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Nueva entrega de nuestra colaboradora Marta Finazzi

En esta nueva entrega, Marta nos envía un microrelato con el que ganó  el tercer premio del IV Certamen de Microrrelatos Cardenal Mendoza, de Jerez de la Frontera.

 

Eloísa

Gabriel Ríos era un nombre falso. Me lo inventé para cruzar la frontera, pero hacía más de veinte años que lo llevaba puesto como si fuese una segunda piel. Mi verdadera identidad solo se asomaba en los días de lluvia, mi balcón secreto de la nostalgia. Nadie conocía mi pasado, ni siquiera mi mujer. El día que nos casamos, el padre de Eloísa vino a hablar conmigo. Me miró a los ojos y leyó en silencio porque sabía que yo no era el hombre que decía ser. Eloísa era lo único que le quedaba de su vida áspera del sur. Me regaló una botella de brandy de Jerez porque dijo que el respeto también se bebía. Era una bandera blanca. La guardé en la vitrina del comedor como en un altar durante años, pero Eloísa murió demasiado pronto. Entonces, manchados de luto, su padre y yo abrimos la botella.