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EL HABLA ALBURQUERQUEÑA

VOCABLOS Y USOS ALBURQUERQUEÑOS

POR EUGENIO LÓPEZ CANO

No hay identidad sin memoria

 

INTRODUCCIÓN PRIMERA

CONSIDERACIONES PRELIMINARES

Al comienzo de esta obra, fusionados los dos volúmenes (Depósitos Legales: BA-438/1982 y BA-98/2011), recuerdo que redacté entonces una pequeña introducción que, con diferentes correcciones, se volvería a reproducir en otras revistas locales, entre ellas La Glorieta, editada por el Ayuntamiento de Alburquerque, y posteriormente en Azagala. Por un motivo u otro se fue postergando entonces y después hasta suspenderse definitivamente, sin que en el horizonte viera la más mínima posibilidad de conseguir la continuidad que se merece la publicación de una parte, creo que importante, de nuestro léxico, considerado, al menos para mí, como nuestro más importante patrimonio cultural. Ahora parece ser que, siguiendo las directrices de la propia Redacción de Azagala, se publicará en su totalidad en esta revista digital al objeto de, quien lo desee, pueda consultarlo o rescatarlo para su interés.

En aquel preámbulo inicial discurría muy por encima sobre la ternura de nuestra forma de hablar y de la importancia de la misma respecto a su recuperación, al tiempo que mostraba la pesadumbre que sentía y siento cada vez que observo su depreciación y olvido. He preferido, no obstante, reemplazarla por los artículos, en este caso refundidos y modificados, que en su día publiqué en esta Revista, dirigidos a mi buen amigo Florentino Sánchez, que en paz descanse, o lo que es lo mismo, a cualquiera de vosotros, titulados “Carta a Florentino Sánchez, maestro de escuela de Alburquerque” y “Carta a Florentino Sánchez, paisano y amigo“, puesto que en ellos, de modo coloquial, y por tanto más comprensivo, reivindico los mismos conceptos en relación con el respeto que debemos a nuestro modesto dialecto y el deber que tenemos, todos y cada uno de nosotros, de recuperarlo y transmitirlo a las generaciones venideras.

El trabajo, en sí, comienza, como digo, con una introducción que encabezo con el título “Carta abierta”, una bibliografía después de obras consultadas de cuyos autores haré mención a lo largo de la obra, un apunte para una gramática alburquerqueña, una metodología de trabajo y dos relaciones, una de vulgarismos y otra de abreviaturas empleadas.

 

CARTA ABIERTA

Espero, Florentino, Maestro con mayúscula que fuiste, que allá donde te encuentres estés de acuerdo conmigo –qué voy yo a decirte- cuando afirmo que no existe, ni ha existido en nuestro pueblo, sobre todo en épocas pasadas, patrimonio más acosado, degradado, vilipendiado, perseguido y vituperado hasta el ridículo más humillante, que NUESTRO QUERIDO LENGUAJE -el mismo que padeciste en tus propias carnes a través de la enseñanza- precisamente, ya ves, el más genuino de nuestros bienes, con la bendición de políticos y profesionales de la enseñanza, y el beneplácito de vecinos, amigos y familiares.

Frente a las clases más dominantes, más duras, más influyentes -incluso desde la más tierna infancia, tan fácil de manipular-, frente a este estado de sitio permanente, digo, se han encontrado sin esperarlo con el pueblo llano, tozudo y culto, depositario único de nuestra cultura tradicional; a él, a ese pueblo olvidado al que hemos ido tan sólo unos cuantos a recabar su sabiduría, o lo que es lo mismo, a conocer la otra parte de nuestra historia, iniciada por los primeros folcloristas del siglo XIX, y continuada a través del tiempo, entre otros, por los autores que señalo, para concluir en la actualidad con algunos de los catedráticos del departamento de Filología Hispánica de la Universidad de Extremadura, bajo la supervisión en este caso del mejor especialista nacional el académico Manuel Alvar, y de María Ángeles Álvarez, profesora del Departamento, quienes han ultimado recientemente el primer Atlas Lingüístico de Extremadura, documento en el que se han recogido las PECULIARIDADES DEL HABLA de nuestra Región, es decir, un estudio dialectal o del uso que del idioma hacemos los extremeños, con claras influencias portuguesas, leonesas, andaluzas…, conservadas “milagrosamente” durante siglos, llegando a la feliz conclusión de que gozamos de una excelente riqueza lingüística, con variantes incluso muy superiores a las de muchas regiones en cuanto a conservación y variedad se refiere. Como para no sentirnos orgullosos a pesar del descrédito de algunos.

Y no es ya por la forma genuina de hablar, propia de cada sitio, que siempre hay que respetar, sino porque lo que se expresa es el propio carácter de un pueblo; en definitiva, su alma, la misma que han querido violentar, sin conseguirlo, años tras año, decenio tras decenio, machaconamente inútil.

Más: A propósito de la creación de la Asociación Cultural “Estudio y Divulgación del Patrimonio lingüístico Extremeño” (APLEx), que tiene como meta preservar y revitalizar las hablas extremeñas que según la Ley de Patrimonio Histórico y Cultural de Extremadura de 1999 se deben proteger, Antonio Viudas Camarasa, escritor y profesor de Lengua Española de la Universidad de Extremadura y miembro de número de la Real Academia de Extremadura, destaca la riqueza lingüística de Extremadura, agregando que “Nebrija, por ejemplo, estuvo 17 años viviendo en Extremadura y eso se nota en su Gramática de la Lengua Castellana en la que figuran palabras como ‘pega’ para hablar de la urraca, o la palabra ‘candela’“.

Más: Entre la treintena de conclusiones planteadas en el congreso sobre el habla extremeña celebrado a principios del mes de octubre del pasado año en San Pedro de Mérida, cito como la más importante, la siguiente: “Se buscará una fórmula para evitar que se corrija como mal castellano al que hable bien el extremeño. La escuela no debe reprimir, sino encauzar el uso del extremeño“.

Más: En esta misma línea se expresa el Sr. Viudas Camarasa con motivo de la celebración del Congreso Internacional APLEx 2004 “Patrimonio Lingüístico Extremeño“,  al que asistieron, entre otros, ponentes de Francia, Portugal, Canadá, México, Estados Unidos, así como de las universidades Autónoma de Madrid, Complutense, de Barcelona y de Extremadura, cuando señala que el extremeño “siempre se ha sentido en inferioridad frente al habla de Madrid“, y que ello ha tenido mucho que ver “la escuela, que ha impuesto mucho“.

Y cito a propósito las opiniones de estos intelectuales porque a través de su sabiduría acreditan y valoran LO NUESTRO a los ojos de quienes piensan que estas “cosas”, como algunos las definen despectivamente, son antojos o modas de unos pocos, sin pensar que lo que unos cuantos han ido conservando, sin querer -nuestros paisanos-, a otros -antropólogos, filólogos, etc.- se nos reconoce al fin la importantísima contribución a la historia de nuestra Región.

Sabemos que hay quienes piensan -como pensaban y piensan todavía del poco valor de nuestras casas, plazas y calles- que no es correcto hablar como hablamos, ni expresar como nos expresamos, y sí como hablan y se expresan, por ejemplo, en Castilla, en cuyo espejo nos miramos a diario en los distintos medios audiovisuales mientras nos torpedean con mensajes torpes y equivocados. Y así vamos “aprendiendo” -¡oh, milagros del lenguaje!- cómo la -d final de una palabra se convierte misteriosamente en una ‘zeta’ arrastrada, tal es el caso de Madrizzz y Valladolizzz, y cómo las jotas se tornan en forzados sonidos guturales, y cómo la -d- intervocálica de algunas palabras desaparece por birlibirloque arrastrando la -s del plural (“…en el Congreso de losss Diputaosss…”, “…en Bosssnia lossssoldaosssessspañolesss…”), sin olvidarnos, claro, de aquellas otras, cada vez más en boga, en las que se enlazan unas palabras con otras, arrastrando la última sílaba, o consonante en su caso, para unirse con la siguiente (“…dosssdeclaracionessesss…”), y a veces ni eso, quedando entonces milagrosamente suspendida en el espacio (“…en la cadena Serrrrr…”).

Y claro, si a esto le añadimos nuestros propios medios de comunicación que vemos cómo se mofan a menudo de nuestra forma de hablar -doblemente triste por la cultura y responsabilidad que se les supone a tales profesionales-, sin darse cuenta del daño que cometen al desvirtuar e infravalorar nuestro propio lenguaje, ¿cómo vamos a pretender que nos sintamos orgullosos de nosotros mismos y se nos respete ahí afuera, dispuestos siempre a desacreditarnos?

Y no es eso lo peor. No. Lo peor es cuando hablando en correcto castellano alguien, investido de magister, sin conocimiento de la lengua madre, sin saber el daño que está causando a una mente infantil, te sueltan aquello de ‘así no se habla’, ‘eso no se dice’, ‘aquello ya pasó de moda”… Y así nos encontramos, por poner mil y un ejemplos, vocablos como sacho y sachar, obligándonos a aprender a convertir la s- inicial en una estúpida ‘zeta’ (zacho y zachar, cuando ni siquiera existen en castellano); por cierto, ¿cómo se dice, doceava o dozava, dentrífico o dentífrico, influir o influenciar, significación o significancia?), sin hablarnos de aquellos otros que se han conservado durante siglos, y que en menos de cincuenta años han dejado prácticamente de utilizarse porque a alguien se le debió ocurrir que eran mal sonoros, o podrían ser incorrectos, o vaya usted a saber qué otras extrañas ocurrencias, cuando lo que se pretende es nada menos que conservar nuestro patrimonio lingüístico, y de paso “dar esplendor“, que también tiene gracia, a nuestro idioma castellano, espléndido y abierto, máxime cuando ahora, según encuesta reciente, tan pobre se les quedó el vocabulario a nuestros bachilleres.

Menos mal, amigo Florentino -la esperanza es lo último que se pierde- que en la América latina, lugar en el que, como tú sabes, se mira desde hace tiempo la Real Academia de la Lengua -ya ves, ¡quién lo diría!-, se siguen expresando como hablábamos hasta hace bien poco, con sus vocablos antiguos y esas ‘eses’ tan nuestras, por poner otros ejemplos, de sonido sordo y arrastrado, dulces donde las haya, y no las ‘otrassssesesss’, arrastradas y silvantes, con las que nos regalan a diario, sin contar, por supuesto, “lah patáh que de contino leh pegan al disionario“.

Quién sabe, me pregunto a veces, oyendo hablar a nuestros hermanos de Hispanoamérica –los mismos que conservan como un tesoro nuestra antigua forma de hablar-, si algunos de nuestros antepasados no sembrarían allí nuestro lenguaje para que después, ahora, recogiésemos el fruto que un día, llevados por la ignorancia, despreciamos sin sentido. Quién sabe, Florentino. El mundo da tantas y tantas vueltas…para luego a lo mejor regresar al mismo lugar desde donde partió.

“¿Sabéis dónde se conserva mejor el castellano?, nos preguntaba un profesor de lenguaje en el Instituto Fray Luis de León, en Salamanca, ante las sonrisas maliciosas de mis compañeros de curso cada vez que intentaba expresarme en la lengua de mis mayores. “En Las Hurdes“, contestaba aquel maestro, porque maestro por su magisterio era. “Y sabéis por qué. Porque su aislamiento les ha permitido conservar el castellano antiguo, prácticamente en su pureza“. Y ante el asombro de todos, se extendía en ejemplos y más ejemplos de académicos, profesores y demás amantes de la lengua -ya sé que hay y habrá gustos y tendencias para todos, lo mismo que existen, ante mi asombro, historiadores que desprecian las historias locales-, desde la lejana atención por los temas relativos a la Etnografía y el Folklore español iniciados en 1881 por el padre de los Machado, hasta los recientes estudios de la Universidad de Extremadura que hemos citado. Creo que fue entonces, sólo entonces, cuando aprendí a amar y respetar a mi tierra como algo hermoso, inherente a mí.

Y aun así, todavía hay detractores de nuestra forma de hablar, incluso entre nuestros mismos paisanos, pretextando que es sinónimo de ignorancia, propia de gente inculta. Y me pregunto, ¿qué entenderán por CULTURA? Hablando precisamente de ello, espero dedicarles en fechas próximas unas líneas de gratitud y reconocimiento público a aquellos alburquerqueños, supuestamente analfabetos -ocasiones tendremos para darnos cuenta de nuestro craso error-, en especial a aquellos otros, trabajadores infatigables del campo que, bajo el epíteto doloroso de catetos, marinos o campusinos, entre otros calificativos hirientes con los que solemos zaherirlos -la verdad es que cada vez menos-, han sido en cambio, para colmo de nuestro estúpido orgullo de ‘seres privilegiados’, depositarios anónimos de una parte importantísima de nuestro patrimonio cultural, recogido y transmitido de generación en generación hasta conformar lo que hoy es, a pesar de muchos, nuestra propia intrahistoria tan vilipendiada como siempre.

Que qué pretendo con tal exposición. Simplemente constatar que en todos los sitios se cuecen habas, y lo que hoy se habla, a lo mejor ya lo hablábamos antes, y lo que ahora es nefasto, mañana no lo es, claro está que según en qué lugares o tribunas se diga y durante cuánto tiempo se repita en dichas zonas, llamémoslas de “influencia”, para que a algún académico de la lengua se le encienda una mañana la bombilla y exclame ¡eureka!…, y adiós, así, a “o(b)stáculo”, “se(p)tiembre”, “o(b)scuro”… ¿Y por qué no, digo yo, a (p)sicología, a o(b)stinación, a o(b)strucción…? ¿Por qué no? ¿No ha conseguido más de un docto académico, sirviéndose de su privilegiada influencia, incluir en el diccionario de la Real Academia de la Lengua un sinfín de vocablos de la “prov. Sal.” o “ú. en León y Salamanca“, excluyendo olímpicamente a Extremadura cuando en esta Región también se acostumbra a decir lo mismo?

Claro que, oh, maravilla de las maravillas, a partir de entonces, como en tantas ocasiones, ya puede darse por bueno lo que antes era deprimente, y así sentirnos orgullosos de que, por fin, a nuestros antepasados  se les haya reconocido no sólo parte de su habla sino que además -quién lo diría- implícitamente se les declare nada menos que “pioneros” de la lengua moderna, con reconocimiento, por supuesto, universal. Y lo irónico de todo esto es que los pobres míos se murieron pensando que “hablaban mal“, según las directrices políticas y académicas de entonces.

Y digo yo, Florentino, siguiendo con la ironía de siempre, que si hay comunidades autónomas que “escamotean” vocales a diestro y siniestro -permítaseme la expresión, cuando disimuladamente algunos desprecian nuestro matices verbales-, además de otros “libertinajes” lingüísticos -en muchísimos casos como nosotros-, y que incluso la misma Real Academia de la Lengua incurre, entre otras lindezas -porque mira que ha cambiado la gramática desde la escuela de don Pedro Márquez, nuestro maestro de la infancia, p’acá– que se le puedan quitar, como digo, la “pe” de “parra” a septiembre y la “be” de “bachillerato” a obscuro. Y puestos a ello, ¿por qué no animarles a que borren, por ejemplo, la ‘equis’ y la ‘pe’ de ‘expresivo’ y ‘excepción’ cuando ya a casi nadie las oyes, y como nosotros, desde tiempo inmemorial, convertimos la ‘equis’ en simple ‘ese’, sin que nada ocurra? Y me pregunto, ¿cuánto tiempo tendremos que esperar para que suceda, siendo, como somos -que hay que jorobarse-, “pioneros” de la lengua?

En nuestra “antigüedad”, no sé si recuerdas, había casas, siguiendo las directrices de la sociedad de entonces, en las que se decía al muchachuelo de turno: “Tu no hableh’j’así, c’aluego vah p’ahí fuera y se ríen de ti“… Y así nos fuimos olvidando -nos fueron obligando a olvidar- nuestra forma de expresarnos y con ella el riquísimo vocabulario que heredamos de nuestros mayores.

¿Ejemplos? A millares. Ahí van algunas frases en las que se incluyen palabras que te subrayo, por cierto recogidas de la Real Academia de la Lengua, desconocidas por muchos:

*Cuando barruntó lo qu’iba’currí, se puso com’un basilihco, lió loh bártuloh y

*Mira, muchacha, que m’han dicho qu’ese muchacho eh’j’un candongo como su agüelo

*Chacho, si llegah a ve la ehcarapela (también, la’hcarapela) c’allí se formó

En fin, ¿y si tanto nos avergüenza nuestro modo de hablar -hasta hay quien lo detesta-, a qué viene emocionarse entonces con los versos de Luis Chamizo o de Gabriel y Galán, por poner dos ejemplos, a pesar de que la mayoría de sus giros y palabras ni siquiera se hablan en el resto de la Región, y sí en un espacio reducido de Extremadura, elevado por muchos a la categoría de ‘castúo’, una ‘lengua’ que jamás existió y que en el imaginativo popular se tiene como habla extremeña?

Por ello me apetece, como final de esta última carta, ofrecerte los siguientes regalinos que a menudo en la dialéctica diaria se nos olvidan -¡qué hermosura, por otro lado, de diminutivos, y qué pena que se nos pierdan, ¿verdad?!-, cuando, entre bromas, los reproduces a quien los dijo, y después de escucharlos, te miran sorprendidos y contestan incrédulos: “Anda ya, ¿y yo hablo así…?”. Y es que ahí está, Florentino, lo maravilloso del lenguaje, que lo aprendiste de chiquinino en la calle -la otra escuela de la vida- y al final te das cuenta que terminas por hablar como siempre hablaste y hablaron tus mayores. Y si por casualidad -menos mal que cada vez ocurre menos, a Dios gracia- se te ocurre ponerte fino… -me sé de algunos que lo consiguieron nada más llegar a Badajoz-, ay, amigo, entonces el diablo te enreda la lengua confundiendo las ‘ces’ con las ‘eses’ y ‘zetas’, y otros correctivos más. Por cierto, ¡qué distintas las ‘eses’ canarias -¿también a ellos les dirán cómo pronunciarlas?- a esas otras tan insoportablemente silbantes con las que los medios de comunicación sonoros nos castigan a diario! ¿Y las de Alburquerque? ¿A dónde irán, Florentino, las de Alburquerque? A lo mejor, por qué no, hasta existe un cielo para las cosas perdidas y robadas. ¿Y para los diminutivos? ¿Habrá también un lugar para nuestros diminutivos como cachino, cachinino, cachirrinino, o chiquinino y chiquirrinino, o mijina, mijinina y mijirrinina, de infinitas ternuras y de significados muy específicos, tan difíciles de encontrar en otros dialectos y lenguas foráneas?

A propósito, por qué ese afán desmedido por lo de afuera, y no me refiero al castellano, idioma que por supuesto se ha de enseñar como base de nuestra cultura, aunque ello no deba significar que por sistema se ignore, o en el peor de los casos se menosprecie el habla del lugar –”respeto cultural“, que se dice- sino que por el contrario debiera enseñarse en la escuela, e incluso utilizarse por quien lo estime oportuno; por qué no, cuando existen idiomas en España que puestos a arrastrar ‘eses’ , a ‘quitar’ vocales y a unir unas palabras con otras, lo hacen desde luego mucho mejor que nosotros -claro, que para eso en su momento se elevó a la categoría de idioma-, y cuando además, y he aquí lo maravilloso de la vida, amigo Florentino, después de la enseñanza académica de turno, terminamos siempre por expresarnos de la misma forma que nos transmitieron nuestros mayores.

Por eso tenemos que ser nosotros -sólo nosotros, porque nadie vendrá de afuera a echarnos una mano en tan hermosa tarea- quienes hemos de respetar nuestra bendita forma de hablar, empeño en el que, como pueblo, debiéramos estar involucrados cada uno de los alburquerqueños, sin excepción alguna, con la máxima autoridad local a la cabeza, a fin de conservar el que es sin duda, o al menos así lo creo, el bien más preciado de nuestro patrimonio: el lenguaje, o lo que es lo mismo, el “conjunto de sonidos articulados con que el hombre manifiesta lo que piensa o siente“. Nada más y nada menos.

Y así en libertad, sin nadie para corregirnos, al calor de la tradición y los sentimientos, te regalo, como decía, este manojillo de frases que a mucha honra seguimos, y seguiremos diciendo, le pese a quien le pese:

*”Que te paj’a ti…” o “Que te paje a ti…”.

*”Poco máh’j’o menoh“.

*”Lo c’hay c’oí” o “Lo que hay c’oí“.

*”¿No’rdá?” o “¿No verdá?“.

*”¿Pi por que?“, “Cucha, ¿pi’tonse?“, “Poh’j’eso“, “Poh’j’anda“.

*”En ca de…”, “En cata de…”,

Y también por eso, con igual honra, utilizamos sin saberlo -ni falta que nos hace- palabras castellanas que nos han obligado a rechazar por inusuales o incorrectas, como chafallón, légamo, camellón, espetar, disloque, galbana, jubileo, julepe…, sin contar aquellas otras que, por poner varios ejemplos, hablan en Salamanca, en Zamora o en Ávila, como abangar, ruche, recencio, lamber, regüetro…, o las que proceden de la lejana Hispanoamérica, como agilar (Cuba), algotro (Colombia y Guatemala), rente (Uruguay), embrocar (Honduras, México y El Salvador), hocicudo (Puerto Rico), meneón (Colombia y Puerto Rico), refalar (Chile), pringar (México y El Salvador)…, o del mismo Portugal como fechar o fechadura, ajeitarse, rabeón, rola, alaván, esmorecido, revirivuelta…, o sencillamente otras que, para alegría del alma, son nuestras –ahí na, amigo Florentino-, como aluego, drento, rahjuño, jumarera, ehplotío, resensio, endihpuéh, cudiao, emprehtá

A propósito de ello, te envío, con el permiso de la autora que me arrogo, un artículo de tu compañera de enseñanza, la escritora Marina Mayoral (Suplemento EL SEMANAL, de 26-9-99) que, con el título “Acento gallego“, me acaba de caer oportunamente en las manos cuando estaba a punto de cerrar esta última carta. Por la coincidencia de criterios, lejos por supuesto del valor idiomático, aunque eso sí muy cercano en el espíritu, he creído conveniente reproducírtelo a continuación para que, al menos, te sirva de calor y de apoyo en estas horas de posibles incomprensiones -que sé que estás pasando- entre tus propios compañeros juntamente con la incomprensión de los padres, y lo que es peor con las habladurías inevitables del pueblo y las interesadas decisiones del político de turno (Perdona si me he permitido marcarte en negrilla algunos de sus párrafos). Dice así:

“A mí me gusta que la gente tenga acento, que cuando hablan un idioma que no es el suyo se les note de dónde son: las raíces, el origen. Y me fastidia la prepotencia que en un país como España, rico en lengua y dialectos, tienen determinados acentos sobre otros.

Hasta los ocho años yo no me enteré de que tenía acento gallego. Donde yo vivía todo el mundo tenía acento gallego, eso era lo normal, así que todos pensábamos que no teníamos acento, que el acento lo tenían los otros, por ejemplo, la gente que salía en las películas, o los de las novelas de la radio, y también mi padre, que es de un pueblo de Toledo y se le notaba que hablaba distinto. De lo que sí me daba cuenta ya entonces era que el acento no le gustaba a la gente. Cuando mi padre, que siempre ha sido muy ‘niñero’, cogía al hijo de unos amigos en brazos, le decían: ‘háblale, háblale, a ver si coge el acento’. Era una broma, pero se notaba que les gustaba. Y lo mismo sucedía con Juanita, una niña andaluza que vivía allí, y con las madrileñas que aparecían en vacaciones; todo el mundo celebraba tanto su forma de hablar, y las niñas las escuchábamos encandiladas. O sea, que el prestigio, la gracia y el encanto lo tenían los de fuera, cosa que no suele suceder en otras comunidades lingüísticas donde se valora lo propio y se margina al extranjero, que por la cuenta que le tiene procura adquirir cuanto antes ‘el acento’ del país.

Hasta los ocho años yo estaba convencida de que el acento de mi padre y el del cine era un don especial que el destino deparaba a algunas personas, como el ser rubia, o tener los ojos claros. Pero yo me sentía casi normal. No por completo normal porque era mucho más alta y más flaca que todas las otras niñas de mi entorno, pero, en cuanto a la forma de hablar, ningún problema. Hasta que un día mi padre decidió que ya era hora de que conociese su pueblo y su familia.

La primera parada fue en Madrid, para visitar a una hermana suya, que en cuanto le oyó hablar le dijo ¡vaya acento gallego! A mí me dijo que era muy guapa, pero yo noté que no le gustaba, o sea, que no se quedaba encandilada como nosotras cuando aparecían las niñas madrileñas. En su casa vivían dos chicas de su pueblo, estudiantes, que leían montones de tebeos que después me regalaban. Deberían caerme bien, pero notaba que tampoco a ellas les gustaba, y un día, cuando ya me iba con los tebeos, las oía reírse y decir: ¡qué mona, pero con ese acento horrible, qué pena, verdad…!

Fue una dolorosa revelación. Yo sabía, porque lo había oído mil veces, que hablar gallego no era ‘fino’. El gallego lo hablan los aldeanos. Ninguna señora fina hablaba gallego, por Dios, qué ordinariez. Mi madre y mi abuela lo hablaban entre sí y con la criada, pero a mi padre y a mí nos hablaban en castellano, o sea, que en casa éramos gente fina, pero ahora resulta que no, que teníamos un acento ‘horrible’. ¿Qué iban a pensar de mí y de mi madre la familia de mi padre? Lo mismo que aquellas mozas, estaba claro. ¿Y qué podía hacer? Como no sabía en qué consistía mi acento no podía hacer nada por evitarlo. Podía fingir que estaba afónica y no soltar palabra, pero decidí que lo mejor sería imitar a las artistas de cine, igual que hacía cuando jugábamos a las comedias. Alguien comentó: ¡qué graciosa: habla como en las películas de Cantinflas! Pero yo mantuve mi acento hasta que el tren enfiló, camino de casa, los túneles de Ponferrada.

No volví a tener problemas hasta que me fui a Madrid para hacer la especialidad. Pero entonces ya habían pasado dos años inolvidables en Santiago de Compostela donde gentes magníficas como Ramón Piñeiro me enseñaron lo que significaba ser gallega. Y también me ayudaron a darme cuenta de que mi acento encajaba a la perfección en el idioma que hablaban mi madre y mi abuela entre ellas y que yo me puse a hablar sin ningún esfuerzo, y que era un acento musical, sonoro, dulce; hermosísimo. En la España de la meseta y del sur tardaron aún muchos años en darse cuenta, pero a mí ya no me molestaba, al contrario, me gusta que se note de dónde soy.

Y de pronto, desde hace unos cuantos años, más o menos desde que empezó esto de las autonomías, la gente ha dado en alabar mi acento. Puede ser que se les haya espabilado el sentido del oído. Pero prefiero creer que al fin vamos aprendiendo a respetarnos y estimarnos unos a otros, aunque seamos distintos, y a no pensar que sólo algunos tienen el monopolio del bien hablar español. Ojalá sea así”.

 

INTRODUCCIÓN SEGUNDA

 

Hace treinta años que daba por concluido el primer volumen de “Vocablos y usos alburquerqueños” (Depósito Legal: BA-438/1982). A partir de aquel instante, sin la dedicación de entonces pero con el mismo empeño de siempre, he ido a salto de mata recogiendo palabras sueltas de aquí y de allá, como dictadas al voleo, al tiempo que seguía recabando datos sobre nuestra querida intrahistoria, o lo que es lo mismo, profundizando en las tradiciones populares de nuestra Villa, tan a menudo denostadas.

Ahora, esta vez desde el apacible rincón de una carpeta envejecida por el uso, le ha llegado el turno, por fin, a este segundo volumen (Depósito Legal BA-98/2011) que espero sea lo más fructífero posible para compartirlo con vosotros, mis paisanos, y cuantos conmigo queráis disfrutarlo, aunque a tenor de la poca atención que, como digo, le dediqué hasta ahora, será una sorpresa, siempre agradable, averiguar cuánto de profundo es el pozo donde guardé cada trocito de papel dictado –nunca mejor dicho que a salto de mata-, o por el contrario qué desilusionante puede llegar a ser la esperanza cuando después de poner todo el empeño posible, compruebas que cuanto soñaste se queda sólo en eso, en un sueño imperfecto, aunque bello en su condición. Aun así, sin que todavía haya escudriñado nada en su interior, espero que no defraude las expectativas que tengo puestas en esta, seguramente, última obra sobre Alburquerque; y si así fuera, que no creo, me daré por satisfecho si consigo añadir una palabra más a lo que considero el primer patrimonio alburquerqueño, en este caso vivo, puesto que en base al mismo se ha construido en gran parte nuestra historia local.

Una vez transcurrido el tiempo –largo y corto a la vez-, a pesar como siempre de la influencia, para mí lamentable de los políticos, que no quisieron o supieron respetar nuestro patrimonio lingüístico, y de los profesionales de la educación – honrados por un lado a la vez que obligados por las circunstancias-, entre unos y otros, en fin, nos fueron obligando a olvidar parte de nuestras costumbres, obligados como estaban a conocer, conservar y transmitir, en este caso, la riqueza del habla de nuestra tierra, sin olvidar la fuerza nociva de los medios de comunicación, en especial los audiovisuales, que tan perniciosos han sido para nuestra cultura.

Me atrevería a decir, no obstante, como digo, que a pesar de un caso y otro –dentro de la ignorancia que me asiste- el léxico de Alburquerque no se ha degradado lo suficiente como para temer que al menos a corto plazo se pierda, aunque si no se toman las medidas oportunas, y en este caso responsabilizo igualmente a esta y a las Corporaciones locales que nos precedieron por no haber sabido, o querido –repito- valorar la riqueza de nuestra habla, es muy posible, como digo, que, a la vista de la experiencia de estos años, en poco tiempo desaparecerán muchas de las palabras que, como francotiradores de la historia, hemos ido recogiendo a lo largo de estos años.

Sí es verdad que, como hecho natural, están en desuso muchos de los giros y vocablos que escuchábamos de nuestros mayores e incluso otros que incorporamos en nuestras conversaciones diarias, algo que sin embargo en otras regiones no sólo no los desprecian sino que por todos los medios los conservan y los trasmiten.

Hablo sólo de sesenta y cinco años, que son los que tengo, pero me da la sensación que, de no ponerle remedio (1), a este ritmo en menos de medio siglo se nos habrá ido en gran parte lo que probablemente sea, según mi opinión, el patrimonio más importante de un pueblo: nuestra habla, aquella que nos hizo ser como somos, la misma que utilizamos para hablar, para escribir, para construir…, para enseñar, para relacionarnos, para dictar bandos  y ordenanzas…, para enamorarnos, para procrear, para asociarnos…, o lo que es lo mismo, la historia de un pueblo.

Aun así atesoramos -no sólo en personas de edad sino incluso en chicos y jóvenes que no tienen por qué avergonzarse por su forma de hablar- un sin número de rasgos fonéticos y morfológicos que desde siempre nos han caracterizados, como el seseo de la ‘c’ y la ‘z’ a principio de palabra, entre otras, los diminutivos –ino/-inino/-irrinino, el sonido expirado de la ‘j’ y la ‘g’…

Decía entonces a propósito que “Podría contaros de personas de otras regiones, de aquellas de quienes precisamente envidiamos su forma de hablar, que les gustaría expresarse tal y como nosotros lo hacemos, porque aseguran que nuestra habla es dulce y poética. Y, aunque no lo apreciamos, así es en realidad”.

En aquella obra se recogieron 3.058 vocablos, acompañados de varios apartados preliminares: una “Introducción” en defensa -cómo si no- del habla alburquerqueña a la que con posterioridad le añadí dos cartas que escribí a un buen amigo, maestro de escuela, amante como yo de nuestro léxico (revista “La Glorieta” números 35 y 36/ 1999, editada por el Ayuntamiento de esta Villa); unos modestos “Apuntes para una gramática”; algunos ejemplos de “Vulgarismos”; “Abreviaturas empleadas”; “Bibliografía y obras consultadas” y por último una escueta y sencilla “Metodología”.

Respecto a este último punto, para que sirva igualmente de recordatorio, recogeré exactamente lo que entonces exponía: “Cada palabra que relaciono alfabéticamente, según cada caso, irá precedida, entre paréntesis, de su forma correcta de pronunciarse (la ‘h’ corresponde a la ‘s’ muda, la ‘r’ final desaparece, etc.), así como de una o varias abreviaturas (adj., prep., v., f., etc.), de un asterisco (*) para, llegado el caso, indicar con ello que fue recogida del Diccionario de la Real Academia de la Lengua, su acepción o acepciones correspondientes y por último, entre paréntesis, de existir, el autor de quién ha sido tomada”.

En aquellos casos coincidentes con vocablos ya recogidos en el primer volumen, pero con acepciones diferentes, se reproducirán de nuevo a fin de darles una unidad más concreta en su concepto general.

Llegado a este punto no tengo más remedio que agradecer, como siempre hice en otras cuestiones relacionadas con nuestro pueblo, a todas aquellas personas que me ayudaron en esta laboriosa tarea, en especial, por no enumerarlas a todas, a quienes comparten conmigo sus mismas inquietudes, que no son otras que el amor por nuestra tierra, proporcionándome sus vocabularios personales para incluirlos en este trabajo, como son Jacinta Bravo Mayo y Juan Toledano Domínguez.

Al igual que hice en el primer volumen, recogiendo igualmente los vocablos de otros autores que coincidían con los de Alburquerque, esta vez, por falta de tiempo, sólo he podido acercarme al trabajo que, con el título “Vocabulario doméstico de la Alta Extremadura”, publica en 1985 Fernando Flores del Manzano en la Revista de Estudios Extremeños (Tomo XLI, pp. 325-351), dependiente de la Diputación Provincial de Badajoz.

Después de algunos intentos en revistas locales en cuyos espacios se fueron vertiendo parte de sus páginas, sin que en ningún caso llegara a feliz término, en la actualidad, desde febrero de 2008, se viene publicando en “Azagala” (revista independiente de información y cultura del Colectivo “Tres castillos”, de Alburquerque) un fascículo por cada número, concebido así para facilitar su encuadernación.

 

NOTAS

-(1)-Recientemente se acaba de editar un libro titulado Ecopunto Lingüístico. Ayúdanos a recuperar palabras en peligro de extinción, dentro del programa “Nuestros Mayores Activos”. Para llevar a cabo dicho proyecto “se instalaron unas urnas en las Universidades Populares de Extremadura, además de en dieciocho centros de mayores de la región, en las que los mayores introdujeron, mediante unas fichas de Extremadura”. No obstante, es ya un paso importantísimo que exista una concienciación por la recuperación de las tradiciones populares, sobre todo del léxico extremeño en sus distintas poblaciones.

Desconozco –además de lo dicho- qué sistema se ha utilizado para recopilarlas, qué equipo de profesionales se ha preocupado de llevarlo a cabo y si sólo es fruto de unos días y no de una continuidad como se debiera. Sólo sé, si me atengo al susodicho diario, que todo ello “es por tanto fruto del trabajo conjunto de numerosos profesionales que trabajan en las Universidades Populares y centros de mayores.

-(2)-En referencia a los vocablos facilitados por Juan Toledano Domínguez, he de hacer constar que los mismos, según me cuenta por escrito, han sido extraídos de “voces extremeñas, copiadas de un libro de 1963, que se titula “Vocabulario de voces extremeñas contenidas en el “Miajón de los Castúos” de Luis Chamizo.

APUNTES PARA UNA GRAMÁTICA

-Los vocablos que lleven ‘s’ se representarán con una “hache”, para indicar que ha de leerse con sonido sordo.

La jota y la ge se convierten de gutural en expirada, con sonido sordo (jota árabe).

En algunas palabras con -h- intercalada o a principio de la misma, tiene un sonido de jota aspirada, con sonido débil (ahondar: ajondá; hincar: jincá, etc.).

Conservación del pronombre personal “vos” en algunas palabras (sentaros: sentavoh; iros: divoh o dirvoh, etc.).

Es frecuente en el posesivo, anteponer el artículo (El mi niño, la mi casa, etc.).

Desaparición de la -y en el vocablo muy (Eh’j’un niño mu güeno).

En el plural de las palabras, la -s final se convierte en muda; esto es, se pronuncia pero con sonido sordo.

Transformación de la raíz fl- en fr-, a comienzo de palabra (flauta: frauta; flecha: frecha, etc.).

Hay ciertos vocablos a los que se le añaden la raíz es- (tijeras: ehtijerah; tenaza: ehtenasa, etc.).

Aparición de la consonante “de” en algunas palabras (querrás: quedráh; ir: dí, etc.).

Desaparición de la vocal intermedia -i- en aquellos vocablos como experiencia, por ehperensia, o conciencia, por consensia.

Igualmente ocurre en ciertas frases con la preposición “de”, en mitad de la oración (“Dame un poco de leche”: “Dame una poca leche”).

Existen palabras en castellano que pertenecen al género femenino y sin embargo en Alburquerque se toma como masculino (una cerilla: un serillo; un poco de agua: una poca d’agua, etc.).

Se suele utilizar el nombre de la profesión del marido para referirse a su esposa (l’albañila, la notaria, etc.).

La consonante f- a principio de palabra, se convierte en jota sorda (fuerte: juerte; fuera: juera; en este caso, a principio, se refuerza a veces, con la vocal a-: ajuera, etc.).

-La s- a principio de palabra es sonora (sapo). Sin embargo cuando la -s- va intervocálica, tiene un sonido sordo y arrastrado (alassena).

-Las palabras que comienzan por c- y z- (también en aquellos casos en que se hayan entre vocales), excepto por ca-, co- y cu-, se convierten en ese (cine: sine; zalamero: salamero; cacería: casería; cazuela: casuela, etc.).

A principio de palabra, la raíz an- se convierte en -en (antipático: entipático; anteojeras: entojerah, etc.). En cambio en otras que se inician con em- o en-, lo hacen en am- o an- (embozo: amboso; entrar: antrá, etc.).

Los vocablos cuya raíz comience por des-, seguida de las consonantes -v- o -b-, desaparecen éstas, convirtiéndose en -f- (desbaratar: dehfaratá; desván: dehfán, etc.).

Las palabras que empiezan por ins-, desaparece la consonante intermedia, o la raíz -ins, convirtiéndose en es-, o las consonantes intermedias -ns- (instrumento: intrumento, ehtrumento o itrumento; instancia: intansia, ehtansia o itansia, etc.).

Aparición de la vocal a- o la raíz ar- o des- a principio de palabra, con el fin de reforzar aún más la acción (huir: ajuí; registrar: arregistrá; seguro: deseguro, etc.)

-Sin embargo, en ciertas ocasiones, desaparecen la a- o d- inicial (ahorrar: jorrá; destripar: ehtripá, etc.).

Las consonantes -s-, -j- y -z- en mitad de palabra, expiran y desaparecen, con sonido sordo (trastero: trahtero; mujer: mujé; bizcocho: bihcocho, etc.).

Hay casos en los que la -c- en mitad de palabra, desaparece (víctima: vítima; doctrina: dotrina, etc.).

Lo mismo ocurre con la -i- en ciertas palabras como conciencia (consensia), paciencia (pasensia), etc..

-Existen vocablos donde la -r- y la -n- intermedias se convierten en ele (reserva: reselva; por dentro: pol’drento; abandonar: abaldoná; panero: panelo, etc.). Incluso, sin tenerlas, se le añade la misma ele (abundante: albundante; podrido: poldrío, etc.).

La -g- intervocálica suele convertirse en -b-, o incluso desaparecer (agujero: abujero; aguja: abuja, auja o uja, etc.).

-Las consonantes -l, -z, -r, -j  al final de palabras, desaparecen, acentuándose la vocal última y haciéndose más abierta (corral: corrá; capataz: capatá; pedir: pedí; reloj: reló), excepto en palabras llanas (lápiz: lapi; ángel: ange, etc.).

Si en el plural va el nombre acompañado del artículo correspondiente, éste último indicará el número, y la vocal del final del nombre, desaparecida la -s (ésta se pronuncia, aunque con sonido sordo), se hará más abierta de lo normal (los campos: loh campoh; las mesas: lah mesah, etc.).

Cuando el artículo va en plural y la palabra siguiente empieza por vocal, la -s del primero se aspira, apareciendo entre ambas una -j- expirada (los árboles: loh’j’arboleh; las avispas: lah’j’avihpah, etc.).

-Las terminaciones de diminutivos más frecuentes son en -ino / -ina (suave: suavino) y -ecito / -ecita (traje: trajecito), y ya menos usual, en -inino / -inina y -irrinino / -irrinina  (chico: chiquinino y chiquirrinino) y -ecino / -ecina (pie: pie(c)sino).

Los verbos que acaban en -arse, -erse e -irse pierden la consonante erre, arrastrándose la ese intermedia, con sonido sordo (quejarse: quejase; caerse: caese; venirse: venise, etc.).

Las palabras que terminan en -adero, -edero, etc., desaparece la -d- intervocálica (madero: maero; comedero: comeero, etc.). Lo mismo ocurre con los vocablos que acaban en -udir; en este caso además, por ser aguda, se acentuá la vocal final (acudir: acuí; empercudir: empercuí, etc.).

-Sin embargo cuando terminan en -ada, -edo, etc., desaparece dicha sílaba, acentuándose la vocal anterior (trastada: trahtá; dedo: deo, etc.), excepto en -ido, que se acentúa en la penúltima (herido: jerío; podrido: podrío o poldrío, etc.).

 

Creo que debemos estar de acuerdo en señalar que si hay un hecho diferencial que caracterice las distintas hablas extremeñas son sin duda su entonación y pronunciación, las mismas que determinan, más que ninguna otra, la personalidad de cada pueblo. Así vemos cómo en tan sólo veinte kilómetros a la redonda de Alburquerque existen localidades como La Codosera, Villar del Rey y San Vicente de Alcántara donde el habla de cada una es completamente distinta a las otras, a pesar de que por lógica tengamos rasgos comunes que nos diferencian.

Por tanto, aunque me considero lego en la materia, soy más que consciente de su importancia. Por ello, mientras llega ese alguien que tome el relevo -ojalá que sea pronto-, a pesar de que se repitan conceptos, recogeré no obstante algunos de los rasgos fonéticos del habla alburquerqueña entresacados de los trabajos aparecidos en la Revista de Estudios Extremeños de 1936 y nº 2 (Agosto, 2003), elaborados respectivamente por Francisco Santos Coco y por José Antonio González Salgado, con los títulos “Particularidades lingüísticas de Extremadura” y “La fonética de las hablas extremeñas“.

Entre las particularidades fonéticas, el primero de ellos apunta, por ejemplo, que “en algunos pueblos, especialmente de la frontera, como Alburquerque, la ‘o’ se cierra hasta parecer una ‘u’“.

La ‘a’ “se omite con mucha frecuencia en principio de dicción: butarda, por abutarda; brazaera y bujero, por abrazadera y agujero. Con la misma asiduidad se da el fenómeno contrario: aluego, por luego“.

La ‘e’ “se sustituye por ‘a’ muchas veces: calandario. Más frecuentemente por ‘i’ y esto es más típico del habla extremeña, como se ha dicho: intierro”. Sin embargo “en medio de palabra con frecuencia se pierde: esprimento, por experimento“.

La ‘i’ se “usa como ‘e’ en muchas palabras: creminá, defunto, por criminal y difunto. Se pierde algunas veces en los diptongos ‘ie’, ‘iu’: deciseis, trunfo“.

La ‘b’ “además de perderse en sílaba cerrada y en posición intervocálica, en el habla vulgar, como en otra regiones (adicar y ostáculo, por abdicar y obstáculo), muchas veces se encuentra sustituida por ‘f’ (desfaratar, por desbaratar)“.

Con referencia a las palabras que comienzan, como hemos dicho, por c- y z-, excepto por ca-, co- y cu- (también en aquellos casos en que se hayan entre vocales), y se convierten en ese, nos cuenta que el seseo se extiende “en una faja que va desde Alburquerque por todo el occidente de la provincia, hasta Huelva, internándose en algunos pueblos de la comarca de los Barros, como Fuente del Maestre“, etc.

José Antonio González Salgado trata otras particularidades morfológicas y sintácticas participando que la “s apico-alveolar de tipo castellano domina la mayor parte de la provincia de Badajoz: la variante coronal se advierte principalmente al oeste, junto a la frontera, en San Vicente de Alcántara, Alburquerque, La Codosera, Villar del Rey, Talavera la Real y Badajoz” (Navarro Tomás, T. Espinosa, A. y Rodriguez-Castellano, L.: “La frontera del andaluz“. Revista de Filología Española, XX, págs. 225-277. 1933).

Continúa contando que “desde el siglo XIV se conoce en toda Castilla la conversión de -s (se refiere a la ese final) implosiva en una articulación palatal, casi siempre ante ca, co, cu, que, qui (se escribía, pues, con la x propia antiguamente de sonido palatal: caxco, máxcara, moxca, coxquilla (…) Pero en algunos lugares es posible que siguieran a la vieja palatal en su camino hacia la garganta: es decir, cuando páxaro pasó a pronunciarse con ‘jota’ eso mismo pudo ocurrir en caxco o en moxca (hechos algo así como cajco o mojca (…) y esa velarización pudo generalizarse y realizarse como sonido aspirado” (Narbona, A., Cano, R. y Morillo-Velarde, R.: “El español hablado en Andalucía”. Barcelona, 1998).

Para no alargar el tema, teniendo en cuenta que existen multitud de autores a los que acudir para este y otros aspectos relacionados con la importancia de nuestro léxico, entresacaré para finalizar algunas anotaciones más del mismo trabajo.

La -d no se conserva en ningún caso, como la -r (pared: paré).

La -z es aspirada, como en la -s.

Como hechos aislados, la neutralización de la ele y la erre en los grupos consonánticos ‘gl’ (iglesia: ilesia), ‘pl’ (plástico: práhtico) y ‘bl’ (ombligo: ombrigo).

Aparición de la ele en -rr- intervocálica (cagarruta: cagaluta) y la be en -m- intervocálica (lamer: lamber).

Desaparición de la -g- intervocálica en migaja (miaja) y aguja (auja), así como la -r- en la preposición ‘para’ (pa).

EJEMPLOS DE VULGARISMOS

EXPRESIONES:

* “Poh’anda” o “Poh’j’anda” por “Pues anda”.

* “Qué te p’aje a ti” por “Qué te parece a ti”.

* “De que pasen unoh díah” por “Cuando pasen unos días”.

* “Echa’l bofe” por “Echar el bofe”.

* “En ca de” por “En casa de”.

* “En cata de” por “En busca de”.

* “Vel’ahí” por “Ve ahí”.

* “Cucha, ¿pitonse?” por “Anda, ¿y entonces?”.

SUSTANTIVOS Y NOMBRES:

Penícula o pinícula por película; gómito por vómito; biñuelo por buñuelo; machucón por machucadura; paso por pedazo; albejaruco por abejaruco; desámen por exámen; ivierno por invierno; alabansia por alabanza; rajuño o rajón por rasguño o rasgón; cudiao por cuidado; comenensia por conveniencia; jumarera por humareda; ilesia por iglesia y ehplotío por explosión.

ADVERBIOS:

Drento por dentro; juera por fuera; aluego por luego; antié por anteayer; onde o endi por donde; de contino por de continuo; así o asina por así; antavia, entavía o entovía por todavía y endihpuéh por después.

ADJETIVOS:

Ehcuro por obscuro; defise por difícil; ehtuto por astuto; mehmo por mismo; damboh por ambos; algotro por otro; redículo o redícalo por ridículo y anguno por alguno.

VERBOS:

Enfuhcase por ofuscarse; sentavoh por sentaos; reyendo por riendo; hadré por haré; comévohlo por coméroslo; dí por ir; trujo por trajo; diendo por yendo y emprehtá por prestar.

OTROS:

Naide por nadie; dende, ende o endi por desde, etc.

METODOLOGÍA

Cada palabra relacionada alfabéticamente irá precedida, entre paréntesis, de su forma correcta de hablarse (la hache corresponde a la ‘ese’ muda; abreviaturas (‘m’, masculino; ‘adj.’, adjetivo…); el signo * indica que fue recogida directamente del Diccionario de la Real Academia de la Lengua con su acepción o acepciones correspondientes. Por último, igualmente entre paréntesis, el autor de quién se tomó el vocablo respectivo de igual significado en Alburquerque.

ABREVIATURAS EMPLEADAS

* Recogida de la Real Academia de la Lengua.

Adj. – Adjetivo.

Adv. – Adverbio.

Amér. – América.

And. – Andalucía.

Ant. – Anticuado, antiguo.

Ar. – Arabe.

Art. – Artículo.

Aum. – Aumentativo.

Bot. – Botánica.

Despect. – Despectivamente.

Dim. – Diminutivo.

  1. – Femenino.

Fam. – Familiarmente.

Fig. – Figurado o figurada.

Germ. – Germanía.

Interj. – Interjección.

  1. – Masculino.
  2. – Plural.

Prep. – Preposición.

Prov. – Provincia.

P.us. – Poco usado.

Sal. – Salamanca.

Sup. – Superlativo.

  1. – Verbo.

Vulg. – Vulgarismo.

 

A

 

ABAJAR (abajá): v. Por bajar.

ABAJOTE: Muy abajo (Antonio Murga Bohiga) / * adv. vulg. aum. de abajo (en lugar, o parte inferior).

ABALORIOS (abalorioh): (se utiliza en plural) m. Joyería de poco o ningún valor / * Conjunto de cuentecillas de vidrio agujereadas, con las que, ensartándolas, se hacen adornos y labores.

ABANGAO – GÁ: adj. Se dice del árbol cuyas ramas se tuercen o inclinan hacia el suelo por el peso del fruto / Cualquier material que ha cedido por el peso y está combado (Aurelio Cabrera Gallardo).

ABANGAR (abangá): v. Curvarse o hundirse el tejado de una casa / * v. prov. Sal. Torcer, encorvar la madera / Alabearse.

ABANZARSE (abansase): Por abalanzarse (Antonio Viudas Camarasa).

ABARRANCAO – CÁ: adj. Dícese de la persona llena de deudas, abatida, enferma, sin fuerzas para valerse (Aurelio Cabrera Gallardo).

ABARRANCAR (abarrancá): * v. Meterse en lance o negocio del que no se puede salir con facilidad.

ABATANARSE (abatanase): v. Encogerse los tejidos, sobre todo los de lana / Dícese de los tejidos de punto que al lavarlos quedan encogidos y con mal aspecto.

ABATE: adv. Por poco (Antonio Viudas Camarasa).

ABEJARUCO: m. y f. Persona muy bruta (Antonio Murga Bohiga).

ABELLANA: f. El fruto del cacahuet (Antonio Viudas Camarasa).

ABELLANADA (abellaná): adj. “Bellota abellanada”, bellota casi seca (Antonio Viudas Camarasa).

ABELLANERA: f. Bellotas dulces que se conservan avellanadas para comerlas la familia (Antonio Viudas Camarasa).

ABOCADO – CÁ (abocao – cá): adj. Propenso,  inclinado a, dispuesto, pronto o a punto de hacer una cosa.

ABOMBAR (abombá): v. Curvarse o hundirse el tejado de una casa.

ABRIGÁ: Por abrigadero (ant. Lugar resguardado de los vientos).

ABUJA, AUJA o UJA: Por aguja.

ABUJERO (aujero o ujero): Por agujero.

ABURRIDERO (aburriero): Aburrimiento (Antonio Murga Bohiga).

ACABADERO (acabaero): Final, límite.

ACABOSE: Colmo, locura.

ACACHINAR (acachiná): v. Acochinar, 1ª acep. Usase también en Salamanca.- Dar cachete, matar un animal (Aurelio Cabrera Gallardo).

ACEDO (aseo – asea): * adj. ácido, agrio.

ACERAO (aserao): Acera (Antonio Murga Bohiga).

ACERO (asero): m. Cortafuego.

ACIO (asio): adj. Inapetente, indolente, dejado, soso.

ACITUNA (asituna o situna): f. Por aceituna.

ACONDUCHAR (aconduchá): v. Repartir el pan y el conducho o consumo que con él se ha de comer, de forma que no falte ni lo uno ni lo otro / Ahorrar o reducir el consumo de cosas de calidad, sustituyéndolas por otras de menos valor (Aurelio Cabrera Gallardo) / * Proveer de conducho (Conducho: Comestibles que en calidad de tributo podía pedir a sus vasallos los señores feudales / Comida, provisiones, bastimento).

Ver CONDUCHO.

ACOQUINAR (acoquiná): v. Pagar / * fam. Acobardarse, amilanarse, hacer perder el ánimo.

ACORDAR (acordá): v. Despertar, caer en la cuenta.

ACUIR (acuí): Por acudir.

ACHAPARRADO – DA (achaparrao – rrá): adj. Se dice de los árboles poco altos y bien formados / * adj. Aplícase a la persona gruesa y poco alta.

ACHIPERRES (achiperreh): s.p.m. Trastos viejos, enseres de poca utilidad, que estorban (Aurelio Cabrera Gallardo) / (En Alburquerque, en plural) Aperos de labranza / Fig. Cosas sin importancia y de poco valor.

ADÁN: * Hombre apático, perezoso y descuidado.

ADELANTO: * Anticipo.

ADEREZO (en Alburquerque, aderesoh, en plural): * Juego de joyas, compuesto generalmente de collar, pendientes y pulsera.

ADOBO: * Cualquier caldo, y principalmente el compuesto de vinagre, sal, orégano, ajos y pimentón, que sirve para sazonar las carnes y otras cosas.

ADORMILERA: f. Somnolencia.

ADOTIVO: Por adoptivo.

ADRENTO o DRENTO: Por adentro.

AFOTO: f. Fotografía.

AFRENTARSE (afrentase): v. Conserva en Alburquerque la reflexiva de “verse obligado a pedir dinero prestado a otro” – En el Dic. 2ª acep. “poner en aprieto o lance capaz de ocasionar vergüenza o deshonra” (Aurelio Cabrera Gallardo).

AFRICANAS (africanah): f.p. Pendientes redondos (Antonio Viudas Camarasa).

AGAÑOTAR (agañotá): v. Apretar el cuello, estrangular. Ahogar a una persona o animal apretándole el cuello (Antonio Murga Bohiga).

AGARRADO – DA (agarrao – rrá): adj. fig. Quemarse (relativo a la comida) / * adj. Tacaño / Dícese del baile en que la pareja va estrechamente enlazada.

AGARRAERAS (agarraerah): (se utiliza en plural) Amistades influyentes (Antonio Murga Bohiga).

AGARREDERAS (agarreerah): * Agarradero.

AGATEAR (agateá): v. Trepar, subir / Por gatear (Trepar como los gatos, y especialmente subir por un tronco valiéndose de los brazos y las piernas).

AGILAR (agilá): Se dice: “Agila p’alante o p’alantre” (andar presto) / Estudiar, pensar, desvanarse los sesos / Avispar / Estar presto a / * En Cuba, vulgarismo usado por andar deprisa, abreviar.

AGOSTADERO (agohtaero): * Sitio donde agostan los ganados.

¡AGUA!: Interj. Denota exclamación de alegría, tristeza, etc. (Se dice: “¡Agua loh chochoh, María, qu’ehtán salaoh!”.

AGUACHINADO – DA (aguachinao – ná): adj. Empapado en agua.

AGUACHIRLI: m. Se dice del café aguado / * Aguachirle: Cualquier licor sin fuerza ni sustancia.

AGUADERAS (aguaerah): * Soporte de esparto, hierro, madera, etc., que se coloca en las caballerías para llevar cántaros, barriles, etc., agua u otra cosa.

AGUAMIEL (aguamié): m. Arrope.

AGUANIEVE: * Agua que cae de las nubes mezclada con nieve / AGUANIEVES: Aguzanieves.

AGUAO: v. Cansado de andar, no es más que el p.p. de aguar, 4ª acep. (Aurelio Cabrera Gallardo).

AGUAPIÉ: * Vino de poca fuerza que se hace echando agua en el orujo prensado.

AGUARIJA: s.f. Aguadija, por cambio de la ‘d’ en ‘r’ (* Humor acuoso que se forma en los granos o llagas) (Aurelio Cabrera Gallardo).

AGÜIJA: f. De agua, aguarija (Aurelio Cabrera Gallardo).

AGUILILLA: adj. Avispado / Alcahuete / Persona que se dedica a hacer recados.

AINA: * Por poco, casi / Presto, luego, al instante.

AINAINA: Por poco, casi.

AIRE: m. Hemiplejía (Antonio Viudas Camarasa) / Mal que padece una persona sin saber lo que tiene. Se dice: “L’habrá cogí’un mal aire”.

¡AIRE!: Interj. Denota exclamación de alegría, tristeza, etc.

AJECHAR (ajechá): Por ahechar (limpiar el grano con harnero o criba).

AJEITARSE (ajeitase): v. Tener jeito, tener maña para hacer algo con provecho y utilidad, deriva de ‘a’ y ‘jeito’. En portugués ‘ageitarse’, de ‘a’ y ‘geito’, destreza, habilidad; y en gallego ‘ajeitar’, acabar bien las cosas (Aurelio Cabrera Gallardo).

AJETAR (ajetá): v. Darse maña, tener habilidad para algo.

AJO CASTAÑO (ajo cahtaño): Ajo pequeño cuya cáscara es roja y de buena calidad.

AJO PORRO: m. * Puerro.

AJORRAR (ajorrá): v. Quedarse un animal sin cría (Antonio Viudas Camarasa) / En Alburquerque, jorra / despect. Se dice de la mujer que no puede tener hijos.

AJUIR (ajuí): Por huir.

AJUNDIRSE (ajundise): Por hundirse.

AJURRIAO – RRIÁ: adj. Anegación de una porción de tierra, después de haber sido cubierta por las aguas.

ALABANCIA (alabansia): * Alabanza, jactancia.

ALANTE: Por adelante.

ALANTITO: adv. Bastante adelante.

ALAVÁN: s.m. Muchedumbre de gente que concurre de pronto a un lugar tumultuosamente.- En portugués ‘alavao’, manada de ovejas lecheras (Aurelio Cabrera Gallardo).

ALBARICOQUE: adj. Bruto, necio.

ALBELLANA: f. fruto del cacahuet (Antonio Viudas Camarasa).

ALBELLANA AMERICANA: f. Castaña americana.

ALBILLA: f. Guisante.

ALBOLARIO o ALBORARIO: (Ver ‘arbolario’).

ALBÓNDIGA o ALMÓNDIGA: f. Bolita de mucosidad hecha con los dedos, después de hurgarse en la nariz.

ALBOROTAR (alborotá): P.us. Alborozar (causar mucha alegría).

ALCORNOQUE: * Persona ignorante.

ALDABÓN: m. Culebra ciega.

ALELUYA: f. Sonar de cencerros en la mañana de Resurrección (Antonio Murga Bohiga).

ALELUYAS (aleluyah): (se utiliza en plural) f. Habladurías / Rutinas / Subterfugios.

AL FAVÓ: Por hazme el favor.

ALGOTRO – A: * En Colombia y Guatemala, algún otro, alguna otra persona.

ALICANTINAS (alicantinah): (se utiliza en plural) f. Rutinas / Subterfugios.

ALILALLAS (alilallah): (se utiliza en plural) f. Rutinas.

ALMA: m. Hueso del cerdo, desde el cuello al vientre (Se tiene la creencia de que el alma del hombre se encuentra en la región que comprende la parte anterior del pecho).

ALMA DE CÁNTARO: m. y f. Que ni siente ni padece.

ALMENDAR (almendá): Por enmendar.

ALMILLA: * Cierto jubón sin mangas y ajustado al cuerpo que usaban las campesinas.

ALMÓNDIGA: Por albóndiga.

ALMORZAR (almorsá): v. Desayunar.

ALMUERZO (almuerso): m. Desayuno.

ALPISTARSE (alpihtase): v. Emborracharse.

ALPISTE (alpihte): m. Vino (Antonio Viudas Camarasa).

ALQUILINO: Por inquilino.

ALREDOR (alreó): * adv. And. alrededor.

AL TRASTESÓN (al trahtesón): De vez en cuando / Hecho realizado con interrupción.

ALUEGO: * adv. Vulgarismo usado por luego.

ALUMBRAR (alumbrá): * fig. y fam. pegar, dar golpes a alguien.

ALVELLANA: Por avellana.

ALVERTIR (alvertí): Por advertir.

ALZAPÓN (alsapón): * m. prov. Sal. Portezuela que tapa la parte anterior de los calzones y de alguna clase de pantalones.

AMACHAMARTILLO: Seguro, firme.

AMANTELAR (amantelá): Por amartelar (Dar cuidado amoroso).

AMARTILLAR (amartillá): v. Dar cuidado amoroso / Asegurar muy bien / Confabular.

AMASIJO: * Porción de harina amasada para hacer pan.

AMBOSÁ: s.f. Ambuesta.- En Salamanca, ambuelza, embuelza y embueza; en Valenciano, ambosta; y en catalán, almosta. En todos, grave, y en Alburquerque aguda (Aurelio Cabrera Gallardo).

AMARTIYAO – YÁ: Deber ser p.p. de amartillar; compárese el portugués ‘amartellado’, que significa también persuadido (Aurelio Cabrera Gallardo).

AMOCHUELADO – DA (amochuelao – lá): adj. Persona bruta.

AMOLLECER (amollesé): v. * ant. Ablandar.

AMOLAR (amolá): * v. Molestar, enfadar.

AMONTONADO – DA (amontonao – ná): * Amontonado: Amancebado.

AMORRAR (amorrá): * prov. Sal. Amodorrarse.

AMOS (amoh): Por vamos.

AMOTO: Por motocicleta.

AMULARSE (amulase): * prov. Sal. Enfadarse, enojarse.

ANDACAPADRES (andacapadreh): (se utiliza en plural) s.m. Confabulaciones, maquinaciones e intrigas ocultas (Aurelio Cabrera Gallardo) / m.p. Bisutería o joyería, recargada y de muy poco valor, que luce una mujer.

ANDANSIA o ANDANSIO: m. y f. Enfermedad epidémica leve (* ANDANSIA: Se dice en Cuba, León y Salamanca).

ANDOBA: m. Aprovechado, desaprensivo (Antonio Murga Bohiga) / * Este, tal, el consabido, el aludido.

ANGARILLAS (angarillah): * f.p. Aguaderas (Especie de cestas, unidas por un madero y colgadas a los hombros o en la grupa de un animal de carga, que utilizaban los pescadores o vendedores para transportar su mercancía de un lugar a otro).

ANGÁS: (se utiliza en plural) Tonterías, pamplinas.

ANGÉLICA: Bot. f. Hierba que se emplea en el tratamiento de heridas (Antonio Murga Bohiga) / * También tiene propiedades estomacales y aplicaciones en veterinaria.

ANGUARINA: f. Fig. persona apocada y sin luces. Inútil.

ANGUNO – NA: Por alguno.

ANTEOJERAS (anteojerah): f.p. Gafas, anteojos / En las guarniciones de las caballerías de tiro, pieza de vaqueta que cae junto a los ojos del animal y sirve para que no vea por los lados.

ANTIER (antié): * adv. fam. anteayer.

ANTIPARRAS (antiparrah): * f.p. Anteojos, gafas.

ANTIPATICÓN – NA: adj. Fam. Antipático.

ANTRUEJO: m. Día posterior al último de carvajal (En la Real Academia: Los tres días de carnaval).

AÑUGARSE (añugase): Por añusgarse.

APAPUJAO – JÁ: adj. Dícese de la persona excesivamente abrigada y que se cuida del frío (Aurelio Cabrera Gallardo).

APAREJAR (aparejá): * Colocar el aparejo a las caballerías.

APAREJAR LAS MANOS (aparejá lah manoh): v. Juntar las manos para recibir algo.

APARRANARSE (aparranase): Sentarse sin miramiento alguno, buscando solamente la comodidad (Antonio Murga Bohiga).

APENCAR (apencá): v. h. Andar deprisa y con alguna fatiga, acepción que, además de la que da nuestro diccionario, también se da en el dialecto salmantino / * Apechar, apechugar.

APERADOR – DORA (aperaó – ora): Por aperador (El encargado de cuidar una hacienda de campo o casa de labor).

APERGOLLAR (apergollá): v. Abarcar / Rodear la cintura / Agarrar, unir, juntar.

APERRADO – DA (aperrao . rrá): adj. Vago, que gusta de no hacer nada.

APESTAHIGO (APEHTAJIGO): Acción de echar o arrojar a una persona o animal de un sitio o lugar.

APICHAR (apichá): v.s. Azuzar a los perros unos contra otros, para que riñan. Este verbo debe ser variante del salmantino ‘apitar’, que en la Sierra de Francia significa ‘gritar’, y en el resto de la provincia ‘azuzar’ a los perros. En portugués, ‘apitar’, silvar; derivado de ‘apito’, pito (Aurelio Cabrera Gallardo).

APIPARSE (apipase): * Hartarse, atracarse.

APOIPAO – PÁ: adj. Mimado, consentido, niño mal criado (Aurelio Cabrera Gallardo).

APONTONAR (apontoná): Por apontocar (sostener una cosa o darle apoyo con otra).

APOQUINAR (apoquiná): * Entregar una cosa en el acto.

APORTAR (aportá): * Acudir a determinado lugar, acercarse, llegarse.

APREGUÑADO – DA (apreguñao – ñá): adj. Cosa que está menos esponjosa o hueca de lo que se requiere para su uso / Dícese de los tejidos de punto que al lavarlos quedan encogidos y con mal aspecto.

APRESAGAO – GÁ: adj. Oprimido (Aurelio Cabrera Gallardo).

AQUEL (aqué): Apuro (Se dice: “Me d’aqué desile eso”).

ARAÑÓN: Por arañazo.

ARBOLARIO – RIA: adj. Persona o mujer farfullona; que se deja llevar por vanas ilusiones, de una imaginación demasiado aficionada a volar; inestable en sus opiniones y partidaria de pasarlo bien (Antonio Murga Bohiga) / *ARBOLARIO: * Mujer alocada, exajerada, aspaventosa.

ARBULARIO: adj. Arbolario o herbolario.- Conserva en Alburquerque la ‘u’ originaria del latín ‘hérbula’, que en castellano cambió por ‘o’ por haber olvidado la etimología y relacionar la palabra con el subjuntivo ‘árbol’ (Aurelio Cabrera Gallardo).

ARDILLA: * Persona muy viva, inquieta y activa.

ARGAMULA: Bot. Planta herbácea que crece entre los sembrados de cereales. Es basta, con pelillos en sus hojas; crece casi como un arbusto, un poco más de medio metro, y si no fuera anual, por su altura y bastedad, se diría que es arbusto (Antonio Murga Bohiga) / * prov. And. Lengua de Buey (planta borragínea medicinal).

ARLEQUÍN: m. Pedazo de madera de encina con ganchos, de donde se cuelgan las reses para desollarlas (Antonio Viudas Camarasa).

ARMATROSTE (armatrohte): Por armatoste (Cualquiera máquina o mueble tosco, pesado y mal hecho).

ARMOTRETO: m. Armatoste.

AROPLANO: m. Avión.

ARRAMPLAR (arramplá): v. Llevarse algo que interesa (En la Real Academia: de la Lengua ‘ARRAMBLAR’: Llevarse codiciosamente todo lo que hay en un lugar) / v.s. Cargar con todo, llevárselo todo sin dejar nada. Es la 2ª acep. que ‘arramblar’ tiene en n/Dic., pero aplicada a personas, como se aplica también vulgarmente en Castilla, en la frase “fulano arrambló con todo”. El refuerzo de la ‘b’ es también vulgar en Castilla (Aurelio Cabrera Gallardo).

ARRANCHARSE (arranchase): v. Sentarse cómodamente, ocupando además el sitio de otro / Cogerse el mejor sitio.

ARRASTRADO – DA (arrahtrao – trá): adj. Pícaro, pillo, bribón / Por arrastrado (Dícese de la persona pobre, desastrada y azarosa).

ARRASTRAERO (arrahtraero): Un penar, un sufrimiento (Antonio Murga Bohigas).

ARREATAR (arreatá): * Reatar.

ARREBANAR (arrebaná): Por rebanar (Se dice: “Le’rrebanó’l pehcueso” (le cortó el cuello) y “Arrebanó’l pan” (cortó el pan en tostadas).

ARREBAÑAR (arrebañá): Por rebañar (Limpiar los restos de algo) (Se dice: “Arrebañó’l plato”).

ARREBUJARSE (arrebujase): v. Acurrucarse / Envolverse en algo / * Cubrir bien y envolver la ropa de la cama o con alguna prenda amplia / v. Vivir maritalmente sin estar casados (Antonio Viudas Camarasa).

ARREBUJO: Por rebujo (envoltorio o lío, desaliñado de papel, trapos, etc. / Confusión en las palabras o ideas).

ARRECADAR (arrecadá): * prov. Sal. Guardar bien, poner a buen recaudo.

ARRECIAR (arresiá): * Ir aumentando en fuerza, intensidad o violencia alguna cosa (Se dice: “¡Com’arresia’l agua”).

ARRECIDO – DA (arresío – sía): * adj. Dícese del que se hiela o muere de frío.

ARREGLARSE (arreglase): v. Componerse para salir de paseo / Comprometerse dos novios formalmente / Reconciliarse.

ARREJUNDIR (arrejundí): * prov. Sal. Redundar / prov. Sant. Aprovechar, lucir.

ARREJUNTAR (arrejuntá): * En Méjico, juntarse, unirse, amancebarse.

ARREJUÑAR (arrejuñá): v. Arañar con fuerza.

ARREJUÑÓN: m. Arañazo.

ARRELLANARSE (arrellanase): v. Tenderse en el suelo / * v. Ensancharse cómodamente en el asiento.

ARREMATADO – DA (arrematao – tá): adj. Tonto, ido / Dícese de la persona con mala fortuna en el juego o que ninguna cosa le sale bien.

ARREMATAR (arrematá): * v. Rematar, acabar una acción, un trabajo.

ARREMPUJAR (arrempujá): Por rempujar (Hacer fuerza contra alguna cosa, principalmente a empellones).

ARREMPUJÓN: Por rempujón.

ARRENGADO – DA (arrengao – gá): Por derrengado.

ARRENGAR (arrengá): v. Caer de espaldas / Cojear (Antonio Viudas Camarasa).

ARREPAÑAR (arrepañá): v. Coger (referido a un todo).

ARREPÍO: Acción violenta o de improviso, resultante de una acción (Antonio Murga Bohiga).

ARREPUÑAR (arrepuñá): v.s. Arañar con las uñas – Quizá variante del ‘arrebañar’ de n/Dic. en Salamanca ‘arrepañar, coger, robar’ (Aurelio Cabrera Gallardo).

ARREQUÍN: m. árbol seco que se coloca en la parte delantera de las chozas y se utiliza para desollar a los animales.

ARRESIAR (arresiá): v. Mejorar / Por arreciar (cobrar fuerza y vigor).

ARRIMADOR (arrimadó): s.m. Trébedes – En/Dic. tronco o leño grueso que se pone en las chimeneas para apoyar en él otros al quemarlos (Aurelio Cabrera Gallardo).

ARRIMARSE (arrimase): * Amér. Amancebarse.

ARRISCADO – DA (arrihcao – cá): * Atrevido, resuelto.

ARRISCARSE (arrihcase): * v. Enguaparse. Vestirse el traje de fiestas.

ARROÁ: f. Señal que deja impresa las ruedas en el suelo.

ARRUCHAR (arruchá): * En Cuba, arruinar, dejar sin dinero a uno.

ARRUCHE: Quedarse sin nada de lo que tenía (Antonio Murga Bohiga).

ARRUFARSE (arrufase): v. Asustarse / Tener miedo.

ARRUTAO – TÁ: adj. Encogido, corto de ánimos, tímido, apocado, tristón (Antonio Murga Bohiga).

ARRUTARSE (arrutase): v.r. Agarbarse, encorvarse, ocultarse tímidamente hasta que pase el peligro – No es más que la significación pasiva del salmantino ‘arrutar’, que en la Sierra de Francia significa ‘oxear’, espantar los pájaros para que no vayan a los sembrados (Aurelio Cabrera Gallardo).

¡ARSA PILILI!: Expresión por “Anda, hija”, “Está’rreglao”, “Qué te creh tú eso”, etc.

ASAO: Recipiente de barro, más pequeño que la tinaja, que sirve para recoger agua potable.

ASELERAO – Rá: adj. Precipitado – Es el p.p. de ‘acelerarse’ (Aurelio Cabrera Gallardo).

ASENTADERAS (asentaerah): (se utiliza en plural) f. Dícese de la persona exenta de responsabilidad.

ASEO – ASEÁ: adj. Amargoso / “Cuarto d’aseo” (cuarto de baño) / “Hacers’ el aseo” (lavarse).

ASERAR (aserá): v. Abrir un asero en el monte – Es variante del portugués ‘acirar”, que tiene la misma significación (Aurelio Cabrera Gallardo).

ASERO: s.m. Faja rozada en medio del monte, para impedir que se propague el fuego en los incendios – En portugués, ‘aceiro’ (Aurelio Cabrera Gallardo).

ASIENTO: * Responsabilidad, cordura, sensatez.

ASIENTO: m. Corcho en forma de cubo, bajo y sin patas, que sirve para sentarse.

ASÍN: adv. Así (Dicho con fuerza significa que se quiere recalcar algo).

ASINA: Así (modo adverbial).

ASIO: m. Arte, habilidad.

ASOBAYAO – YÁ: adj. Dominado, oprimido, sojuzgado.

ASOLAPADO – DA (asolapao – pá): Por solapado (camuflado).

ASOLAPAR (asolapá): v. Camuflar.

ASOMATRASPÓN (asomatrahpón): Vocablo formado quizá de ‘asomar’ y ‘trasponer’, que con el verbo ‘ir’ se usa en la frase “ir a (a) somatraspón”, cuando van unos detrás de otros, ocultándose y viéndose alternativamente. En Salamanca, en la frase “al traspón”, aplicada al ganado que se traspone de la visita del pastor (Aurelio Cabrera Gallardo).

ASOYAMAO: adj. Pan tostado o quemado por encima, pero que sin embargo está crudo por dentro. En el p.p. de ‘sollamar’, con ‘a’ protética y la pronunciación dialectal de la ‘ll’ (Aurelio Cabrera Gallardo).

ATACUÑADO – DA (atacuñao – ñá): adj. Apretado.

ATACUÑAR (atacuñá): v. Rellenar un hueco con cuñas (Antonio Viudas Camarasa).

ATAITO: Juego infantil que consiste en que uno de los jugadores, provisto de una vara o cinturón, a la voz de ‘ataito’, dado por la ‘madre’, que es quién actúa como árbitro en el mismo, el primero se queda quieto mientras los demás le tiran de las orejas, le dan pellizcos, patadas, etc. Cuando la ‘madre’ vocea ‘¡hilo verde!’, el jugador que se había mantenido quieto, corre detrás de los demás asestándoles golpes, hasta que vuelve a escucharse de nuevo ‘ataito’, y así empezar de nuevo.

ATAJARRE: Por ataharre (Correa ancha que rodea las ancas y los hijares de las caballerías y que impide que el aparejo se desplace hacia adelante).

ATENSIA: s.f. Amistad, confianza, concordia – Es del mismo origen que el castellano anticuado ‘atenencia’ – También, dependencia de alguien: “estoy atensia de mis padres” (Aurelio Cabrera Gallardo).

ATENTAR (atentá): v. Pegar, golpear.

¡ATILVA!: Interj. ¡Atiza!.

ATILVAR (atilvá): v. Oir / Interesarse por algo / Ver.

ATONTALINADO – DA (atontalinao – ná): Por atontolinado.

ATORADO – DA (atorao – rá): Por atorado (Atragantado. No poder tragar algo que se atraviesa en la garganta).

ATRAGANTAR (atragantá): v. Aborrecer / Odiar / Añusgarse.

ATRANQUIJO: m. Tranquilidad; atención (Antonio Viudas Camarasa).

ATRAVESAR (atravesá): v. Aborrecer / Odiar / * v. Aojar, hacer mal de ojo.

ATROCHAR (atrochá): * Andar por trochas o veredas.

ATUFAR (atufá): v. Llenar de humo a alguien.

AUDENCIA (audensia): Por audiencia.

AUJA, UJA o ABUJA: Por aguja.

AUÑAR (auñá): v. Trepar por  una cuesta – Subir a una altura montado en una caballería (Aurelio Cabrera Gallardo) / v. Ir deprisa.

AUPA QUE TE ALCANZO (aúpa que t’alcanso): Aprisa, corriendo.

AUPADO – DA (aupao – pá): adj. Dícese de la persona muy gruesa respecto a su estado, con carnes flojas, sin consistencia. Parece grueso, sin agilidad, casi un caso patológico, y se dice “Encontré a Fulanito, aupado” / * Aupado, subido, levantado. Dícese cuando se tiene el vientre aupado.

AUPARSE (aupase): v.r. Hincharse, corromperse, echarse a perder (Aurelio Cabrera Gallardo).

AVANZARSE (avansase): v. Abalanzarse. Hacer alguna cosa con imprudencia.

A VER× (avé): Interj. Indica asentimiento, resignación, conformidad (Se dice: “a ve y qué quiereh”).

AVIÓN: m. Vencejo.

AVÍOS (avioh): (se utiliza en plural). m. Ingredientes para una comida. Utiles de trabajo / * Utensilios propios para un fin.

AVISPA (avihpa): f. Lista, de cuerpo esterilizado (“Talle de avispa”) (José Mª Otero).

AZABUCHE (asabuche): Por acebuche (Oliva silvestre).

AZOGUE (asogue): m. Dícese del niño muy inquieto (“Ehte niño parese que tiene l’asogue”) / * “Ser uno un azogue” fr. fig. y fam. Ser muy inquieto / Mercurio (mineral).

AZUCENA (asusena): * Persona o cosa especialmente calificada por su pureza o blancura.

 

 

B

 

BABATÉ: m. Babero que se coloca a los niños para que no se manchen (* Babatel: (de baba) m. ant. Cualquier cosa desaliñada que pende del cuello, cerca de la barba) / m. despect. Guardapolvo.

BACINILLA (basinilla): f. Orinal (En el Diccionario de la Real Academia: dim. de bacina. F. Bacinica. Bacín pequeño y de poca altura / Bacín: m. Vaso alto y redondo, que generalmente es de barro vidriado y se usa para recibir los excrementos de las personas).

BACHA: m. Sinónimo de buena persona, excelente. Competente y buen trabajador. Apropiado para cualquier ocupación, cargo, etc.

BACHE: s.m. Recipiente, generalmente de barro, donde los zapateros ponen a remojar la suela para ablandarla (Aurelio Cabrera Gallardo) / m. Barreño que se utiliza en el bar para fregar la cristalería y la vajilla.

BAGASERA: f. Lugar donde se echa el orujo prensado (Antonio Viudas Camarasa) / f. Mezcolanza.

BAGAZO (bagaso): m. Orujo prensado / Residuo que queda al exprimir algo (Antonio Viudas Camarasa) / Orujo, esto es, resto de uva o aceituna después de extraído el líquido correspondiente.

BALA: m. Sinvergüenza, descarado (Se dice de aquel que carece de vergüenza, que es un BALA PERDIDA).

BALARRASA: m. y f. Falto de educación, sin vergüenza ni respeto / Referido al niño destrozón y que no atiende a razones.

BALDAR (baldá): v. Padecer de la columna vertebral / * Cansarse mucho.

BALDE (DE): adv. Gratis, graciosamente.

BALDONA: f. Estorbo, bulto, cosa grande que estorba.

BARAJAR (barajá): v. Dominar o hacerse con algo o alguien (referido a las personas, sobre todo a los niños, que son excesivamente traviesos o difíciles de educar (Se dice: “Si eh que no puedo barájalo como yo quisiera” o lo que es lo mismo “Si eh que no puedo hasé vida d´él”) / En el Diccionario de la Real Academia: Equit. Tirar de una y otra rienda para refrenar el caballo.

BARAJUNTA: Por “barahunda”.

BARANDA: m. Que gusta de mandar. Mandón / Dirigente.

BAREAR (bareá): v. Caer el fruto del árbol. Referido, sobre todo, a las bellotas y aceitunas. (Aurelio Cabrera cuando habla de REPIAR, lo define como sacudir con la vara de repiar las ramas de los olivos para que caigan las aceitunas o las bellotas).

BARREÑA: f. Recipiente cóncavo de madera de encina que el campesino utiliza para condimentar y comer el gazpacho (Jacinta Bravo Mayo) / En el Diccionario de la Real Academia, BARREÑO: m. Vasija de barro, bastante capaz y generalmente más ancha por la boca que por el asiento, que se emplea para fregar la loza y para otros usos.

BARRETÓN: m. Cuando la barra de las cortinas era muy gruesa. 2 (Tornavacas) Madero lateral de la cama (Fernando Flores del Manzano).

BARRICÓN: m. Barredura que se hace a la ligera, rápida y por encima.

BARRIL (barrí): m. Botijo (Antonio Viudas Camarasa) / m. (Rebollar) Especie de botijo aplastado para llevar agua al campo (Fernando Flores del Manzano).

BARRILLO: * m. Barro, granillo rojizo del rostro.

BARROJÍ: m. Resto de ceniza que queda tanto en la lumbre como en el brasero.

BAÚL (baú): m. Mueble común a todas las casas del Jerte. En ellos se guardaban las ropas y las lozas finas. Reciben distintos nombres, según el tamaño o capacidad: baúl de media carta: Se importaban de Salamanca. Se documenta en el Archivo Parroquial de Cabezuela (Fernando Flores del Manzano).

BAYÓN: * prov. Extr. y Sal. Espadaña (planta) (El ungüento de las cenizas de esta planta con la grasa del cerdo, se usa para curar el herpes zóster, popularmente llamado culebrón).

BAZUCAR (basucá) y BAZUQUEDAR (basuqueá): * BAZUCAR: v. Menear o revolver un líquido, agitando la vasija que lo sostiene / Traquetear, mover o agitar una cosa de una parte a otra.

BEBERRUQUEAR (beberruqueá): Por “beberruchar” (beborrotear: beber con frecuencia y en poca cantidad.

BEJARUCO: Por “abejaruco”.

BELFO: m. despect. Labios (suele utilizarse en plural) / m. Morro del animal (* m. Cualquiera de los labios de los caballos y otros animales).

BEODO-DA: adj. Curandero / Miope.

BEODO-DA: * adj. Embriagado, borracho.

BERIMBAO: m. Lío, alboroto o confusión que se genera en un determinado ámbito, por ejemplo al romperse una vajilla, o cuando un plato de arroz se cae de la mesa y ensucia el suelo y la pared.

BERMEJO-JA: adj. Persona de baja estatura, sobre todo cuando está poco desarrollada para su edad.

BERNÍ: m. (Rebollar) Barniz de las vasijas (Fernando Flores del Manzano) (En el Diccionario de la Real Academia, BERNIZ (berní): m. prov. Ar. Barniz).

BERRE: m. En el niño pequeño, llanto desconsolado (* BERREAR: fig. Gritar o cantar desentonadamente una persona / Amér. Encolerizarse, irritarse, emberrenchinarse)

BIBIRÓN: Por “biberón”.

BICHARRACO-CA: adj. Bicho grande. Fig. Persona repugnante (Juan Toledano Domínguez) / adj. Cosa grande (Se dice: “¡Qué p’aso bicharraco!”, ¡qué pedazo de bicharraco! / fig. Persona de figura ridícula o de mucho cuidado (Se dice: “Menúo bicharraco qu’ehtá hecho…”).

BICHO-CHA: adj. Sinónimo de diestro, enterado, buen profesional, etc. Suele utilizarse a menudo, dándole un sentido más amigable o cariñoso, como BICHINO-NA y también como BICHARRACO-CA y BICHARRAQUINO-NA (Se dice: “Buh, ¿tu sabeh que buen bichino (o bicharraquino) eh?”).

BICHO (MARCAR) (marcá bicho): Referido al cabello rebelde, que es poco moldeable.

BICHORNO: Por “bochorno”.

BIMBRE: Por “mimbre”.

BIÑUELO o BOÑUELO: Por “buñuelo”.

BIZCO PARDAL (bihco pardá): expr. Referido a la persona que nos pretende engañar o pasarse de lista con otra.

BOCAL: m. (El Torno) Boca de la tinaja (Fernando Flores del Manzano),

BOCERA (bosera): m. fam. Chivato / * Lo que queda pegado a la parte exterior de los labios después de comer o beber (En Alburquerque, f. pl.).

BOCLE: Por “bloque”.

BOCHIMBAO-BÁ: adj. Tonto, mentecato.

BOLEO (DAR UN) (da un boleo): Expr. Despedir o despachar a una persona con intemperancia / Dar una limpieza rápida a algo.

BOLICHE: m. y f. despect. Persona gruesa y de baja estatura / Punta redondeada que remata la parte superior de un mueble / Habitáculo de poca importancia, reducido y mal acondicionado / m. Canica.

BOLOPODRO: adj. m. y f. Bruto, de pocas luces.

BOLSA DE LOS PEINES (bolsa de loh peineh o bolsa de peineh): f. Bolsa de paño adornada con hermosas labores y bordados y destinada a guardar los peines (Fernando Flores del Manzano).

BOLSAO: m. Capacidad que ocupa un bolsillo, o cuando no se refiere a este, modo de explicarlo mejor si lo que se utiliza en este caso, como sinónimo, son las propias manos, juntas y abiertas (Se dice: “Buh, si hahta le dio un bolsao d’avellanah” En este caso sería lo mismo una cosa u otra, puesto que nada especifica).

BOLLERA: m. y f. Tonto.

BOÑUELO o BIÑUELO: Por “buñuelo”.

BOQUERA: m. y f. pop. Chivato, que se va del pico / f. Herida que se abre en la comisura de los labios (En el Diccionario de la Real Academia: Vet. Llaga que sale a los animales en la boca).

BORRAJAL (borrajá): v. (Tornavacas) Remover el brasero (Fernando Flores del Manzano) (En el Diccionario de la Real Academia: BORRAJO – Rescoldo, brasa menuda resguardada por la ceniza).

BORREGA: f. Ampolla o vejiga que suele salir en la palma de la mano después de realizarse un trabajo.

BORRIFÓN-NA: adj. Fofo, blando.

BUÑUELOS (buñueloh): m. pl. fam. Referido al entendimiento, la lucidez, etc. Suele ir acompañado del verbo IR; por ejemplo, “Írsele a uno los buñuelos” significa no estar bien en su “sano juicio” (Se dice: “Tu no ehtáh bien de loh buñueloh, muchacho”).

BOTICUERO: m. Vasija de barro, baja, con la boca ancha / Bota grande de vino (Antonio Viudas Camarasa) / m. Cualquier recipiente pequeño, sin importancia.

BOTIJA: f. Recipiente de barro, a modo de cantarillo, de unos dos litros de capacidad (Fernando Flores del Manzano).

BOTO: m. Bota, borceguí, calzado abierto por delante y atado con cordón por sus ojales; llega al tobillo (Antonio Viudas Camarasa) (* BOTÍN: m. Calzado de cuero de que se usaba para cubrir el pie y parte de la pierna) / m. Sensación de aspereza e insensibilidad, que dan los dientes al masticar una fruta ácida. Dicen: “Tengo los dientes votos” (Antonio Murga Bohigas) / Sin filo (En el Diccionario de la Real Academia: Que tiene roma la punta).

BREAR (breá): * Molestar, maltratar, dar que sentir a uno / Brear a golpes.

BREVA: m. y f. Enfermizo, sin defensas (“Ehtá fuerte como la piel de la breva” o “Tiene una breva ensima como para levantase de la cama”) / Abatido (“Hecho una breva”) (José María Otero) / m. y f. Simplón / “Caele a uno una buena breva”. Expr. por tener buena suerte, ganar una fortuna, o incluso caerle una desgracia / f. despect. Pecho de la mujer / fam. Borrachera / Persona con desgana, sin ánimo. Lenta (En este caso suele utilizarse familiarmente el vocablo BREVANCIA) / * Amér. Cigarro de superior calidad.

BRILLOSO-SA: * adj. Amér. En Puerto Rico, República Dominicana, Perú y República Argentina, brillante, resplandeciente.

BRINQUIÑO o PENDIENTES DE LA REINA (pendienteh de la reina): Bot. Fucsia (En Portugal: brinquinho (diminutivo de pendiente).

BROCHA: f. Sinónimo de frío (“Hacer, pasar o raspar una brocha” es decir que está tiritando de frío o que viene de pasar mucho frío).

¡BUH!: expres. que denota temor, exageración, sorpresa, decepción.

BUAH: Por “bah” (Interjección que expresa desdén o incredulidad).

BUECO: Por “hueco”.

BUFARSE (bufase): v. Peerse.

BUFO: m. Pedo.

BUFO-FA: adj. Enfado que se manifiesta con muecas excesivas en la cara (Se dice: “Mira que cara de bufo tiene…”

BUJÍO: adj. Persona retraída e insociable que rehúye el trato con la gente – Persona de mal carácter – Es metáfora del portugués “bugió”, especie de cuadrumano (Aurelio Cabera Gallardo) / m. Casa pequeña de una o dos habitaciones; cabaña, mal cobertizo (Antonio Murga Bohigas) / m. Agujero / Cualquier construcción vieja y destartalada, o en ruina.

BULLICIÓN (bullisión): * f. ant. Bullicio, alboroto.

BULLICIÓN (bullisión) o EMBULLICIÓN (embullisión): Por “ebullición”.

BUÑUELADAS (buñueláh): pl. fam. Tonterías.

BUÑUELOS (buñueloh): m. pl. Sinónimo de cabeza, juicio, mente, sensatez (Se dice del que no está bien, que “se l’han ido loh buñueloh”; para referirse al que ha dicho una tontería, se le dice que “no estás bien de los buñuelos”; cuando una persona adquiere una posición social más alta de la que poseía y se ufana de ello, es que “se l’han subido loh buñueloh a la cabesa”).

BURRANCO-CA o BURRANQUINO-NA: adj. f. Cría del asno.

BURRAS (burrah): f. pl. Pies de madera que sostenían las camas-tarimas (Fernando Flores del Manzano).

BURRIYAS (burriyah): f.pl. Pies de madera en que se apoyan los baúles. 2. (Casas del Castañar) Mensulillas de madera que sostienen las repisas. 3. Cualquier pie en que se apoya algo (Fernando Flores del Manzano).

BURRO: Banquillo de madera que se empleaba para colocar la tinaja del agua potable / En los juegos infantiles, el que termina perdiendo / adj. Juego infantil que consiste en ponerse inclinado para que el resto de los niños salten sobre él (* De igual modo se nombra para este juego en Méjico).

BURRO-RRA: adj. Persona muy laboriosa, que trabaja en exceso.

BURRO (MESA DE): m. (Piornal) Mesa ancha y de tablón grueso, similar a la “matona”, con tres patas) (Fernando Flores del Manzano).

BUSCABULLA (buhcabulla): adj. Matón, que buscar reyerta / * Amér. En Cuba, Puerto Rico y Colombia, buscarruidos.

 

C

 

CA: Qué (Se dice: “Antonseh (por entonces), ¿c’ahsemoh?”, o lo que es lo mismo, “entonces, ¿qué hacemos?”)

CABALLO (ANDAR EL) (andá’l caballo): expr. Hacer frío.

CABRESTO (cabrehto): Por “cabestro”.

CACHIPORRAZO (cachiporraso): m. Golpe dado con un objeto contundente / Caída espectacular y aparatosa.

CACHIRRININO: dim. de cachito, o lo que es lo mismo, el resto más pequeño que queda de “cacho”.

CACHORRAS (cachorrah) o CACHORROS (cachorroh) o CACHORRERAS (cachorrerah): Ús. pl. Agujetas, sobre todo las de las piernas.

CADERAMEN: fam. Caderas.

CAFRE: m. y f. Bruto, maleducado, sinvergüenza  (* Rústico, tosco, grosero)

CAGALETA, CAGALINA o CAGANITA o CAGARUTA: f. Miedo / adj. Miedoso.

CAGALINA o CAGALETA o CAGALUTA: f. Colitis, diarrea.

CAGALUTA o CAGARUTA: Por “cagarruta” / Miedo / adj. Miedoso.

CAGANCIO (cagansio): m. Miedo / * CAGANCIA: f. fam. Cagalera, diarrea.

CAGANITA: m. y f. Miedoso / f. Excremento del ganado cérvido y ovino.

CAGARUTA o CAGALUTA: f. Excremento.

CALA: f. Pedazo muy pequeño que se corta del jamón, queso, fruta o embutido, para probarlo / * Pedazo que se corta del melón o de alguna fruta semejante para probarla.

CALA o CALÁ: f. Chupadura que se da al cigarrillo de cada vez.

CALAMBEARSE (calambease): v.t. Columpiarse, balancearse – Moverse como si se estuviera borracho (Aurelio Cabrera Gallardo) / v. Columpiarse / Inclinarse / Burlarse (Jacinta Bravo Mayo)

CALCAMONEA: Por “calcomanía”.

CALDA: f. Cantidad de leña que se echa al horno del alfar (Antonio Viudas Camarasa) / f. Calor de la lumbre (Fernando Flores del Manzano) / En el Diccionario de la Real Academia: f. Acción de caldear (calentar mucho)

CALDERA: f. Recipiente de cobre, de unos 90 centímetros de diámetro y unos 60 centímetros de profundidad, destinada a cocer calabaza y elaborar arrope (Fernando Flores del Manzano) / En el Diccionario de la Real Academia: f. Vasija de metal, grande y redonda, que se emplea para poner a calentar o hacer cocer dentro de ella alguna cosa.

CALDERO: m. Recipiente de hierro de gran capacidad, usado en las comidas de reuniones familiares: matanzas, bodas… (Fernando Flores del Manzano) / En el Diccionario de la Real Academia: m. Caldera pequeña cuyo suelo forma casi una media esfera y que tiene un asa en forma de arco, sujeta a la boca por medio de dos argollas.

CALDILLO: m. Guiso de matanza que se hace con mezcla de agua, sangre y algunas vísceras del cerdo (Jacinta Bravo Mayo)

CALENTAR (calentá): * fig. y fam. Azotar, dar golpes.

CALENTURA: f. Deseo o afición desmedida.

CALENTURÓN-NA o CALENTURIENTO-TA: adj. Que se excita sexualmente con facilidad.

CALIZO (caliso): m. Caliche (costrilla de cal que se desprende del enlucido de las paredes)

CALORUTA: aum. Calor.

CALULA: f. Limosna.

CALLEJA: Por “callejón”.

CALLEJÓN: m. Trayecto, normalmente ciego y corto, que suele existir en las traseras de un edificio.

CAMASTRÓN-NA (camahtrón-na): Persona mayor, dedicada a la buena vida, que no tiene ilusión para nada / El Diccionario de la Real Academia lo recoge como “Persona hipócrita y astuta, que espera la oportunidad para hacer o dejar de hacer las cosas, según conviene a ella”.

CAMINO (TRAER AL) (traé un camino): * TRAER (A UNO) A BUEN CAMINO: frs. Fig. Sacarle del error en que estaba o apartarle de los vicios.

CANDIL (candí): Bot. Planta que se cría en las piedras y que da flores semejantes al candil (Antonio Murga Bohigas) (El Diccionario de la Real Academia recoge varios tipos de plantas, posiblemente de igual similitud) / m. Típicos candiles en todas las viviendas. Hoy se usan de adorno. Los hay de hojalata y de hierro (Fernando Flores del Manzano) (El citado D.R.A. lo define como “Utensilio para alumbrar, que se compone de dos vasos superpuestos, de cobre o latón, cada cual con un pico; en el superior se pone el aceite y la torcida o mecha, cuya extremidad asoma por el pico indicado)

CANGRENA: * f. Gangrena.

CANSINA: Cansancio / Por “cansera” (f. fam. Molestia y fatiga producidas por la importunación) / prov. Sal. Cansancio, desidia, pereza)

CANSINO-CANSINA: adj. Pesado, cargante, que molesta en exceso.

CANTADERA (cantaera): s.m. Cantarera, especie de hornacina provistas de repisas hechas generalmente de pizarras, donde se colocan los “asaos” o cántaros (Aurelio Cabrera Gallardo) / Por “cantarera” (Hornacina o hueco realizado en la pared del patio para colocar en ella los cántaros de agua. 2. (Cabrero) Repisa de madera, esquinada, en la “sala”, donde se situaban los cantarillos y cerámicas más fina. 3. A veces se llama así al “banco de cántaros” (Fernando Flores del Manzano)

CANTAMAÑANAS (cantamañanah): m.pl. Persona que gusta de fanfarronear / * prov. Cat. Persona necia y de poco fundamento.

CANTINELA: Por “cantilena” (* fig. y fam. Repetición importuna y enojosa de una cosa)

CANUJÍA: Duradero.

CAPACHINA: f. Base de barro o porcelana para las velas (Fernando Flores del Manzano)

CAPOTILLA (HACER UNA) (hasé una capotilla): expr. Colaborar con alguien en algún engaño / * CAPOTEAR: fig. Entretener a alguno en un asunto, engañándolo o burlándose de él.

CAPULLO: m. pop. Glande / adj. Falto de personalidad.

CARAVINAGRE: expr. Dícese de la persona que es antipático, de género áspero, aburrida, que no invita a la conversación.

CARABINA: * fig. y fam. Mujer de edad que sirve de acompañante a una joven / En Alburquerque se decía también, popularmente, “que iba de escopeta”.

CARABINA DE AMBROSIO (carabina d’Ambrosio): * SER UNA COSA LA CARABINA DE AMBROSIO: frs. Fam. Ser inútil, no servir para nada) / Se dice: “Ehto eh como la carabina d’Ambrosio”.

CARÁMBANO: * m. Pedazo de hielo largo y puntiagudo.

CARAPULLETE: m. En el juego de “A la una, la mula”, prenda que, al saltar, se coloca encima del burro.

CARAPULLO o CAPULLO: m. pop. Glande.

CARBURAR (carburá): v. Marchar, funcionar, trabajar.

CARDADOR (cardadó): Por guarro pela(d)o (* m. Zool. Miriópodo de la familia de los inúlidos, llamado científicamente iulus terrestris, de cuerpo cilíndrico y liso, con poros laterales, por donde segrega un líquido apestoso. Se alimenta de substancias en descomposición, y se enrolla en espiral cuando se ve sorprendido)

CARNECERÍA (carnesería): Por “carnicería”.

CARRACA: f. Zool. Urraca (¿Será precisamente la clase de ave que, como “pájaro de la familia de los coraciádidos, llamado científicamente coracias garrulus”, recoge el Diccionario de la Real Academia?) / DAR LA CARRACA: expr. por dar la lata / * despect. Barco grande, viejo, o tardo en navegar, y, por ext., cualquier artefacto deteriorado o caduco.

CARRAPACHENA: f. Se dice de la persona que es obesa, de baja estatura y con piernas arqueadas.

CARRO (CORRER EL) (corre’l carro): expr. Sobornar (* UNTAR EL CARRO: frs. fig. y fam. Gratificar a alguno con el fin de obtener lo que se desea)

CARRO (COGER EL) (cog’el carro): expr. Trabajar, tomar la iniciativa.

CARRO (TIRAR DEL) (tirá del carro): * frs. fig. y fam. Pesar sobre una o más personas exclusivamente el trabajo en que deberían o podrían tomar parte otras.

CARRUCHA: f. Carretilla.

CARRUÑO: m. Caricia, arrullo.

CARTAJO-JA: adj. Persona de baja estatura / Nombre que cariñosamente se les da a los niños pequeños.

CARTAS (TIRAR) (tirá cartah): expr. Realizar cualquier hecho o acción que implique satisfacción, placer o contento.

CASABÉ: m. Capisayo. Especie de prenda de abrigo, rebeca, etc. / Dícese de la ropa demasiado holgada, que no parece la suya.

CASCA (cahca): * Cáscara.

CASCABULLA (cahcabulla): m. Inquieto, desasosegado, que gusta de la mucha bulla.

CASCABULLO (cahcabullo): s.m. Corteza o cáscara seca de las frutas y también el cáliz de cualquier flor, que al ser sacudido, suenan en su interior las semillas (Aurelio Cabrera Gallardo) / Por similitud, glande del pene / * Por “cascabillo” (m. prov. Sal. Cúpula de la bellota)

CASCAJAL (cahcajá): * Cascajar. m. Paraje donde hay mucho cascajo o piedras menudas.

CASCAR (cahcá): Morirse / Perder en el juego / * fam. Golpear a uno / fam. Charlar (En Alburquerque, hablar mucho (Se dice: “Hay que ve lo que cahca la mujé”) / v. Quebrantar, romper o hender una vasija u otra cosa.

CASCÁRSELA (cahcasela): Despect. En el hombre, masturbarse.

CASORIO: m. fam. Boda en general (* Boda de poco lucimiento, casamiento hecho sin juicio ni consideración)

CASTAÑA (cahtaña): m. y f. Pesado / Azote, sobre todo referido a los niños. Se dice: “Se portó tan mal que le dio unah buenah cahtañah” (En el Diccionario de la Real Academia: fam. Castañazo, puñetazo, sopapo) / Poco competente / Borrachera / Embuste / De poca o mala calidad / Persona de poca valía / despect. Vagina / f. Moño pequeño que se hacen las mujeres en la parte posterior de la cabeza.

CASTAÑA (METER o PEGAR UNA) (meté o pegá una cahtaña): expr. Engañar / Dar una bofetada.

CASTAÑAZO (cahtañaso) y CASTAÑETAZO (cahtañetaso): m. Golpe grande. Caída aparatosa y espectacular (* m. fam. Puñetazo, sopapo)

CASTAÑUELA (cahtañuela): f. fam. Vagina / Remate que se hacía a la ropa interior que se usaba a diario, la de inferior calidad. Consistía en dar unas puntadas repasadas y apretadas encima del dobladillo, con hilo de color, de forma que éste quedaba terminado en forma de ondas (* desus. Antigua labor femenina en forma de castaña, de que se usaba para adorno de vestidos)

CASTILLEJO (cahtillejo): m. Cajón de madera en el que los niños se sueltan a andar (Fernando Flores del Manzano) / m. Dícese de la casa alta y estrecha, con exceso de escaleras.

CATACUMBA: f. Catástrofe, hecatombe.

CATEDRÁTICO-TA: * Amér. En la República Argentina, dictado irónico que se aplica al que pretende enseñar algo con aires de suficiencia.

CATRE: m. Esqueleto o estructura general de la cama / Sinónimo de cama (Se dice: “Me voy al catre, que ya eh la hora”).

CAÚSTICO-CA (caúhtico-ca): * adj. Agresivo, mordaz.

CELO CAGÓN (selo cagón): m. Referido a la persona que, entrada en años, se enamora apasionadamente, quizá por última vez (Se dice: “A ese lo que l’ha’ntrao eh el selo cagón”)

CERNIR (serní): Por “cerner”.

CERO (sero) o CEROTE (serote): * Miedo, perturbación angustiosa del ánimo por un peligro real o imaginario.

CIAMBRERA (siambrera): f. (Piornal) Recipiente de corcho para llevar las viandas al campo. 2. (Rebollar) Merendera de paja muy apretada y entretejida (Fernando Flores del Manzano) / En Alburquerque, CIAMBRERA y FIAMBRERA: f. Recipiente que sirve para llevar la comida fuera de casa, ya sea al campo o a otro lugar. De hecho se utiliza en los viajes, las romerías, etc. Dicho envase, por lo general metálico, lleva una tapa hermética (El Diccionario de la Real Academia define la fiambrera simplemente como “cacerola en que se lleva la comida fuera de casa”.

CIMBLANTAZO (simblantaso): m. Viraje brusco y rápido que se da al volante de un automóvil / Caída o porrazo.

CIRUTO (siruto): m. Excremento humano, hecho de una vez.

CLÁUSULA: Por “cápsula”.

CLOQUETA o COCLETA o CLOCLETA: Por “croqueta”.

COALIGARSE (coaligase): * Coligarse, que es como se dice.

COCEN: Por “cuecen”.

COCLETA o CLOCLETA o CLOQUETA: Por “croqueta”.

COCOSO-SA: * adj. Dícese de las frutas y semillas dañadas del coco o gusanillo.

COGOLLA o CONGOLLA: f. La parte más alta y tierna de las plantas.

COGOLLÓN: m. Zool. Cojugón.

COGUJÓN: m. Trozo o parte última de un chorizo, junto al moño (En el Diccionario de la Real Academia, COGUJÓN: m. Punta de colchón, almohada, serón, etc.)

COJONUDO-DA (cojonúo-núa): adj. fam. Muy bueno, excelente / expr. De acuerdo, y también lo contrario cuando se utiliza la ironía.

COJUDO-DA (cojúo-júa): * adj. Aplícase al animal que no está castrado.

COLANTRILLO: Por “culantrillo” (La infusión de hojas de esta planta se utiliza para calmar los dolores menstruales y las hemorragias)

COLGANTÍN: dim. de colgante / Despect. Dícese de todo lo que cuelga / m. Pico de la camisa que asoma por debajo.

COLINDRE-DRA: adj. Persona de poca estatura y de carácter vivo e inquieto.

COLMILLEJO-JA: adj. Redicho, compuesto.

COLMILLO (ESCUPIR POR EL) (ehcupí por el colmillo): expr. Derrochar el dinero, dilapidarlo (En el Diccionario de la Real Academia, ESCUPIR UNO POR EL COLMILLO es, fig. y fam. Decir balandronadas, fanfarronear)

COLLACERO (collasero): m. Ayudante del carretero.

CÓMICO-CA: adj. Cínico, hipócrita / * Divertido, gracioso, festivo, jocoso.

COMITIVA: f. Comida, banquete.

CÓMODA: f. Mueble omnipresente en todas las “salas” del Valle (Fernando Flores del Manzano) (Se refiere, según el Diccionario de la Real Academia, al “mueble en forma de caja, con tablero de mesa y cajones que ocupan todo el frente”)

COMPINCHAR (compinchá): v. Estar de acuerdo con alguien para un mismo fin.

COMPUESTO-TA (compuehto-ta): adj. Que va bien trajeado / Repipi, redicho.

CON EL CONQUE DE: expr. Con el objeto de (En el Diccionario de la Real Academia, CON QUE: conj. ilat. Que anuncia una consecuencia de lo dicho / Se usa en comienzo de frase o cláusula para apoyar ésta / m. fam. Condición, calidad o circunstancia con que se promete o hace una cosa)

CONCALECIDO-DA (concalesío-sía): adj. Carne o pescado que se han descompuesto – Horadado por la carcoma – Es el p.p. de “Concaleserse” (Aurelio Cabrera Gallardo) / adj. Extinguido, consumido / Podrirse / Dícese de los árboles y plantas podridos.

CONEJO o CONEJA: Despect. Vagina.

CONEJO-JA: adj. Persona de baja estatura / Dícese del niño pequeño y muy espabilado.

CONFITE: m. y f. Dícese de la persona delgada y baja de estatura. Se suele decir en estos casos que es “muy poquita cosa” o “muy poca persona”.

CONSENSIA: Por “conciencia” (Juan Toledano Domínguez)

CONTRE, CONTRI o CUANTRI: Cuanto (Se dice: “Contri máh dinerito, máh requisitoh”, es decir, más compras se hacen)

COÑETA: f. Mancha que se queda en las bragas.

COÑO: m. pop. Vagina.

CORCOMA: Por “carcoma”.

CORCOVADO-DA (corcovao-vá): adj. Encorvado de espaldas, echado de hombros / * Que tiene alguna corcova o joroba.

¡CORIO!: Interj. Podría sustituirse por el vocablo “coño”, cuando se quiere indicar sorpresa o molestia por algo que se oye o se dice (Se dice: “Ay, qué corio…”)

CORNICOPIA: f. Cosa sin importancia /  Que no luce (Se dice: “Al ajuá de lah tiñosah (sucias) todo se vuelve cornicopia”)

CORRALADA (corralá): f. Zahurda.

CORTIJO (PUERTA DEL): Despect. y pop. Vagina.

CORTINA: f. Red que utiliza el cazador para taponar la salida de las madrigueras de los conejos, una vez echado el hurón.

CORUJA: f. Mujer de mal carácter; mujer mala e hipócrita (Antonio Viudas Camarasa) / Dícese de la mujer fea y vieja con la que a los niños se les induce al miedo / Mujer obscura / Que sale poco de casa / despect. Estómago (Se dice: “Voy a llená la coruja”) / * Por “curuja” (Lechuza)

CORVA: f. Córcova (* Corvo: curvo, arqueado o combado)

COSICULO: m. Cosido mal hecho, normalmente por alguien que no sabe coser.

COSQUESIO-SIA (cohquesio-sia): adj. Tozudo / Impertinente.

COSTALAZO (cohtalaso): m. Caída de espaldas (En el Diccionario de la Real Academia, costalada es un “golpe que al caer da una persona en el suelo con las costillas; batacazo”)

COSTOSO (cohtoso): m. Difícil de hacer o aprender.

COSTOSO-SA (cohtoso-sa): Rebelde, que no hay quien haga vida de él.

COTÓN (SACARLE o SACARME EL): expr. Sacar o sacarse la piel a tiras, trabajando. Cansancio que queda después de haber trabajado mucho.

COTUFA: f. Dícese de la persona de baja estatura / f. Chufa (* f. Tubérculo de la raíz de la aguaturma, que se come cocido y con el que se hace horchata)

COTUFERIO- RIA o CUTUFERIO-RIA: adj. Persona o cosa pequeña. Ridícula.

CRICA: * Partes pudendas de la mujer.

CRISMA (crihma): * fig. y fam. La cabeza / ROMPER LA CRISMA A UNO: frs. fig. y fam. Descalabrar, herir a uno en la cabeza.

CRUECA o CURECA: Por “clueca”.

CUAJERA: f. Dícese de la ropa revuelta y muy arrugada.

CUAJO: * m. fig. y fam. Calma, lentitud / En Alburquerque se dice: “Anda que tieneh un cuajo que pa que”)

CUANTI (EN) o CUANTITO (EN): expr. En cuanto (Se dice: “En cuantito venga, empesamoh la faena”)

CUANTRI o CONTRE o CONTRI: Cuanto, cuantas más veces (Se dice: “Cuantri máh se lo digah, peó”)

CUARTA: f. Medida de cuatro litros de vino (Antonio Viudas Camarasa) (* Amér. En el Uruguay, cierta medida para líquidos) / f. En el juego de los bolindres (canicas), distancia entre la extremidad del dedo pulgar y el índice, estando la mano extendida.

CUARTA Y GUÁ: Juego infantil que consiste en extender la mano en el suelo, o sea una cuarta, para golpear (cucá) el bolindre (canica) del contrario. En caso de acertar, deberá a continuación introducir el suyo en el guá, o agujero hecho a propósito. Si falla, la oportunidad será del contrario. Se puede repetir cuantas veces se acierte.

CUARTEADO-DA (cuarteao-teá): adj. Ladeado, torcido / Dícese de la persona que físicamente está mal hecha, deformada.

CUARTILLA: f. Cajón de madera utilizado como medida típica equivalente a un cuarto de fanega (* Cuarta parte de una fanega, de una cántara, de una arroba, o de un pliego de papel). La “media-cuartiya” hacía un octavo de fanega. Con ellas se medían las castañas (Fernando Flores del Manzano)

CUARTILLO: m. Cuarto de litro de vino que servían en ciertas tabernas.

CUBRECAMA: * m. Colcha o cobertor.

CUBREMANTILLA: f. Especie de faldón que cubría la mantilla del niño de pecho, colocada debajo de la capa o toquilla.

CUCAR: v. Acción que experimenta el animal cuando al picarle las moscas, levanta el rabo y sale corriendo (* v. intr. Salir corriendo el ganado cuando las moscas le pican)

CUCARRACHA: Por “cucaracha”.

CUCHARERO: m. Cajoncillo de forma y dimensiones similares a la “tarra”, utilizado para depósito de los cubiertos, y colgado de la pared de las cocinas (Fernando Flores del Manzano) / * Cucharetero, lista de lienzo o de madera para colgar cucharas)

CUCHARÓN: m. Cuchara de legumbres (Fernando Flores del Manzano)

CUCHIFARRÁ: f. Cortadura / Navajazo, cuchillada.

CUDIAR (cudiá): Por “cuidar” (Se dice: “Ten cudiao con lo que diseh”)

CUENDA: f. Cordón o cinta que se mete por el hueco de la jareta – Acep. que tiene también en el vulgar salamantino y falta en n/Dic. (Aurelio Cabrera Gallardo) / f. Trozo de cuerda fina que se pasa por las argollas finales de la cortina / Red utilizada por los cazadores.

CUERPO (HACER DE) (hasé de cuerpo): * HACER DEL CUERPO: fr. Fam. Exonerar el vientre.

CUERPO GENTIL (IR A): fr. Ir desabrigado, con poca ropa.

CULO: m. Cualquiera de los extremos de la sandía o del melón / Asiento superior de una silla / * fig. y fam. Escasa porción de un líquido que queda en el fondo de un vaso / fig. Parte inferior o posterior de una cosa.

CULO DE MAL ASIENTO: * fig. y fam. Persona inquieta que no está a gusto en ninguna parte.

CULO PAJARERO: m. fr. Con el culo al aire o a punto de destaparse (* A CULO PAJARERO: m. adv. Con las nalgas al descubierto. Ú., por lo común, con los verbos “azotar” y “pegar”)

CULOPOLLO: m. Zurcido mal hecho por falta de tela al conserlo (* CULO DE POLLO: fig. Zurcido mal hecho)

CUÑO: m. Sello de un organismo oficial (* Troquel para sellar moneda, medallas, etc. / Impresión que deja este sello)

CUQUEO: (CUQUEAR: V.A. Cucar, 2ª acep. que nuestro léxico tiene como anticuado, pero que está vivo en el dialecto salmantino (Aurelio Cabrera Gallardo) / CUQUEAR: Provocar a una persona con intención de burla (Se dice: “Anda, que le formaron un cuqueo que pa qué lah prisah”) DAR UN CUQUEO: expr. Burlarse con cánticos y bromas de mal gusto / * v. tr. Amér. En Cuba, provocar, excitar, azuzar m. Lío, follón.

CURRELO: m. Trabajo (vocabulario caló)

 

CH

 

CHAFANDÍN: * m. fam. Chisgarabís, títere (En Alburquerque también se dice a veces CHANFANDÍN)

CHAFAR (chafá): v. Estropear, malograr / Fastidiar / Quedar en ridículo / Quedar absorto.

CHALINA: * f. Corbata larga y angosta, con que se hace lazo o nudo de caídas largas.

CHAMARÍN: * m. Amér. En Cuba, chamariz. Pajarillo parecido al verderón, pero más pequeño que éste.

CHAMBA: * Chiripa, suerte favorable.

CHAMBO-BA: adj. Zurdo.

CHAMBRA: * f. Vestidura que sobre la camisa usan las mujeres, a modo de blusa corta.

CHAMORRÁ: f. Lío, follón / Coloquio de varias personas al mismo tiempo / CHAMORRÁS (chamorráh): plur. Se dice del grupo del que se desprenden murmullos prolongados, voces o palabras, digamos sin sentido, o lo que es lo mismo, sin percibir lo que al final se habla (Se dice: “Tienen ahí un lío de conversasioneh que no sé lo qu’ehtán disiendo”)

CHAMPLETAZO (champletaso): m. Chapoteo fuerte.

CHANCLA: f. Clase de botín, de charol negro y de piel la parte alta, abrochado a los lados con botones.

CHANCLETA (EN): * m. adv. Sin llevar calzado el talón del zapato.

CHANFANDÍN: m. Dícese de la persona que es demasiado inquieta, que anda y se manifiesta como un chuleta, como un torero.

CHANGABAILES (changabaileh): m.pl. Matón, que sólo busca reyerta.

CHANGUTA: f. Mano o pierna derecha.

CHAPETA: f. despect. Cabeza (Se dice: “Chacho, eh que tu no’htá mu bien de la chapeta”) / * Mancha rojiza en las mejillas.

CHAPETÓN: m. Colorete, mancha rojiza en las mejillas.

CHARCO: m. Referido al viento que, procedente del oeste, o con más exactitud del Atlántico, señala lluvia (Se dice: “Malo, el aire’htá del charco”)

CHARELA (A LA PATA): expr. Que cojea (Se dice del cojo que tiene la “pata charela” / Se utiliza igualmente en los juegos infantiles cuando uno de los niños ha de ir “a la pata charela”, esto es, que deberá andar a saltos apoyado sobre una pierna, sin descansar sobre la otra.

CHARPAZO (charpaso): m. Chasco, sorpresa desagradable  / Batacazo, caída.

CHARRO-RRA: * fig. y fam. Se dice de la persona que va excesivamente adornada y además con mal gusto.

CHARRÚO-RRÚA: f. adj. Desvencijado, destartalado, con mal aspecto (referido a cualquier clase de vehículo u objeto móvil) / Persona que no se cultiva, o dicho en el argot alburquerqueño, que no se cuida.

CHATO-TA PERRERO-RA: adj. fam. y despect. Que tiene la nariz muy aplastada.

CHENGO-GA: adj. Cojo.

CHENGUEAR (chengueá): v. Renquear, cojear.

CHICHARRA: * f. Zool. Cigarra.

CHICHI: despect. Vagina / Por “chicha”. En el lenguaje infantil, carne comestible (Se dice: “Quiero chichi con pan”, o lo que es lo mismo, chorizo acompañado de pan) / fig. y fam. Fuerza. “Tener pocas chichas”, es tener pocas carnes o pocas fuerzas (En Alburquerque, referido a esto último, para indicar que una persona tiene pocas fuerzas, se dice que “no tiene chicha ni limoná”)

CHICHOTE: * m. Amér. En Venezuela y América Central, chichón, tolondrón (En Alburquerque, también CHINCHOTE)

CHIMICHANGA: m. Enredador.

CHINAO-NÁ: adj. Tonto, idiota.

CHINCHARSE (chinchase): v. Infortunio por no obtener lo que uno se propone / v. Fastidiarse / * Importunar, molestar.

CHINCHOTE o CHICHOTE: m. Chichón.

CHIPÉN: Bueno, estupendo (vocabulario caló)

CHIQUITAS (ANDARSE CON) (andase con chiquitah): * frs. fam. Usar de contemplaciones subterfugios o rodeos, para esquivar o diferir una medida o una obligación. Ú. generalmente con negación.

CHIRILDRINA: f. Niña pequeña, de baja estatura.

CHIRIMBAINA: m. y f. Enredador.

CHIRIMBOLO: * m. fam. despect. Utensilio, vasija, chisme, trebejo, bártulo, cachivache, trasto.

CHIRINGA: f. Lluvia de poca duración (Jacinta Bravo Mayo)

CHIRINOLA: f. Lumbre grande, de llama muy alta / Cabeza (Se dice: “¿Quién, ése? A ese ya se l’ha ido la chirinola”) / * En el siglo XVI “discusión acalorada” / Estar de chirinola” frs. fig. y fam. Estar de fiesta, de holgorio.

CHIRRICHERA: f. Que habla y alborota mucho. Dícese, sobre todo, de los niños.

CHIRRICHOLFA o CHIRRICHOFLA: f. Comida espléndida, regada con abundante vino.

CHIRRIERA: f. Dícese de la persona que habla con exceso, mete mucho ruido y al final no nace nada.

CHIRRINCAR (chirrincá): v. Rechinar.

CHISCÓN (chihcón): m. Chozo pequeño que se utiliza para curar el queso (Jacinta Bravo Mayo) (En el Diccionario de la Real Academia, ZAQUIZAMÍ: cuchitril, cuarto pequeño)

CHISPOLETO-TA (chihpoleto-ta): adj. Que salta a la primera de cambio / * adj. Listo, vivaracho / * CHIHPOLETA: En Cuba, la mujer de genio alegre, coqueta, vivaracha o de costumbres libres.

CHOCOLATERA: f. Recipiente de cobre para hacer chocolate (Fernando Flores del Manzano) / (*Vasija propia para hacer chocolate)

CHOCHADAS (chocháh): f. pl. Tontería, pamplina.

CHOCHADAS (chochadah): m.pl. Tonterías, pamplinas (Se suele decir CHOCHADAS Y

BUÑUELADAS (chocháh y buñueláh): expr. por dejarse de hacer o decir tonterías (Se dice: “Déjate de chocháh y pamplináh o buñueláh”)

CHOCHALVA: m. y f. Lento, de poco ánimo.

CHOCHEAR (chocheá): * Tener debilitada la inteligencia y obrar como alelado, por la mucha edad / fig. y fam. Extremar el cariño hasta el punto de alelarse y conducirse como quien chochea.

CHOCHERA: m. y f. Dícese de la persona de poco entendimiento, simple, soso.

CHOCHO: m. despect. Vagina.

CHOCHO-CHA o CHOCHÓN-NA: adj. Lento, de poco ánimo. Se suele acompañar familiarmente de las palabras CHOCHÓN MERENGÓN y CHOCHO LA VELA.

CHOCHÓN-CHONA; adj. Dícese de la persona extremadamente lenta y pesada, tanto en el decir como en el obrar.

CHOLA: f. * f. fam. Cabeza, cholla / prov. Ar. Golpe en la cabeza o en la cara; pescozón o bofetada.

CHORLABIRLONGA (A LA): expr. Mal hecho, de cualquier forma.

CHORLITO (CABEZA DE) (cabeza de chorlito): * Persona de poco juicio.

CHULETA: f. Flamenco, presumido / Muy dado a la gresca / * fig. y fam. Bofetada, bofetón / Chulo: Pícaro, bribón, pillastre.

CHULETINA: f. Bofetada, bofetón (* CHULETA: fig. y fam.)

CHULO: * Bonito, lindo, agraciado. Úsase más en Méjico y algunas repúblicas de la América Central / (En Alburquerque, familiarmente, se utiliza también el vocablo CHULI)

CHURRAMANDUSCA (A LA) (a lah churramanduhca): expr. Mal hecho, de cualquier forma.

CHURRIBURRI: m. Cosa hecha a la ligera, que queda mal (Se dice: de o a la churriburri”, de cualquier forma) / Persona de poca importancia, sin personalidad alguna.

CHURRIPAMPLI: m. y f. Referido a algo de poco valor.

CHUSCA (chuhca): f. Leña menuda que se forma con restos de tomillo seco, jaras y otros arbustos (Jacinta Bravo Mayo)

CHUSCO-CA (chuhco-ca): * En el Perú, dícese de la persona de modales incorrectos, que muestra mala crianza.

¡CHUTA! o ¡CHUTANDO!: interj. Deprisa, andando, muévete, etc.

CHUTA (ESTAR QUE) (está que chuta): expr. Estar indignado / Ir muy bien vestido / Estar cavado o arreglado.

CHUTA (IR o ANDAR QUE) (ir o andá que chuta): expr. Ir muy aprisa.

 

 

D

 

DARSE EL ZURI (das’el suri): expr. Irse con viento fresco.

DENGUE: m. Habilidad (Antonio Viudas Camarasa) / m. y f. Que va hecho un figurín (Muy bien arreglado, con buen tipo, de aspecto joven)

DENTRO: Por “adentro”.

DERRETIDA (derretería): f. Dícese de la mujer que, sexualmente, se excita con facilidad.

DERRETIDO-DA (derretío-tía): * adj. fig. Muy enamorado.

DESACULARSE (desaculase): v. Inhibirse, echarse para atrás.

DESAGERAO-RÁ: Por “exagerado”.

DESALUMBRADO-DA (desalumbráO-BRÁ): * adj. Deslumbrado, ofuscado por exceso de luz.

DESAPARTARSE (desapartase): v. Separarse, divorciarse / * DESAPARTAR (desapartá): Apartar con más fuerza.

DESBARDAR (dehbardá): adj. A medio vestir, mal vestido / v. Estropear, desbaratar.

DESBARRAR (dehbarrá): * fig. Discurrir, hablar u obrar desatinadamente.

DESBLANQUECIDO-DA (dehblanquesío-sía): adj. Referido a la palidez de la cara cuando, por ejemplo, una persona se marea / * Blanquecino.

DESCACHAR (descacharrá): * v. tr. Amér. En Puerto Rico, escacharrar.

DESCACHARRARSE (dehcacharrase): v. Morirse de risa.

DESCAMPAR (dehcampá): Por “escampar”.

DESCARADO-DA (dehcarao-ra): * adj. Descocado, insolente, desvergonzado o impúdico.

DESCOTE (dehcote): * m. Escote de los vestidos.

DESCUAJARINGAR (dehcuajaringá): * v. Desvencijar, desunir, desconcertar una cosa.

DESCHAVETADO-DA (dehchavetao-tá): * adj. Amér. Chiflado, que ha perdido la chaveta.

DESEMBARQUE: m. Referido al vómito y a la colitis.

DESFARATAR (dehfaratá) o DISFARATAR (dihfaratá): Por “desbaratar” / v. Romper / Ponerse fuera de sí.

DESFARRAJAR (dehfarrajá) o ESFARRAJAR (ehfarrajá): v. Rajar, romper a tiras.

DESFARRAPADO-DA (desfarrapao-pá): Por “desharrapado” (andrajoso, harapiento)

DESMIAJAR (dehmiajá): Por “desmigajar”.

DESPACHADO-DA (dehpachao-chá): * adj. fam. Desfachatado, desvergonzado / Dícese del que es hábil y expedito para el desempeño de un cargo o cometido.

DESPACHURRÍO-RRÍA (dehpachurrío-rría) o DESPACHURRAO-RRÁ: dehpachurrao-chá): adj. Roto del todo, destrozado / Por “espachurrado” (despachurrado-da: aplastado)

DESPATRIADO-DA (dehpatriao-á): adj. Que está lejano y sin control. Diseminado (En el Diccionario de la Real Academia, “despatriar”: v. tr. Amér. En Puerto Rico y Colombia, expatriar)

DESPELUJAR (dehpelujá): Por “despeluzar” (desordenar el pelo)

DESPEPITARSE (dehpepitase): fig. Morirse de risa / Desvivirse por algo / * Desgañitarse, hablando o gritando / fig. Descomedirse, desenfrenarse / “Despepitarse uno por una cosa”, fr. Fig. y fam. Desearla ardientemente.

DESPROPIACIÓN (dehpropiasión): Por “expropiación”.

DESPOTRICAR (dehpotricá): fam. Hablar sin reparo / Decir barbaridades.

DESQUICIAR (dehquisiá): v. Perder el juicio / Quitar, desterrar.

DESTRONADO-DA (dehtronao-ná): adj. Desequilibrado / Revoltoso, sobre todo referido a los niños.

DESVANEO (dehvaneo): Por “devaneo”.

DETRÁS DE (ANDAR) (andá detráh de): expr. Procurar o pretender amores de alguien / * prep. Amér. En Puerto Rico y Perú, tras, en seguimiento de.

DÍA DE LOS CASADOS (día de loh casadoh): Nombre con el que se conocía el segundo día de feria, durante el cual los matrimonios volvían a lucir los trajes de tornaboda.

DIFERIENCIA (diferiencia): Por “diferencia”.

DIÑAR (diñá): v. fam. Perder / * DIÑARLA UNO. frs. Germ. Morir.

DISFARATÁ (dihfaratá) o DESFARATAR (dehfaratá): v. Romper / Ponerse fuera de sí / Por “desbaratar”.

E

 

ECHANGAR (echangá): v. Deshacer, descomponer (Juan Toledano Domínguez) / Estropearse alguna cosa.

ECHAR (echá): v. Proyectar en el cine (se dice: “¿Qu’echan ehta noch’en el sine?”)

ECHAR UNA FIRMA (echá una firma): expr. Equivale a remover el brasero (Fernando Flores del Manzano)

EFERVERESCENTE (eferverehcente): Por “efervescente”.

EFETO: * m. ant. Efecto (en Alburquerque ENEFEHTO: “en efecto”)

ELEMENTO-TA: adj. Persona que no es de confianza, que te la puede formar, mal educada / Sinvergüenza / Fresco, descarado (Se dice: “¿Quién, ése? Menúo elemento qu’ehtá hecho”)

ELLINO-NA: dim. pron. “de ello-ella” (Pregunta: “¿Te vieneh’j’a tomá unah copinah?”. Respuesta: “Venga, vamoh’j’a tomá un par d’ellinah”)

EMBARAÑAO: Referido al cielo cubierto con nubes ligeras

EMBARAÑAS (embarañah): f.pl. Cirros (nubes altas y blancas de aspecto filamentoso)

EMBASTECIDO-DA (embahtesío.sía): adj. Dícese de la persona que ha engordado (En el Diccionario de la Real Academia, “embastecer” es embarnecer, engrosar)

EMBORRAJADO-DA (emborrajao-já): adj. Dícese del brasero revuelto, en el que se han mezclado las brasas con el picón y las cenizas (Aurelio Cabrera Gallardo) / adj. Persona desaliñada y mal alimentada, ya sea por dejadez o por falta de cuido.

EMBOSAO: m. Referido al constipado persistente, que no se quita.

EMBROCAR (embrocá): v. Poner boca abajo, invertir / Volcar un recipiente / * En Honduras, Méjico y El Salvador, poner boca abajo una vasija o un plato y por extensión cualquier otra cosa.

EMBRUECAR (embruecá): Por “embrocar”.

EMBUCHADO-DA (embuchao-chá): adj. Harto de comida (Derivado de buche)

EMBUE: m. Bot. Tubérculo de regato (Machacada esta planta con ajo, sal, vinagre y aceite, se utiliza para las picaduras de alacrán)

EMBULLICIÓN (embullisión) o BULLICIÓN (bullisión): Por “ebullición”.

EMPANTAR (empantá): Dícese de la cal, revuelta y llena de grumos.

EMPANDINADO-DA (empandinao-ná) o EMPANCINADO-DA (empansinao-ná): adj. Dícese del terreno que tiene mucha agua / Refiérese también a la persona que ha bebido agua en exceso.

EMPERCHAR (emperchá): v. Echarse novio (En el Diccionario de la Real Academia, “emperchar” significa prenderse la caza en la percha)

EMPERIJOLARSE (emperijolase): Por “emperejilarse” (engalanarse, arreglarse) / Por “emperifollarse” (adornarse exageradamente)

EMPETADOS (empetaoh): Ús. pl. Referido a los cabellos, cuando se levantan hacia arriba, a la altura de la frente (Se dice: “Tieneh loh peloh empetaoh”, o lo que es lo mismo, “Marcando bicho”)

EMPICONAO-CÁ: adj. Enquerado, sucio / Persona muy sucia (Derivado de “picón”, carbón muy menudo)

EMPIEZO (empieso): * m. ant. Principio, comienzo.

EMPRESAR (emprehtá) o EMPRESTAR (emprehtá): Por “prestar”.

ENCAJAR (encajá): v. Colar. Caer en un sitio inalcanzable (Se dice: “La pelota se’ncajó en el tejao”) (* Meter una cosa en alguna parte / fig. y fam. Venir al caso, venir a cuento / Meterse en parte estrecha)

ENCANFAOR (encanfaó): m. Vasija de barro, de cuello largo y provista de dos agujeros, que se mantiene junto a la lumbre de leña, llena de agua, para escanciarla en el puchero cuando se le merma el caldo.

ENCANSÍO-SÍA: adj. Encanijado. Persona escasa, de pocas carnes.

ENCARPANTO-TA (ehcarpanto-ta): adj. Sinvergüenza.

ENCAVADO-VÁ (encavao-vá): adj. Persona que goza de un buen empleo o colocación / Que ha cogido una buen ganga / Se cuenta de aquella persona de pensamiento y acción inmovilista.

ENCENDAJAS (ensendajah): * f. Ramaje, hierba seca u otra cosa con que se hace fuego. Ú, m, en pl.

ENCOCAO-CÁ: adj. Molesto, cansado, aburrido / adj. En forma de cuenco, encorvado, ahuecado, ovalado, que ha cogido mala forma y se ha quedado hueco / ENCOCADO-DA (encocao-ca): adj. Enconado / Atontado (Antonio Viudas Camarasa)

ENCOGIDA (encogía): f. Respingo, sobresalto / Escalofrío.

ENCORNIAO-NIÁ: adj. Duro.

ENCUBAR (encubá): Por “incubar”.

ENCHAVELLAR (entravellá): Superstición por mal augurio: Dícese de la boca del lobo cuando, una vez rezados los versos de San Antonio por haberse perdido el ganado, queda como cosida a lo largo de la noche / Por “enchavetar” (asegurar con chavetas, clavo con dos puntas separadas)

ENCHUFAR (enchufá): v. Dirigir cualquier objeto, como una manguera, una luz, etc., hacia un lugar determinado.

ENDELGAZAR (endelgasá): Por “adelgazar”.

ENDIGESTO (endigehto): Por “indigesto” (Duro, áspero, intratable)

ENDIÑAR (endiñá): v. Comer con avidez. También significa pegar (Antonio Viudas Camarasa) / v. Meter / Engañar / Dar, golpear (* “diñar”: Pop. Dar, propinar)

ENDULZAR (endulsá): v. Quitarle el amargor a los altramuces.

ENGAÑIFA: * f. fam. Engaño, fraude, trampa en una cosa baladí que aparentemente es útil.

ENGARABATAR (engarabatá): v. Enganchar, agarrar con fuerza.

ENGARABATADO-DA (engarabatao-tá): adj. Aterido de frío / Torcido.

ENGARGANTILLAR (engargantillá): v. Convencer a alguien con tretas o engaños.

ENGATILLAR (engatillá): v. Ganar a alguien / Colocar lañas o grapas a las rajas de los cacharros viejos (En el Diccionario de la Real Academia, “engatillado-da: m. Procedimiento que se emplea para unir dos chapas de metal, enlazando sus bordes o extremos doblados y machacándolos después para que queden trabados)

ENGIROLAR (engirolá): v. Dar por concluido lo iniciado, como por ejemplo la comida.

ENGORRONAR (engorroná): v. Atar las patas traseras del animal muerto en la caza para después colgarlo (Jacinta Bravo Mayo) / v. Hacer vida marital sin estar casados (* prov. Sal. Amancebarse)

ENGRILLECÍO-CÍA (engrillesío-sía)

ENGUACHINAR (enguachiná): v. * Llenar de agua alguna cosa, perjudicándola / Encharcar las tierras, llenarlas excesivamente de agua / Causar empacho el beber mucho.

ENGUIÑAR (enguiñá): Por “guiñar”.

ENJERIDO-DA (enjerío-ría): adj. Arrecido / Fig. Persona sin energía alguna.

ENJERÍO: m. Añadido, parche o pieza que se cose a la vestimenta (En el Diccionario de la Real Academia, “enjerir”: ant. Fig. Incluir, insertar una cosa en otra)

ENJORMAR (enjormá): v. Adaptar, acomodar / v. Meter en cintura a alguien.

ENLLENAR (enllená): * v. tr. ant. Llenar. Ú, aún entre el vulgo.

ENQUILOSADO-DA (enquilosao-sá): Por “anquilosado”.

ENRATAO-TÁ: adj. Empachado.

ENRATAR (enratá): f. Hartazgo de comida con mucha pringue o grasa.

ENREA-ENREAORA: m. y f. Que le gusta no tener ocupación fija / Chapucero, mal profesional / Por “enredador”.

ENSALAMAO-MÁ: adj. Que está encima uno de otro, sin orden ni concierto. Arrebujado / ENSALAMARSE (ensalamase): v. Liarse a golpes con alguien arrojándose violentamente sobre él – Quizá variante de “ensalmar”: enjalmar (Aurelio Cabrera Gallardo)

ENTAPONAR (entaponá): Por “taponar” (fig. Obstruir)

ENTARRONAR (entarroná): v. Hacer compacta una masa de dulce.

ENTENAO-NÁ: adj. Huérfano / * Hijastro

ENTENGUEÑÍDO-DA (entengueñío-ñía): adj. Dícese de la persona que tiene mucho frío / Fig. Persona delgada, de poca presencia / adj. Apocado, encogido / Entelerido.

ENTERREGAR (enterregá): * v. tr. Amér. En Méjico, llenar de polvo.

ENTRAMPAR (entrampá): v. Taponar, obstruir.

ENTREPETAO-TÁ: adj. Torpe, que no sabe andar con corrección, que va dando tropezones.

ENTRÉPETE: Por “intérprete”.

ENTREVERAR (entreverá): v. Referido a las comidas, introducir una capa de algo en otra, y de esta en varias más.

ENTREVOLAR (entrevolá): v. Mezclar.

ENTRIPADO-DA (entripao-pá): adj. Entallado.

ENTUERTO-TA: adj. Torcido.

ESABORÍO-RÍA: adj. Sin sabor / Por “desaborido” (fig. y fam. Soso, sin gracia).

ESCABECHINA (ehcabechina): f. Desastre / En el juego, ganar / Arramplar con todo / Deshacerse de muchas cosas, tirándolas, rompiéndolas, quemándolas / * f. fig. Riza, estrago, mortandad / fam. Entre estudiantes, abundancia de suspensos en un examen.

ESCACHAR (ehcachá): * prov. Av., León y Sal. Cachar, hacer cachos, romper / En Alburquerque también ESCACHARRAR (ehcacharrá): * Romper un cacharro / Malograr, estropear una cosa.

ESCACHIFOLLAR (ehcachifollá): Por “cachifollá” ( fam. Estropear)

ESCACHIPERRE (ehcachiperre): m. Cosa inútil, sin importancia.

ESCADECER (ehcadesé):  Por “carecer”.

ESCALDÓN (ehcaldón): m. Quemadura que se produce al contacto con un líquido excesivamente caliente / Por “escaldadura” (bañar con agua hirviendo)

ESCAMOTEAR (ehcamoteá): v. Limpiar con esmero una cosa (Se dice: “No sería porque no le saqué un buen ehcamoteo…”) / * Robar, quitar algo astuta y sutilmente.

ESCANDALERA (ehcandalera): * f. fam. Escándalo, alboroto grande.

ESCANFOR (ehcanfó): m. Vasija de barro, de cuello largo y provista de dos agujeros, que se mantiene junto a la lumbre de leña, llena de agua, para escanciarla al puchero cuando a este se le merma el caldo de la comida (Con igual significado, Jacinta Bravo Mayo, le da el nombre de ESCANFAOR)

ESCOTERO-RA (ehcotero-ra): * adj. Que camina a la ligera, sin llevar carga ni otra cosa que lo embarace.

ESCRIBANÍA (ehcribanía): f. Por extensión, todo lo que comporta escritura / * Caja portátil con recado de escribir que usaban los escribanos y escolares.

ESCUENDE (ehcuende): Por “esconde”.

ESCURIDAD (ehcuridá): * f. ant. Obscuridad.

ESCURO-RA (ehcuro-ra): Por “obscuro”.

ESCURNÁ (ehcurná): f. Agua llovediza que se mezcla con el cieno y otras materias, expeliendo mal olor (Jacinta Bravo Mayo)

ESCUSABARAJA (ehcusabaraja): f. Cesta de mimbre, alta y tubular, donde se conservaban los dulces caseros (Fernando Flores del Manzano) / En Alburquerque, también para guardar la ropa limpia (En el Diccionario de la Real Academia, cesta de mimbre, con tapa, que sirve para poner o llevar ciertas cosas de uso común)

ESCHAMBAR (ehchambá) o ESCHANGAR (ehchangá): v. Estropear.

ESCHANGAR (ehchangá): * v. tr. prov. Áv. y Extr. Desbaratar, hacer pedazos.

ESCHAMBAGÜEVOS (ehchambagüevoh): m.pl. Cuchillo de punta redonda, hecho en la misma pieza y generalmente de acero o alpaca.

ESFARRAJAR (ehfarrajá) o DESFARRAJAR (deshfarrajá): v. Rasgar una tela, romper a tiras (En el Diccionario de la Real Academia, ESFARRAPAR: v. tr. En Maragatería, convertir en harapos, rasgar, hacer jirones una prenda de vestir)

ESMERARSE (ehmerase): * v. r. Extremarse, afanarse, poner sumo cuidado en ser perfecto o en hacer bien las cosas.

ESMERADO-DA (ehmerao-rá): adj. Hermoso. Dícese de la persona de abundantes carnes, muy limpia y sana de aspecto.

ESMIAJARSE (ehmiajase): v. Rascarse con avidez / Referido al pan, convertirlo en migajas / Por “desmigajar”.

ESMOCHAR (ehmochá): Por “desmochar” (dejar mocha una cosa, quitándole la parte superior)

ESPACHURRADO-DA (ehpachurrao-rrá): Por “despachurrado”.

ESPANDURRAO-RRÁ (ehpandurrao-rrá): adj. Que tiene exceso de agua (Jacinta Bravo Mayo)

ESPANTACHARCO (ehpantacharco): m. Patoso.

ESPANTAJO-JA (ehpantajo-ja): adj. Persona delgada y de aspecto ridículo.

ESPARATRAPO: Por “esparadrapo”.

ESPARAVANAO-NÁ (ehparavanao-ná): adj. Que anda con pies y piernas desparramados, o lo que es lo mismo, muy abiertos / ESPARAVÁN (ehparaván): despect. y por extensión, pie (suele usarse en plural)

ESPARRAMERA (ehparramera): f. Desparramado, esparcido / Derramado, vertido.

ESPERDICIO (ehperdisio): Por “desperdicio”

ESPETERA (ehpetera): f. Conjunto de piezas domésticas de hierro o cobre, expuestas por las repisas, pasillos y rincones de las casas, como decoración y presunción del “status” social (Fernando Flores del Manzano) / * Tabla con garfios para colgar carnes y utensilios de cocina.

ESPINO MACHO (ehpino macho): m. y f. Dícese de la persona muy arisca.

ESPOLVOREO (ehpolvoreo): m. Inquietud, desazón / Referido al niño que no se está quieto en la cama, ya sea dormido o jugando (Se dice: “Se trae un ehpolvoreo en la cama, que ni te cuento”)

ESPORTÓN (ehportón): m. Esportilla grande (Jacinta Bravo Mayo) (En el Diccionario de la Real Academia, aum. de espuerta)

ESTAFERMO (ehtafermo): m. Cosa vieja y de grandes proporciones, que comúnmente estorba / * fig. Persona de aspecto fachoso y ridículo.

ESTARIBEL (ehtaribé): * m. prov. Sal. Tarima.

ESTAUTA (ehtauta): Por “estatua”.

ESTENAZÓN (AL) (al ehtenasón): Por “tenazón (A o DE)” (al golpe, sin apuntar. En el argot del cazador, batir la pieza de improviso, sin apuntar)

ESTERCOLERA (ehtercolera): Por “estercolero”.

ESTERQUERA (ehterquera): Por “esterquero”.

ESTIJERAS (ehtijerah): Por “tijeras” (se usa en plural)

ESTIRANTAR (ehtirantá): Por “estirar”.

ESTIRANTÓN (ehtirantón): Por “estirón”.

ESTORRAO-RRÁ (ehtorrao-rrá): adj. Dícese de la comida muy arrebatada por el fuego (En el Diccionario de la Real Academia, “torrar” significa “tostar”)

ESTRAFUCAR (ehtrafucá): v. Perder, extraviar.

ESTRALIJAO-JÁ (ehtralijao-já): adj. Canijo, muy deslucido.

ESTRAPERLO (DE) (d’ehtraperlo): Dícese de aquello que el comerciante regala al comprador al objeto de completar el peso de un producto.

ESTRONCHAR (ehtronchá): Por “tronchar”.

ESTROPAJOSO-SA (ehtropajoso-sa): * fig. y fam. Muy desaseado y andrajoso.

ESTROPEAR LA NARRIA (ehtropeá la narria) y AMOLAR LA NARRIA (amolá la narria): expr. Malograrse algo que se había proyectado.

EXPANSIONARSE (ehpansionase): v. Divertirse, entretenerse (En el Diccionario de la Real Academia, espontanearse, desahogarse)

EXPATRIADO-DA (ehpatriao-triá): adj. Muy separado.

EXPRESO-SA (ehpreso-sa): adj. Desprendido, suelto.

EXPRIMENTAR (ehprimentá): Por “experimentar”, probar.

EXTRAORDINARIO (ehtraordinario): m. Comida que se sale de lo diario (Se dice: “Hoy comemoh d’ehtraordinario”) (En el Diccionario de la Real Academia, plato añadido a la comida ordinaria).

 

F

FABIOLA: Bot. Begonia.

FACA: f. Navaja grande (Fernando Flores del Manzano) (En el Diccionario de la Real Academia, cuchillo grande y puntiagudo que suele llevarse envainado)

FACHOSO-SA: adj. Muy feo, mal hecho, de mal aspecto  / * De mala facha, de figura ridícula.

FALAGAO – GÁ (falagao – gá): adj. Destrozado.

FALAGUERA: Escándalo, alboroto, vocerío, gritería, acción de protesta ruidosa (Aurelio Cabrera) / f. Dícese del destrozo ocasionado por persona o animal, intencionadamente.

FALCATÚA: f, Acción fea y dañosa que a otro se hace o también cosa mal hecha (Antonio Viudas Camarasa).

FALCATÚO – TÚA: adj. Persona que procede con poca honradez.

FALDAS (faldah): f. Regazo (se utiliza en plural).

FALDILLAS (faldillah): f. Tapete largo que cubre la camilla (se utiliza en plural).

FALDIQUERA: * f. prov. Sal. Faltriquera (Ú. t. en Puerto Rico, República Dominicana y Colombia)

FALDÓN: m. Pañal abierto por atrás (Antonio Viudas Camarasa).

FALDRIGUERA: Por “faltriquera”.

FALQUEAR (falqueá): v.a. Desbastar un madero redondo con el hacha o con la azuela, haciéndole varias caras – En portugués “falquear”, de falca, o sea, madero desbastado y con cuatro caras rectangulares (Aurelio Cabrera).

FALSETE: * Puertecilla de una hoja que pone en comunicación dos piezas de una casa.

FANDANGAO – GÁ: adj. Cosa rota o estropeada / Fig. Persona desaseada y mal vestida.

FARATAR (faratá): v. Desbaratar.

FARGALLAR (falgallá): v. Despilfarrar / Divertirse, darse a la buena vida.

FARIÑERA: f. Morcilla hecha con harina de trigo y grasa de cerdo (Antonio Viudas Camarasa).

FARRAGUAS (farraguah): s.m. Mal puesto, sucio y descuidado en el vestir (Aurelio Cabrera).

FARRAGUAS (farraguah): * Joven o muchacho travieso, revoltoso.

FARRAJAR (farrajá): v. Hacer pedazos, destrozar (Antonio Viudas Camarasa) / v. Romper, desgarrar la ropa..

FARRAJÓN: m. Desgarrón violento de una tela.

FARROPO: m. Cerdo (Antonio Viudas Camarasa).

FARRUCO – CA: adj. Enfadado / Bruto.

FARRUMBAR (farrumbá): v. Derrumbar, caer.

FARRUNDÓN: Parche de tela blanca que se pone sobre la pared para tapar un descalizado que con la cal o el barro blanco se enjalbega de nuevo y se sujeta a la pared para tapar la falta o hueco que hay en ella.

FARUSTEAR (faruhteá): v.n. Moverse, agitarse – Dícese del conejo que se mueve dentro de la cueva acosado por los perros o el hurón – Moverse, conmoverse por efecto de un ataque o accidente (Aurelio Cabrera).

FATORA: f. Persona contestataria, contestona, conflictiva., etc. Persona irascible, de carácter ácido, pendenciero.

FATEAR (fateá): Por “olfatear”.

FATIGA: f. Vergüenza / Apuro, mal trago.

FATO: * Prov. And., Ext., León, Sal. y Zam. Olor, especialmente el desagradable.

FECHADURA (fechaura): f. Cerradura.

FECHAR (fechá): v. Cerrar; cerrar con llave la puerta (Antonio Viudas Camarasa).

FERGONETA: Por “furgoneta”.

FERNANDITO: En los niños, sueño, somnolencia (Se dice: “Acohtá, que ya l’h’ntrao el Fernandito”)

FETÉN: Bueno o muy bueno, referido en todo caso a cualquier cosa comestible (Se dice: “Ehto ehtá fetén”).

FETIVO – VA: adj. Fijo, continuado, verdadero (Antonio Viudas Camarasa).

FICAR (ficá) o FISCAR (fihcá): v. Morir / En el juego, perder / Acabar / Estropearse una cosa / Comer o beber todo, sin dejar nada.

FIEBRE: f. Afición o pasión desmedida por algo o por alguien.

FIERA CORRUPIA: Fig. Agresivo.

FIGURÍN: adj. Dícese de la persona presumida, sobre todo de aquella que va muy vestida.

FIGURITA: m. y f. Dícese de la persona presumida, sobre todo de aquella que va muy vestida / En plural, refiérese a las contorsiones, muecas e imitaciones hechas por un niño, mientras juega o con ánimo de molestar a alguien. Se dice; “A ve si noh dejamoh d’asé tantah figuritah y noh’j’ehtamoh quietoh d’una vé”.

FILFA: f. Sinvergüenza / Fulana.

FILICHI (ECHAR UN) (echá un filichi): fr. Coito.

 

FINÚSTICO-CA: adj. Se dice de la persona que pronuncia muy bien cuando habla, o que se esfuerza por hablar muy bien en castellano (Se dice: “Fulanito habla tan fino como loh de Madrí” / * adj. fam. despect. de Fino. Aplícase especialmente a la persona que exagera su cortesía en el trato social.

FLAMA: * Llama que se eleva de los cuerpos que arden.

FLAMA: f. Oleada de calor ardiente que hay en los días de solana (Antonio Viudas Camarasa).

FLAMAN o FLAMANTE: adj. Nuevo, impecable (Se dice: “Ehtá nuevito flaman”) / * Lúcido, resplandeciente / Dicho de cosas, acabado de hacer o de estrenar.

FLAMENCO-CA: adj. Descarado, sin vergüenza / Desenvuelto, descocado / * Achulado.

FLETE: m. Hartazgo / Limpieza muy bien hecha (Se dice: “Le saqué un flete a la cosina que ni te cuento”) / Despect. Satisfacción sexual (* Amér. En Cuba, conquista propia de meretriz callejera)

FLI: m. Producto líquido para matar insectos / Se utiliza también con este nombre al aparato utilizado para tal menester.

FOGARERA: f. Lumbre grande / Calor propio que despide una erupción grande de la piel.

FOGÓN: * La hornilla o lugar donde se guisa en las cocinas.

FOGORÍFICO (fogorífico): Por “frigorífico”.

FOLLA o FOLLÄ: Fig. Suerte / Fig. Conciencia, entrañas (Se utiliza juntamente con la palabra “mala”) Se dice: “¡Qué mala folla (o follá) tiene!” (que mala conciencia, que malas entrañas).

FOLLAR (follá): v. Fornicar.

FOLLÓN: * Vulg. Gresca, alboroto, trifulca.

FOLLETEO: m. Acción de follar.

FONIL (foní): * m. Embudo para embasar líquidos en un recipiente de boca estrecha.

FORMÓN: * Prov. Rioja. Pieza del arado de hierro, sobre la que se apoyan la reja por delante y la vertedera por encima.

FORRAJAL (forrajá): m. Campo de forraje (Antonio Viudas Camarasa).

FORRIFÓN-FONA: adj. Dícese de la fruta deteriorada.

FORROÑA: f. Morroña, suciedad por falta de aseo (ver morroña) (Luis González Soto).

FOTI: m. Sin. de mala suerte (Se dice ECHAR EL FOTI cuando se le desea mala suerte a alguien)

FRAGÜIL (fragüí): Conjunto de riscos a modo de sierras pequeñas.

FRANCACHELA: f. Comilona, por lo general regada con vino y mucho divertimento por medio.

FRANCESA (SALUDAR o DESPERDIRSE A LA) (saludá o dehpedise a la francesa): expres. Saludo o despedida repentina hecha de cualquier forma.

FRANÍN: m. Arroyo o regato que corre saltando entre las piedras (Jacinta Bravo Mayo) / Aurelio Cabrera Gallardo recoge este mismo concepto con el vocablo FRAGÜÍN definiéndolo como arroyuelo que corre saltando entre piedras en terreno fragoso (El Diccionario de la Real Academia, por otra parte, lo recoge exactamente del mismo modo que el Sr. Cabrera)

FRAGÜIN: m. Arroyuelo que corre saltando entre piedras en terreno fragoso (Aurelio Cabrera).

FRANSAERO o FRANSEAERO: m. Columpio.

FRANSEARSE (fransease): v. Columpiarse.

FRANSIA: f. Jaleo, complicación sin importancia. Se dice: “Se trae una fransia…” / Conversación.

FREGOTEO: m. Magreo / Se dice del fregado hecho por encima, sin mucha limpieza (* “Fregotear”: v. tr. fam. Fregar de prisa y mal)

FRESCA (frehca): f. Coqueta, que gusta de devaneos.

FRESCO-CA (frehco-ca): adj. Se dice de la persona que va muy ligera, sin abrigarse / Fig. Tranquilo, descansado / Maleducado. Descarado (* Desenvuelto, descocado) / * fig. Aplícase a las telas delgadas y ligeras.

FRESNO (frehno): Por “freno”.

FREGUÉS – SA (freguéh – sa): adj. Cliente, parroquiano.

FREGUESÍA: F. Clientela, parroquia.

FREIDIÑO: m. Judía blanca con una pintita negra en el centro.

FREJÓN: * m. Judía, planta, fruto y semilla.

FREJÓN CARETO: m. Judía blanca con una pintita negra en el centro.

FREJÓN DEL OJO NEGRO: m. Judía blanca, con una pintita negra en el centro.

FREJÓN RAYADO (frejón rayao): m. Judía pinta (Antonio Viudas Camarasa).

FRIJÓN: s.m. Alubia, judía, fréjol – En Salamanca, frejón; en castellano, fríjo, fréjol y frisol; en valenciano y catalán, fesol y fasol, procedentes del latín “faseplus”, habichuela (Aurelio Cabrera) / * Prov. And. y Extr. Fréjol.

FRIJÓN CARETO: Fig. Persona fea y de poca estatura / * Por “judía de careta” (judía procedente de la China, cuyas semillas son pequeñas, blancas, con una manchita negra y redonda en el centro).

FRIJONES (frijoneh): m.p. Judías blancas (Antonio Viudas Camarasa).

FRITAR (fritá): * Prov. Sal. Freir.

FRITE: m. Carne de cordero lechal o chivo tierno, condimentado con ajo, pimiento en rama, pimiento molido, hoja de laurel y sal. Se coloca al fuego, dejándolo freír un poco y añadiéndole agua para que cueza, se deja apurar hasta que quede sólo el aceite.

FRITO: m. Dulces de sartén (Antonio Murga Bohigas).

FRITO (CAER) (caé frito): expr. Dormirse profundamente nada más caer en la cama, ya sea por agotamiento, cansancio o falta excesiva de sueño.

FRITO (ESTAR) (ehtá frito): expr. Cansarse mucho, agotarse / / Estar muerto / Dícese de la persona que ha perdido o está a punto de perder en el juego. Estar enfadado o contrariado con persona o cosa (* fr. fig. y fam. Estar muy fastidiado o molesto)

FRONTAL (frontá): m. Garguero (Se dice: “Me dió en el frontá y empesé a tosé”).

FRUNCIR (frunsí): v. Hacer esfuerzos para no exonerar el vientre.

FUNFURRUÑAR (funfurruñá): Por “refunfuñar”.

FURCIA (fursia): * f. fam. Pelandusca, ramera.

FURIQUI: m. En el argot del cazador, hurón.

FURRACA: f. Mujer de mala vida (Juan Toledano Domínguez)

FURGUIÑA: s.m. Enfadón, picajoso, de mal genio – Persona que se enfurruña fácilmente (Aurelio Cabrera).

FURRIÑA: f. Cascarrabias (Antonio Viudas Camarasa).

FURRIOLA: f. Juerga, comida en el campo (Antonio Viudas Camarasa).

FUSCA (fuhca): * Maleza, hojarasca.

FUSCA (fuhca): f. Residuo no aprovechable / Basura que se barre y en la cual se encuentran residuos de paja, palitos, etc.

 

G

 

GABARRA: f. Dícese de la persona que no se encuentra bien debido, por ejemplo, a un fuerte constipado (Se dice:”Buh, s’ha cogío una gabarra de miedo”).

GABARRIA: f. Enfermedad imprevista (Se dice: “Menúa gabarria m’he cogío).

GABELA: f. Ganga / * Amér. En Colombia, ventaja, partido (Sin embargo el Diccionario de la Real Academia, entre otras acepciones, lo recoge como “carga, gravamen”)

GABETA: f. Cajón de una mesa o armario de la cocina (Jacinta Bravo Mayo)

GABINA: Por “cabina”.

GABILLA: f. Conversación amistosa (Antonio Viudas Camarasa).

GACETA o GACETILLA (gaseta o gacetilla): adj. Que todo lo sabe y propaga (* “Gacetilla”: fig. y fam. Persona que lleva y trae noticias)

GACHAS (IRSE CON LAS OREJAS) (ise con lah’j’orejah gachah): expr. Avergonzado, acobardado.

GACHÓ-CHÍ: adj. Despect., hombre (vocabulario caló) / Sin embargo en femenino los hombres, por lo general, la utilizan para designar a una mujer de buena presencia.

GACHÓN-NA: adj. despect. y fam. Se dice de la persona que no es de fiar.

GAFADO – DA (gafao – fá): Adj. Lleno, colmado (Se dice: “Ehtá gafao d’ehpinoh“).

GAFAÍTO – TA y GAFITO – TA: Adj. Muy lleno, llenísimo, plagado.

GAFITA: m. Despect. m. y f. Entre niños, apodo que se le da al que lleva gafas de miope.

GAFO – FA: Adj. Lleno de piojos y pulgas – Plagado de parásitos – De la significación de leproso o lleno de lepra que tiene este adjetivo en castellano y en portugués, ha venido a tomar la de “lleno de piojos, pulgas u otros insectos” que tiene en Alburquerque; y aplicado a personas, animales y plantas. “Estaba la jiguera gafa de hormigas…” (Aurelio Cabrera).

GAGO – GA: * Prov. Can. Tartamudo.

GAITA: f. Llámese al conjunto de cuello y cabeza / * Fig. y fam. pescuezo.

GALAPAGUERO: s,n, Galapero (Aurelio Cabrera) / Por “galapero”: * m, Guadapero, peral silvestre.

GALASPEAR (galahpeá); v. Intentar moverse / Buscarse la vida / Referido al niño, ir aprendiendo a andar, a desenvolverse.

GALBANA:  f. Nirvana. Desgana para el trabajo. Abulia y sueño frecuente (Antonio Murga Bohigas) / * F. Fam. Pereza, desidia, indolencia.

GALÁPAGO-GA: adj. Sin. de gran personaje, supuestamente con dinero y poder.

GALEOTA: f. Tumulto, alboroto, confusión.

GALEOTE: m. Grupo de gente, sobre todo de jóvenes.

GALGO: m. y f. Que corre mucho.

GALGUEAR (galgueá): v. Convencer / fig. Tomar para sí / Terminar un trabajo, faena, etc. Se dice: “Se galguéo toda (o toa) la comida (o comía)” (se la comió toda).

GALGUEAR (galgueá): v. Engañar a uno, cambiándole alguna cosa con ventaja (Antonio Viudas Camarasa).

GALGUERO: Por “garguero”.

GALIMATÍA: Fig. Mentira hecha con engaño a alguien con el fin de obtener algo de ella.

GALIPO: m. Esputo, escupitajo, gargajo.

GALIPOLLO: m. Esputo (Antonio Viudas Camarasa).

GALLARDA: f. Masturbación.

GALLARETA: f. Persona vivaracha (Antonio Viudas Camarasa).

GALLARETEAR (gallareteá): v. Hablar mucho y hacerlo presumiendo (Antonio Murga Bohigas).

GALLEGO-GA: adj. Pequeño, diminuto / Cobarde.

GALLETA: * Fig. y fam. Bofetada. Úsase más en América, principalmente en Cuba.

GALLETEAR (galleteá): v. Gallear.

GALLINA: * Persona cobarde, pusilánime.

GALLINETA:  f. Polla de agua (Antonio Viudas Camarasa).

GALLINA CIEGA (gallina siega): * f. Zool. Gusano blanco del tamaño y grosor aproximado a un dedo meñique, que vive bajo la tierra y en especial entre el estiércol húmedo (Fritos, se utiliza para cicatrizar la herida de los cerdos castrados)

GALLITO: m. y f. Persona que manda o quiere mandar a su antojo (En el Diccionario de la Real Academia, “gallo” / Fam. Gritito del bebé  / Que le gusta discutir / Pendenciero. Igualmente, GALLITO DE PELEA.

GALLO: m. Chinchón, tolondrón / m. Gajo (Antonio Viudas Camarasa) / Altibajo de la voz (* fig. y fam. Nota falsa que emite un cantante) / * El que todo lo manda o lo quiere mandar a su antojo, en alguna parte.

GALLOMONTE: * m. Zool. Urogallo.

GALLÚA: f. Bofetada.

GAMBERRO-RRA:  adj. Que no tiene educación / Ignorante / Persona que, como se dice en Alburquerque, no tiene oficio ni beneficio, o lo que es lo mismo, que vive a salto de mata (Se dice: “¿Ese…? Ese eh’j’el clásico gamberro de siempre”)

GAMEYÓN: s.m. Gamoya, trozo de madera ahuecada en forma de pila donde se les echaba la comida a los cerdos – En Salamanca, como en castellano “gamella” (Aurelio Cabrera Gallardo).

GAMONA: Bot. f. Planta silvestre con la que se hacían los cinchos para las quesadillas.

GAMUSINO: m. Despect. Hombre de campo / * Animal imaginario cuyo nombre se usa para dar bromas los cazadores novatos.

GANAS (ganah): pl. Hambre, apetito / En el argot popular, excitación sexual.

GANDAYA (BUSCARSE LA) (buhcase la gandaya): expr. Por buscarse el sustento, ganarse la vida (Se dice: “Se fue al campo a buhcase la gandaya”) /

GANDAYA: f. Comisa, sustento (Antonio Viudas Camarasa) / * Buscarse la vida el que no tiene ocupación fija.

GANDAYEO: m. Andar de juerga; vivir alegremente (Antonio Murga Bohigas).

GANGUILLO: m. Mimo.

GANSADA: En plural, tonterías, pamplinas, idioteces, que se realizan por lo general para hacer reír / * fig. y fam. Hecho o dicho propio del ganso o necio; sandez, majadería.

GANSO: * Persona torpe o necia.

GANSO – SA: Adj. Que hace reñir a propósito. Gracioso.

GAÑOTE: * Garguero o gaznate / Gorrón, el que vive a costa ajena.

GAÑOTE, ESTRECHO DE (ehtrecho de gañote): Que se añusga con facilidad o es propenso a añusgarse / Que vive a costa ajena.

GAÑOTEAR (gañoteá): v. Tener el hábito de comer, vivir o divertirse a costa ajena.

GAÑOTERA: f. Gañote.

GARABAÑATOS: m. pl. Garrapatos (rasgos y letras mal formados)

GARABATEAR (garabateá): v. Escribir mal / Andar de un lado para otro, como los borrachos.

GARABATO: m. Gancho de madera que oficia como percha. 2. Palo del que se cuelga la cesta. 3 Gancho del que pende el candil (Fernando Flores del Manzano) / * m. Gancho o garfio de hierro que sirve para asir o agarrar algunas cosas o para tenerlas colgadas.

GARABATOS (garabatoh): por “garrapatos”: escarabajos (rasgos y letras mal formados).

GARAPULLO: m. Glande de bellota (Antonio Viudas Camarasa).

GARBANZAS (garbansah): f.p. Garbanzos gordos procedentes de simiente de Castilla (Antonio Viudas Camarasa).

GARBEO: m. Divertimiento, desahogo / Irse o echar a alguien de un lugar. Se dice: “Se dió’l garbeo” (se fue) o “Lo puso en la puerta la calle y le dió’l garbeo” (lo echó de casa) / * Paseo, ambulación. “Me voy a da un garbeo” (ir de paseo).

GARFIO: m. Rastrillo (Antonio Viudas Camarasa).

GARGAJO: * Flema que se expele por la boca.

GARGUEAR (gargueá): v. Hacer gárgaras (Francisco Santos Coco).

GARRAFILA:  f. Fila, hilera. Orden que guardan varias personas o cosas colocadas en línea.

GARRAFILERA: f. Fila, hilera.

GARRANCHAZO (garranchaso): s.m. Desgarradura, herida hecha con un garrancho o con un gancho (Aurelio Cabrera).

GARRASPEAR (garrahpeá): Por “carraspear”.

GARRUCHEAR (garrucheá): v. Empezar.

GARRUMINA o GORRUMINA: f. Pamplinas.

GARULLO – LLA: m. Peruétano o porción saliente y puntiaguda de una cosa (Francisco Santos Coco) / Adj. Gamberro, libertino / Persona muy alta o delgada.

GARUYO: s.m. Peruétano, pera silvestre – Por extensión, bruto, torpe, grosero, tosco (Aurelio Cabrera).

GASPALEAR (gahpaleá): v. Alentar fatigosamente / Moverse (Antonio Viudas Camarasa).

GASPARULLO – LLA (gahparullo – lla): adj. Atontado, de poca valía / Hombre ignorante y generalmente bruto.

GASTOS PAGOS, A (a gahtos pagoh): Gratis (Antonio Vudas Camarasa).

GASUSA: Por “gazuza”, hambre.

GATERA: * Agujero que suele hacerse en las puertas para que puedan pasar los gatos.

GATILLO: m. Artefacto de hierro para sujetar los pucheros (Fernando Flores del Manzano)

GAYOLA: f. Puñetazo, guantazo / * fig. y fam. La cárcel.

GAYOLA: F. Fam. Bofetada.

GAYÚA: f. Bofetada (Antonio Viudas Camarasa).

GAZPACHADAS (gahpacháh): f. pl. Tonterías que se hablan o se hacen para provocar la risa o sencillamente para pasar un buen rato.

GAZPACHO-CHA (gahpacho-cha): adj. Gracioso (Se dice sobre todo del niño pequeño: “Mira que cara de gahpacho tiene”) / Bromista, persona de buen humor / Tonto, lelo.

GAZPACHERA (gahpachera): f. Cuenco de madera para el gazpacho (Antonio Viudas Camarasa).

GAZPACHO DE POLEO (gahpacho de poleo) m. Gazpacho que se come en invierno: se hace con agua, huevos duros, sal, aceite y poleos (Antonio Viudas Camarasa).

GAZPACHO, HACER EL (hasé o jasé’l gahpacho): v. Crotar: cantilena de las cigüeñas.

GENARIO: Por “geranio” (colgante)

GILAILLO – LLA: Adj. Persona muy alta y delgada.

GIRA: f. Romería campestre.

GIRULO (ESTAR): expr. fam. Tonto, que no sabe lo que habla.

GOLER (golé): Por “oler”.

GOLOSÁS (golosáh): f.p. Golosinas. Manjares que sirven más para el gusto que para el sustento (Antonio Murga Bohigas)

GOLVER (golvé): Por “volver”.

GOMITAR (gomitá): Por “vomitar”.

GORGOJÁ: f. Vómito (Antonio Viudas Camarasa).

GORGOTÓN: Por “borbotón”.

GORGORITA: f. Burbuja pequeña.

GORGOSÁ: f. Vómito / Leche sobrante que vomita el niño de teta.

GORIGORI: Jaleo, follón. Lío / Juego infantil que consiste en llevar a un niño cogido por los brazos, a modo de columpio, entre dos personas.

GORRIFÓN-FONA: adj. Dícese de la fruta, sobre todo de los tomates y peras, ya pasados.

GORRÓN – NA: Adj. Que tiene hábito de comer, vivir o divertirse a costa ajena.

GOTERA: f. Traguito, gota (Antonio Viudas Camarasa).

GRABIELES (grabieleh): m.p. Garbanzos (Antonio Viudas Camarasa).

GRADEAR (gradeá): por “gradar” (Allanar con la grada la tierra arada).

GRANCEAR (granseá): v. Apartar las granzas del grano límpio (Antonio Murga Bohigas).

GRANSIA: f. Residuos de la trilla, granzas (Antonio Viudas Camarasa).

GRASISADIÓS (grasisadióh): Por “gracias a Dios”.

GRAUN: m. Garbanzo (Antonio Viudas Camarasa).

GREÑA: * Cabellera revuelta y en desorden.

GREÑUDO – DA (greñúo – ñúa): Adj. fig. Persona de mucho pelo y mal cuidado.

GRESCA (grehca): * Riña, pelea, zipizape.

GRIFO: Se dice del cabello rizado o ensortijado (Luis González Soto) / * Aplícase a los cabellos crespos o enmarañados.

GRILLERA: f. Bullicio, alboroto / Fig. y fam. Cárcel / Fig. Tonto / Fig. Cabeza / Que gusta estar en grescas y follones / * fig. y fam. Olla de grillos, lugar en que hay gran desorden y confusión y nadie se entiende.

GRILLOS (grilloh): m.p. Se dice de la persona que tiene aires de grandeza infundados. Ignorante, influenciado por los demás.

GRILLOS (grilloh): m.p. Especie de cadena corta que se coloca en las patas de los caballos, mulas, etc., para que no anden.

GRIS (grih): * Frío o viento frío / Se dice: “Hase (o jase) un grih que corta’l cutih“.

GROMO: m. Yema de la patata cuando empieza a brotar.

GRULLO-LLA: adj. Patán, ignorante / Gamberro / Que anda de noche.

GUÁ: m. Nombre que se da a un juego de bolindres o canicas / Agujero dónde se introduce el bolindre.

GUACHARNAO-NÁ: adj. Estropeado.

GUACHARNOSO-SA: adj. adj. Cosa rota, desvencijada. Muy sucia / Persona muy dejada, desaliñada, poco aseada.

GUACHARPASO: s.m. Porrazo, caída estruendosa de una pesona, batacazo. Golpe que uno da al caerse en un sitio lleno de agua (Aurelio Cabrera).

GUANTÁ: Por “guantada” (bofetada)

GUARRAZO (guarraso): m. Caída aparatosa / * Prov. Anda. y Sal. Porrazo que se da al caer.

GUARREARSE (guarrease): v. Ensuciarse (referido, sobre todo, a los niños).

GUARRERA: f. Se dice de la bellota de mala calidad destinada a la comida del cerdo (Antonio Viudas Camarasa).

GUARRERO-RA: adj. fam. Dícese de las personas, de los objetos o estancias que están necesitadas de limpiarse, pero que no llegan a tener el calificativo de indecorosas.

GUARRETEAR (guarreteá): v. Ensuciar; hacer las cosas mal (Antonio Murga Bohigas).

GUARRETE o GUARRILLO-LLA: m. y f. Lo mismo que “guarrero”.

GUARRIPELA: f. Fulana de poca monta.

GUARRIPELO: De poca calidad, de mala presencia.

GUARRIPITOSO-SA: adj. Sucio.

GUARRO – RRA: * Cochino (animal) / Dícese de la persona sucia, o que dice o habla suciedades.

GUARRONA: f. Fulana / Mujer muy sucia.

GUASEARSE (guasease): * fam. Chancearse, burlarse.

GUASEO: m. Jolgorio, risas / Burla.

GÜEBARRA: adj. m. y f. Bonachón. Cachazudo. Lento en el modo de hablar o de obrar / Cobarde / Calzonazos.

GÜELE: Por “huele”.

GÜENO-NA: Por “bueno”.

GUERRILLERO-RA: adj. fig. Travieso, molesto, contestón, que le gusta discutir y dar la lata.

GUINDA: f. fig. Bofetada.

GUIPAR (guipá): * Ver, notar.

GUIRIGAY: m. Fig. Escándalo, riña, vocerío / * Gritería y confusión.

GURRUMINO – NA: Adj. Carga pequeña que no se lleva a gusto (Antonio Viudas Camarasa) / * Amér. En el Río de la Plata, persona enclenque, chiquitina.

GURRUPÉNDOLA: f. Oropéndola (Antonio Viudas Camarasa).

GURRUBIÑADO-DA (gurrubiñao-ñá): adj. Encogido.

GURRUMINAS (gurruminah): s.f.p. Chinchorrerías, habladurías – En n/Dic. “gurrumino”: ruín, desmedrado, pequeño (Aurelio Cabrera Gallardo) / * fam. Amér. En el Ecuador, Méjico y Guatemala, molestia, pejiguera, cosa insoportable.

GUSANO:  m. De baja categoría moral, adulado para conseguir sus propósitos (José Mª Otero).

GUTO: m. despect. Perro carente de raza, que no es útil para el deporte de la caza.

 

H

 

HABICHUELOS (habichueloh): m.p. Judías verdes

HACER CUENTAS (hasé o jasé cuentaH): Se suele decir: “¿Hase cuentah de vení?” o “¿Hase cuentah’j’e vení?” por “¿Piensas venir?

HADRÉ o HADRÍA: Por “haré” o “haría”

HAMBRINA (hambrina o jambrina): * Prov. And. Hambre extrema / HAMBRINA o JAMBRINA (hambrina o jambrina): Que se aprovecha de todo (Antonio Murga Bohigas).

HAMBRINA (hambrina o jambrina): m. y f. Avaricioso.

HANCHÁ (janchá): f. Hartazgo.

HAÑOSO – SA (jañoso – sa): Adj. Gangoso, tartamudo.

HAQUETÓN – NA (jaquetón – na): Adj. Esbelto, garboso (Antonio Viudas Camarasa).

HARAPAL o HARAPALES (jarapá o jarapaleh): m. Faldón de la camisa (Antonio Viudas Camarasa).

HARRAMANTA (jaramanta): m. Mal trabajador, vago (Antonio Viudas Camarasa).

HARRAPO (jarrapo): Por “harapo”

HARRIERO (harriero o jarriero): m. Vendedor de cacharros de alfarería por calles y pueblos (Antonio Viudas Camarasa).

HARTÁ (jartá): Por “hartada” (prov. And. Hartazgo).

HARTETE (jartete): Dim. de harto / Dícese de la persona que está a punto de embriagarse.

HARTÓN (jartón): Por “hartura”.

HARTURA (jartura): * f. Abundancia / Satisfacción cumplida de un deseo o apetito.

HATÁ (jatá): f. Hatada. Suplemento de jornal que se da a los obreros del campo para una quincena. Consiste en aceite, vinagre y, a veces, también morcilla o más comestibles, según el convenio con el amo (Antonio Viudas Camarasa).

HATE (hate o jate): por “hazte”.

HATEO (jateo): m. Acopio de alimento para un fin determinado / Conjunto de prendas de vestir.

HATEAO (jateao): adj. Embriagado, borracho / Trajeado, vestido / Provisto de cuanto se necesita (Antonio Viudas Camarasa).

HATEOTA (jateota): f. Mujer habilidosa y dispuesta (Antonio Viudas Camarasa).

HATO (jato): * Ropa y pequeño ajuar para el uso preciso y ordinario / Provisión de víveres que se da a los pastores, jornaleros y mineros.

HATO (jato): m. Vergüenza (“No tiene jato“).

HEDIONDO – DA (jediondo – da): * Fig. Molesto, fastidioso, cargante, insoportable, insufrible.

HEITO (jeito): m. Manera peculiar de hacer las cosas (Antonio Viudas Camarasa).

HELADURA (helaura o jelaura): f. Sosería, falta de gracia y viveza.

HEÓ (jeó): m. Hedor, olor desagradable (Antonio Viudas Camarasa).

HERINGO (jeringo): m. Especie de buñuelo (Antonio Viudas Camarasa).

HERINGONCIA (jeringonsia): f. Ademanes y movimientos de una persona (Antonio Viudas Camarasa).

HERINGONCIAS (jeringonsiah): En Alburquerque, se utiliza en plural. Igual que MORISQUETAS: Muecas.

HERÓ (jeró): m. Semblante amenazador que infunde miedo (Antonio Viudas Camarasa).

HERRÚ (herrú o jerrú): Por “herrumbre”.

HERRUBRIENTO – TA (herrumbriento o jerrumbriento): Adj. Oxidado.

HERBER (hervé o jervé): * Ant. Hervir. Se utiliza en León y en Méjico.

HÍCARA (jícara): f. Pastilla o porción de chocolate (Antonio Viudas Camarasa) / * Vasija a modo de taza pequeña de loza, propia para tomar el chocolate.

HIENA: f. De malos sentimientos (José María Otero).

HIENDA (jienda): f. Rendija (Antonio Viudas Camarasa).

HIERVEHIERVE (jiervejierve): De mal carácter, nervioso, inquieto.

HIGO (higo o jigo): Ajado, arrugado, viejo (José María Otero) /  m. Apatía (Se dice: “Ay, hijo, ¡qué jigo tieneh!” / Despect. Vagina.

HIGO CHOMBO (higo o jigo chombo): m. Fruto de la higuera chumba.

HIGUDO – DA (jigúo – gúa): Adj. Fig. Persona sosa y apocada.

HILACHA (hilacha o jilacha): * Hilo que se desprende de la tela.

HILVÁN (hilván o jilván): m. Despect. Coito.

HIMPLÁ (jimplá): f. Hartazgo.

HIMPLAR (jimplá): v. Sollozar, lloriquear (Antonio Viudas Camarasa).

HIMPLÓN (jimplón): Adj. Llorón (Antonio Viudas Camarasa) / En Alburquerque: HIMPLÓN – NA (jimplón – na) .

HIMPLÓN (jimplón): m. Hartazgo.

HINCAR (hincá o jincá): Fig. Comer o beber con apetito o avidez (“Se jincó un vaso de vino” o “Se jincó un vaso e vino“) / Fig. Morirse (“Ese ya la jincó“) / Fig. Perder en el juego.

HINCAR EL CUENCO (jincá’l cuenco): v. Morirse / Perder en el juego.

HINCAR LA CARABINA (jincá la carabina): v. Morirse / Perder en el juego.

HINCHÁ (hinchá o jinchá): f. Hartazgo.

HINCHÓN (hinchó o jinchón) – HINCHÓN – NA: Adj. Que está a punto de madurar (sobre todo, referido a la fruta).

HINCHONAZO (jinchonaso): m. Pinchazo (Antonio Viudas Camarasa).

HINCHONEAR (jinchoneá): v. Pinchar, hurgar (Antonio Viudas Camarasa) /  v. Invitar a alguien a hacer algo.

HINDAMA (jindama): f. Paliza / Borrachera.

HINOJO (hinojo o jinojo): m. Pleitesía (“Postrarse de hinojos”) (José María Otero)

HIÑAR (jiñá): v. Cagar (Antonio Viudas Camarasa).

HIÑAR o HIÑARSE (jiñar o jiñarse): v. Tener miedo.

HIPAO (jipao): Adj. Repleto, lleno (Antonio Viudas Camarasa).

HIPíO (jipío): m. Puñetazo, golpe / Grito / Suspiro (Antonio Viudas Camarasa).

HIRULO – LA (jirulo – la): Adj. Tonto, chiflado.

HOCICO (hosico o josico): * Fam. Cara, rostro.

HOCICUDO – DA (hosicúo – cúa o josicúo – cúa): Adj. Hediondo, antipático, de mal carácter / * En Puerto Rico, dícese de la persona con rostro de mal humor.

HOCINO (josino): m. Hoz pequeña usada para segar (Antonio Viudas Camarasa) / En Alburquerque se llama también de esta forma a la hoz.

HOCIQUERAS (josiquerah): m. y f. Boca sucia (Antonio Viudas Camarasa).

HOGARSO (jogarso): m. Jaguarzo; arbusto pequeño de hoja pequeña, redondeada, de flor roja (Antonio Viudas Camarasa).

HOMBRINO (hombrino o jombrino): m. Fam. Dícese del niño ya criado.

HONDÓN (hondón o jondón): m. Asiento de una silla / * Suelo interior de cualquier cosa hueca / Ojo de una aguja.

HOPO (jopo): m. Rabo del lobo o de la zorra (Antonio Viudas Camarasa).

HORCA (horca o jorca): * Palo rematado en dos o más puntas, algo encorvadas, y que sirve para revolver y recoger la parva, para aventar, para levantar la paja, etc.

HORCADA (jorcá): f. Instrumento utilizado para empujar la leña en el horno.

HORCADO (jorcao): m. Horca que se utiliza para empujar la leña en el horno o para aventar la paja.

HORCAR (jorcá): v. Aventar la paja / Empujar la leña al horno.

HORCÓN (jorcón): m. Horquilla para cargar los pastos (Antonio Viudas Camarasa).

HORMA (horma o jorma): Se dice de la choza que está compuesta de una pared de piedra, tras la cual se ha montado la armadura de ramas y escobas – En n/Dic. “horma”: pared de piedra seca (Aurelio Cabrera).

HORMIGUEAR (hormigueá o jormigueá): v. Tener sensación de nerviosismo (Antonio Viudas Camarasa).

HORMIGUEO (hormigueo o jormigueo): m. Cosquilleo / * Fig. Bullir, moverse una multitud de gentes o animales.

HORMIGUILLA (hormiguilla o jormiguilla): * Cosquilleo, picazón, prurito.

HORMIGUITA: * Ser una hormiguita: Persona allegadora, laboriosa y económica.

HORRO – RRA (jorro – rra): * Dícese de la hembra de ganado caballar, asnal, lanar, vacuno, etc, que no queda preñada.

¡HÓSPERA! (¡hóhpera!): Interj. que denota asombro, alegría, etc.

HOSQUEO (johqueo): m. Cachondeo.

HOTRIL (jotrí): Barullo, ajetreo, multitud de gente (Antonio Viudas Camarasa).

HUESPEAR (güehpeá): v. Comer y beber alegremente. Se dice: “Anda, qu’ese bien que se güehpea…“.

HUESPEO (güehpeo): Acción de huespearse. Comer.

HUEVARRA (güevarra): m. Dícese del hombre muy lento en sus actos / Calzonazos.

HUÍGA (juíga): Por “huya”

HUMAR (jumá): v. Fumar (Antonio Viudas Camarasa) / v. Fornicar / Comer, beber, tomar.

HUMARERA (humarera/humaera o jumarera/jumaera): Por “humareda”

HUMERO (humero o jumero): m. Hoguera (Antonio Viudas Camarasa) / * Cañón o tubo de chimenea.

HUMO (jumo): Fig. Paliza. Se dice: “Anda y métele jumo a ese” (pegarle) / Interj. Fig. Voz que se utiliza para echar o expulsar a alguien de un lugar o para animarlo a la marcha. Se dice: “Vamoh, ¡jumo!” (véte aprisa, corriendo).

HURGA (jurga): f. Incitación.

HURGUNEAR (hurguneá o jurgueneá): Por “hurgonear” / v. Hurgar (Antonio Viudas Camarasa).

HURICHEAR (huricheá): v. Hurgar (Antonio Viudas Camarasa).

HURONERA (huronera o juronera): Despect. Lugar pequeño y reducido.

¡HUTA! (¡juta!): Interj. Voz que se usa para incitar o ahuyentar a los perros.

                                                                                         I

 

IDA: * Huella, rastro de la caza.

IGUALA: f. Convenio por el que se abona mensualmente una cantidad fija al médico como pago por sus servicios.

IGUALITO – TA: Adj. Igual, exacto.

ILESIA: Por “iglesia”.

IMPERNAR (imperná): Por “impregnar”.

IMPRESA: * f. p. us. Empresa.

INCHIDERA (inchiera): s.f. Utensilio en forma de dedal, pero sin fondo, utilizado en las faenas de las matanzas, que se coloca en la boca de la tripa para introducir en ella la carne y formar el chorizo – Seguramente se deriva de henchir, que en n/Dic., significa llenar, ocupar con alguna cosa un espacio vacío (Aurelio Cabrera).

INCURTO-TA: adj. Oculto, escondido.

INDIGESTO-TA (indigehto-ta): adj. Intratable, malhumorado, irritable. Referido, sobre todo a los niños.

INGALATERRA: Por “Inglaterra”.

INGÜENTO: * m. Ungüento (Es vulgarismo).

INRESISTIBLE (inresihtible): Por “irresistible”.

INTE: * Adv. prov. Sal. Mientras tanto, ínterin / “En el inte“. prov. Ar. En el acto, en el mismo instante.

INTELECTUAL: despect. Persona que se las da de saber mucho y se adorna con palabras muy redichas.

INTIERRO: Por “entierro”.

IRSOS (irsoh): Por “iros”.

IRUTO: Por “erupto”.

ISTALACHE (ihtalache): m. Por lo general referido al mueble muy grande / Cosa vieja y de grandes proporciones, que comúnmente estorba.

ISTANCIA (ihtansia): s.f. Artesón de los albañiles que sirve para depositar el mortero de cal fina, e ir echándole en la troya para gastarla en enlucidos y molduras (Aurelio Cabrera).

ISTANCIA, ESTANSIA  o ITANSIA (ihtansia, ehtansia o itansia): Por “instancia”.

IVIERNO: Por “invierno”.

 

J

JABALÍN: Por “jabalí” (en plural: JABALINES).

JABATÁ: f. Cuchillada grande. Puñalada.

JABELGAR (jabelgá): * Jalbegar. Sal. Blanquear.

JABELGUEO: Por “jalbegue” (Blanqueo de las paredes).

JALAMÍO – MÍA: Adj. Persona muy delgada.

JALAR (jalá): v. En el juego, ganar / * Germ. Comer.

JALDA: m. adv. Al lado. “Si le caigo a la jalda en aquel momento…“. Metáfora del castellano “halda o falda” (Aurelio Cabrera)

JALOCHÓN – NA: Adj. Persona desaliñada, desgarbada y mal vestida.

JALUSA: f. Gazuza.

JALUSEO: m. Goloseo.

JALUSO – SA: adj. Goloso, laminero, aficionado a las golosinas (Aurelio Cabrera).

JAMÓN – NA: Adj. Fig. Persona gruesa y fuerte.

JAMPONAZA (jamponasa): f. Mujer llena de carnes; vistosa; mujer hermosa y alta (Antonio Murga Bohigas).

JANCHAR (janchá): v. Desgarrarse las ramas de los árboles, romper un vestido, etc..

JAÑEJAÑE: Que tartamudea / Que habla con la nariz.

JAÑOSO – SA: Adj. Gangoso, que habla gangueando, gago – Alteración de gangoso (Aurelio Cabrera).

JAQUETÓN – NA: Adj. Fig. Persona alta, gruesa y de buena presencia.

JARAMAGO: m. Colgante con filigranas.

JARAMAGO: m. Hierba alta. Dícese de las personas altas y desgarbadas (Antonio Murga Bohigas).

JARAPALES (jarapaleh): m.p. Atuendo poco vistoso, mal hecho o hecho de cualquier forma / Recargado y de mal gusto.

JARETA: * f. Costura a modo de dobladillo, que se hace en el borde de la ropa dejando un hueco para pasar por él una cinta o cordón corredizo.

JARRAMANTA: m.y f. Dícese de la persona sucia y mal vestida.

JARRAMANTA: m. y f. Mal trabajador. Suele decirse: “Ese nunca trabaja, es un jarramanta” (Antonio Murga Bohigas).

JARRAR (jarrá): v. Expectorar, arrojar las flemas de la garganta.

JARREAR (jarreá): v.a. Arrear, atizar las bestias de carga – Pegar: “le jarreó una torta…” (Aurelio Cabrera).

JARRILLOS (jarrilloh): m.p. Bot. Plantas cuyas flores son iguales a un candil de aceite.

JARRO: m. Gargajo.

JASCALES (jahcaleh): m.p. Conjunto de gavillas dispuestas para la trilla.

JASCAR (jahcá): v. Jadear (referido tanto a personas como a animales).

JASQUEAR (jahqueá): v. Jadear (referido a las personas).

JATEAERA: f. Borrachera.

JATEAR (jateá): * Prov. Sal. Vestir.

JATEARSE (jatease): v. Emborracharse.

JATEOTA: s.f. Pañales, ropa del niño, ajuar de ropa interior que forma el equipo del niño – En Salamanca, en la Sierra de Béjar y en Sequeros, “jato”, que además significa también “hato” (Aurelio Cabrera).

JATEOTA:  f. Borrachera.

JATO: Ropaje.

JEITO: s.m. Maña, gracia, para hacer las cosas con destreza y habilidad. En gallego y portugués, “geito” (Aurelio Cabrera).

JENFLUENSIA: Por “influencia”.

JERINGA: f. Aparato especial para hacer churros / En la expresión “No te jeringa’l tío ehte…” se traduce por “No te fastidia…“.

JERINGAR (jeringá): * Fig. y fam. Molestar, importunar, enfadar.

JERINGO: m. Especie de buñuelo.

JERINGONZAS (jeringonsah): f.p. Morisquetas, burlas.

JERÓS (jeroh): s.m. Semblante amenazador, cara que infunde miedo (Aurelio Cabrera).

JERSÉ: Por “jersey”.

JERRÁ: Por “herrada” (Cubo de madera, con arcos de hierro, y más estrecho por la boca que por la base. Utilízase, sobre todo, para ordeñar las ovejas).

JÍCARA: f. Tableta cuadrada de chocolate con el que se hace el equivalente a una taza, llamada también jícara (Antonio Murga Bohigas) / f. Vasija a modo de taza pequeña de loza, propia para tomar chocolate.

JIGÓN – NA: Adj. Fig. Persona perezosa y apática.

JILAILLO – LLA: Adj. Refiérese a la persona muy delgada.

JINCHONASO: s.m. Pinchazo con un palo afilado o con un objeto punzante (Aurelio Cabrera).

JINCHONEAR (jinchoneá): v.n. Hurgar con un palo en un agujero, una cueva, o cualquier orificio (Aurelio Cabrera).

JINDAMA: f. Paliza.

JINDAMA: * En Cuba, borrachera.

JIÑADERA (jiñaera): f. Cagalera / Fig. Miedo / Fig. Perder. Expresión: “Jiñaeral’aparato” (que ha perdido, que tiene miedo).

JIÑAR (jiñá): v. Tener miedo / Perder en el juego / Cagar.

JIPÍO: Fig. y fam. Bofetada.

JOMETEAO: Por una parte agrio y por otra sustancioso (Antonio Álvarez Morujo) Expresión: “Pueh m’hijo s’ha jometeao a Barselona” (Va muy lejos, pero con un puesto de trabajo mejor).

JONDEAR (jondeá): v.a. Arrojar lejos algún objeto con mucha fuerza. Tirar con honda – De fonda: honda – Se dice: “Jondeó con el cubo a haser puñetas…” (Aurelio Cabrera).

JOÑIQUE: s.m. Manera lenta y torpe de hacer algo sin sacar provecho visible (Aurelio Cabrera).

JOÑIQUEAR (joñiqueá): v.n. Hacer algo torpemente y perdiendo el tiempo: “Estás joñiqueando sin jaser ná…” (Aurelio Cabrera).

JOÑIQUEO: m. Hábito adquirido por la repetición de actos. Se dice: “Que joñiqueo no se traerá en cá la vesina…“.

JORIÑO: s.m. Frito de sartén hecho con harina, huevos y azúcar, que se unta de miel exteriormente, guardándose en orzas de barro para ser consumidos después (Aurelio Cabrera).

JORMIENTO: s.m. Levadura, fermento que se usa para hacer el pan – Del latín “fermentum” (Aurelio Cabrera).

JORMIGUILLO: s.m. Hormiguillo, 1ª acep., pero aplicado a los niños y personas inquietas: “Este parese que tié jormiguiyo…” (Aurelio Cabrera).

JOROBEAR (jorobeá): v. Fastidiar.

JOROPEAR (joropeá): * prov. Sal. Jorobar, molestar, incomodar.

JORRA: * La vaca que se queda vacía un año al menos.

JORUGO: s.m. Galbana, pereza, desidia o pocas ganas de hacer una cosa (Aurelio Cabrera).

JOTRIL (jotrí): s.m. Ajetreo, trajín, movimiento, pero en estado activo, movimiento repetido de los niños que cansan a la persona que los tiene en brazos (Aurelio Cabrera).

JUBILEO: m. Callejeo (estar de juerga) / Sinónimo de vicio (“Vaya jubileo c’acogío“).

JUBILEO: * Fig. Entrada y salida frecuente de mucha gente en algún lugar.

JUCHEAR (jucheá): v.a. Huchear, 2ª acepc., pero aplicado también a personas. “Ese si yo no lo jucheo, no se atreve a ná…” – En n/Dic. “Huchear”: lanzar los perros en la cacería, dando voces (Aurelio Cabrera).

JUCHEAR (jucheá): v. Abuchear, irritar a alguno (Francisco Santos Coco).

JUDIADA (judiá): f. Perrería.

JUEGO: m. Articulación de un miembro.

JUÉYEGA: s.f. Huella. “Seguí la juéyega de la vaca jasta que la vi…” (Aurelio Cabrera).

JUGÓN: * JUBÓN. Blusa de pana que lleva la mujer por dentro y que le cubre desde los hombros hasta la cintura.

JUGÓN: m. Chaquetilla de mujer que llega hasta la cintura.

JUGUETERO: * Pequeño mueble con anaqueles sobrepuestos en que suelen colocarse juguetes u objetos de fantasía.

JULEPE: m. Fig. y fam. Cansancio propio de un trabajo intenso / En el juego, ganar (“Al final, me dió julepe y me peló” Le ganó y se llevó todo cuanto tenía) / * Fig. y fam. Reprimenda, vapuleo / Amér. En Méjico, trabajo, sufrimiento, penalidad.

JULIPEO: m. Callejeo (estar de juerga) / Sinónimo de vicio (“Vaya un julipeo que se trae…“).

JUMILLO: m. Primera defecación del cerdo (siempre que sea blanda).

JUNCIA (junsia): f. Alentar una pelea (“Meter juncia“) Castigar (“Dió juncia“) (José María Otero) / f. Paliza / Fig. Comienzo de algo. Se dice: “Métele junsia’l pan” / Borrachera.

JUNCO: m. Elegante (“Juncal”) (José María Otero) / m. Especie de narciso.

JURAPASTOS (jurapahtoh): s.m. Culebra pequeña, con patas, especie de anfisbena, una de cuyas variedades se cría en España (Aurelio Cabrera).

JURMIENTO: m. Harina que se unía a la resentadura para hacer una levadura más suave para el pan (Francisco Santos Coco).

JURRA: f. Guarida de alimañas. Dícese generalmente del vivar de conejos (Antonio Murga Bohigas).

¡JUY!: Interj. Voz empleada para azuzar.