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Fallece Jose Meléndez, el fotógrafo de la naturaleza

Esta tarde he vuelto a sentir como se me resquebrajaba el alma. Fue nada más conocer el fallecimiento de Pedro José Meléndez, la persona que más se parecía a mi hermano Fernan, quien murió hace 10 años. Ambos eran grandes amigos, grandes amantes de la naturaleza, de la ornitología, de la pesca, de los ríos, de los animales, de las lluvias… Jamás he conocido a nadie que sintiera tanto amor por el medio ambiente, y que sufriera tanto por los atentados contra el ecosistema y el hábitat natural, como ellos dos.

Pedro José (Jose para nosotros), gracias al cual tengo un buen objetivo zoom para mi cámara, era también un gran aficionado a la fotografía y tiene imágenes impresionantes, pero él no es seguidor de las redes sociales, porque siempre prefirió vivir y sentir las cosas en directo. No las exponía, le bastaba con fotografiar el mundo animal y vegetal y ver sus obras después, o mostrarlas a algunos amigos.

Hace unos años encontró a su media naranja, Corina, una mujer de espíritu libre, como él; de mente abierta, como él; amante de los perros, como Jose; de las cosas sencillas pero enormes de la naturaleza, como él…

He estado esta tarde con sus padres, Juan José y Felisa, vecinos de toda la vida del barrio de San Francisco, con algunos de sus hermanos, Paco y Gabino, este último inseparable de Fernan. Y hemos echado la vista atrás, y hemos llorado juntos. “Otro golpe como el de tu hermano”, repetía Juan José inconsolable.

Hace unos días, tras descubrir un diario de la pesca de mi hermano en la casa familiar de San Francisco, decidí escribir un artículo para el siguiente número de AZAGALA sobre las cosas que refleja allí Fernan, y lo maqueté ayer mismo con una fotografía de Jose y él juntos, pescando. Y hoy, ya no está aquí…

Se nos ha ido otro de los grandes y, si Fernan estuviera aquí, hoy tendría el día más aciago de su existencia. Ojalá fuera cierto eso de la otra vida, porque ambos serían felices allí donde fuera… Pero ninguno de los dos creía en ello.

 

(Ahí dejo una fotografía de tres amigos desde la infancia. Jose, mi hermano y Jesús, al que hoy he vuelto a ver llorar tanto como cuando nos dejó Fernan).

FRANCIS NEGRETE/ AZAGALA