chimpuneo! La tarde del sábado pasado fue bonita, antes de irte “de birras a la Oktoberfest” con esos grupitos de las narices que son tu vida, tu esencia. ¡Cómo oso expresar semejantes improperios! Vetusta, Love, Izal, Dorian… “Bajé de dos en dos las escaleras. Y de ahí salí a la calle. Y de ahí al primer bar. Era elegante, sofisticado. Dime, ¿Has estado?” Ayer salí, León Benavente. Y lo sabes, cuando crucé el umbral de esta casa me dije que jamás me metería en asuntos de familia, pero ayer hablé con tu padre. ¡Al nene le toca hoy! Y vamos que si te tocó. No sólo por la hora de regreso sino por cómo lo hiciste. Traías bonitos los Levis. Pero tienes padre y madre, así que ellos verán. Ahora toma nota, economista espabilao, //CRÓNICA SOBRE LA IRREFUTABLE IDIOSINCRASIA…// Era por el año 12, a pleno día, cuando se alzaban voces pidiendo respeto al Patrimonio, el patito feo local que nunca se ha quejado ni ha sido querido, no como en poblaciones no tan lejanas donde sí se ha mimado. Pasee, carísimo lector, por las calles de Olivenza, o si prefiere esfuerzo, por las de Jerez de los Caballeros; y después, si menester es, por favor, así se lo pido, escriba un articulito a esta revista contándonos la limpieza, el decoro, el cuido que sus ojos han contemplado. Así no sólo seré yo quien ponga sobre la mesa la enorme desidia que tenemos con las piedras y la cal. Pareciese como si el Carnaval y Halloween nos diesen más. Las comparsas, charangas, disfraces, lo que se dice todo. Por aquí pasaron por una tarde-noche  Quique Dacosta, Sanchidrián – lo que me cuesta pronunciarlo. ¿A usted no? – de la mano de Zacarías Píriz, pero se pasó el jamón en cortadera. Tal evento no ha vuelto. Lo que nunca ha faltado ha sido el pago, o sólo la obligación, de deudas, pues ya por entonces la casa matriz pagaba una contraída diez años antes. Ha leído bien, diez años. Ante la duda puede recurrir a la hemeroteca. Pero quién dijo miedo. Fue Él, que por entonces mandaba, quien de nuevo anunció que dimitiría – permitan que haga una pausa – “si no logro diez millones para la oenegé”. Y conociendo a los puertoalbahaqueños me pregunté, ¿de dónde? Ni por prometer 500 puestos aquí, 600 en África – sí, de amplios vuelos – y ninguno en la Conchinchina. ¡Qué barbaridad! Pero las multitudes lo rodeaban y agasajaban como reconociendo en él al destructor de la lacra del paro. Así somos, sin fijarnos en que, después de todo el tinglado-show sobre “termosolares a Puerto”, en Madrid ni parte del gobierno ni de su partido lo recibieron, según confesión propia. Vamos, que para nada les debió interesar hablar del tema, de ahí que yo tenga mis dudas si en los días que me queden veré una sola de las de verdad aquí. Pero es que nuestra capacidad de convicción sobre cosas venidas del cielo es inmensa. ¿Razones? Ah, allá cada cual”//  Continuará, pero al presente toca desatender esta senda. Quisiera despedirme con estas palabras: “olvidar es ingrato, ser agradecido procede”. Que pase lo que tenga que pasar, pero “conformarse con la desgracia o la sinrazón de ayer es un modo excelente de ir aceptando de antemano la desgracia y la sinrazón del mañana” (Muñoz Molina, A.). Para tranquilidad de algunos, para pena de otros, Ramiro ya no hablará más ni del presente ni del futuro de esta azarosa realidad social puertoalbahaqueña. Agradecido a todos aquellos que habéis dado lectura a sus relatos; él sin vosotros no hubiese existido, preciados lectores, hubiese sido un escrito más sin vida, muerto en una de las muchas carpetas que en mi poder obran. Por ello, gracias en nombre de los dos por vuestra fidelidad de lectura. Gracias también a los que valientemente, adverbio  de modo no muy usado en Puerto, habéis vertido cualquier tipo de comentario. “No importa, pues, sé que la noche no tiene principio ni tiene final. Y en rigor a la verdad, la fiesta ya terminó. Adiós”. Con Calamaro lo expreso a todos los puertoalbahaqueños deseándoos lo mejor.