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¿SE PUEDE? HASTA EL CORRAL. Decimoséptima entrega

Querido nieto.- Refiere Muñoz Molina, A., que en Los Trasterrados se dice que “de pronto el futuro ha desaparecido. Cada día es un paso en el vacío. Nadie sabe ya del mañana… Nadie está ya a cubierto”; y justamente esta pudiera ser una descripción del estado de ánimo de aquellos que ciegamente han apoyado a quien les proporcionaba prebendas o modus vivendi sin plantearse absolutamente nada respecto al mañana, pues como apunta Eduardo Mendoza en Riñas de gatos (p.268) “Ninguna conducta humana necesita precedentes para ser posible”; y mientras, queda recordar el canturreo de otras épocas de la mano de Silvio Rodríguez con  aquello de “Vienes quemando la brisa con soles de primavera, para plantar la bandera con la luz de tu sonrisa. Tu amor revolucionario te conduce a nueva empresa, donde esperan la firmeza de tu brazo libertario”. Ya nada queda de la esperanza relatada, todo pasó salvo la proyección individual hacia un futuro incierto. Me hago cargo de la situación. /”Quiero quitarme esta pena que me hiere cuando estalla porque no tengo el alma hecha a pena y mi cuerpo no se haya”/ Grande Camarón por bulerías. Pero no seré yo quien especule con que el de abajo es un ignorante, descamisado o mal intencionado; no, me niego. Jamás caería tan bajo. Además, me cabreas con estos diálogos de sordos, porque a la chita callando te lías a darle vueltas al boli como si fuese las aspas de un molino y ahí te las den todas. Atemos cabos, que después de mucho cavilar he resuelto lo siguiente para nuestra “CRÓNICA SOBRE LA IRREFUTABLE IDIOSINCRASIA… //Como podrá ver el perseverante lector, todo llega a su final, el charco de mis remembranzas del año 11 se apuró. ¡Ay, de retentiva qué mal estamos en Puerto! Ya apunté que, a nivel social,  fue un ciclo entre barras y fogones en el que si juramento me pidiesen afirmaría, sin miedo a equivocarme, que debió subir la hipercolesterolemia y la hiperuricemia entre la población, pues, a confesar verdad, justo sería reconocer que el colesterol y el ácido úrico debió de írsenos de las manos con tantos bares y cocinas, cada una de su guisa. Debimos imitar a aquellos jóvenes surcoreanos y estadounidenses que por aquí anduvieron, limpiar las porquerías del botellón arrojadas por nuestros jóvenes en Las Laderas. “Se nos pasó, cuánto lo sentimos”, expresión muy nuestra que en más de una ocasión viene a significar: benditas las ganas que yo tenía de hacerlo. Pero quién dijo miedo, valientes como el Guerra, los mismos paisanos industriales del cerdo ibérico quisieron poner en marcha por entonces –pero que va, mera intentona – el matadero que posiblemente más haya durado en construirse en Extremadura, en España, y en Europa, ah, y sin estar rematado aún: dos legislaturas. Ha leído bien. Ahí es nada. Ocho añitos de obras. ¿Reflejo de cómo se ha proyectado, planificado, tramitado, negociado o gestionado aquí? El Ratoncito Pérez lleva bastantes años sin traernos nada, así que cada uno deduzca la razón o se cuestione si forma parte de nuestra idiosincrasia que en los comienzos todo lo vemos de color de rosa para terminar visionándolo verde ortiga. Y a ello sumamos la piscina mal denominada “climatizada” en la que no había manera de sumergir no ya el cuerpo sino un solo pinrel porque cortaba el agua de lo fría; y continuamos sumando hasta llegar a casi los cinco millones de euros enterrados en la mole pétrea para que tuviese los baluartes vacíos. De justicia sería reconocer que la cuenta de resultados no es que fuese muy boyante, sino todo lo contrario, nefasta. Para los pragmáticos: terminó una añada repleta de litigio, banquillo, banqueta, termosolares -¿tendremos aunque sea algún día una de las de verdad? -. Y lo peor, justo como ahora, se ofrecían al respetable plenos de auténtica vergüenza por falta de respeto a los concejales de la oposición de entonces. That’s all folks y así se lo hemos contado”//  Pena siento pensando que lo aquí narrado es sólo y exclusivamente lo acaecido en mi querido Puerto de Albahacar. Y por si fuese poca la carga del pasado, viene ahora la nueva Mandamás y se – extraigo literalmente del escrito de denuncia de los agentes locales – “empecina en continuar dictando horarios unilateralmente con diferentes cadencias temporales y diversas formas administrativas a sabiendas del perjuicio ocasionado y de su ilegalidad, produciendo una flagrante indefensión a los trabajadores afectados”. ¡Abrenunci0! ¿Qué pregonas? Pues ya me dirán a dónde vamos con estas cortesías. ¡Cuán lejos queda ya el tiempo del garrotazo y tente tieso por chistar! Pareciese como si un nefasto camino al borde del abismo se hubiese levantado desde la casa matriz, a juego con el inicio del presente relato, por aquello de “cada día es un paso en el vacío”. Lo mismo la culpa de esta incertidumbre también es del “vástago castrista”, el de “si la gata sale de noche y vuelve de día, la culpa es mía”.