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El vandalismo y el furtivismo se adueñan de la dehesa comunal abandonada a su suerte

La desidia y el abandono de la dehesa comunal está provocando que haya personas que destrocen portados y vallas con el fin predominante de cazar de manera furtiva.

 El llamado “cercón de la dehesa” es una zona de inmenso valor ecológico dentro de los Baldíos que fue cercada hace unos años por la Junta de Extremadura con una valla cinegética de dos metros de alta. Asimismo, se instalaron portados cerrados con candados para evitar la entrada de vehículos de motor: quads, todoterrenos, etc., que destrozan los caminos y son un peligro para los nidos de especies protegidas que existen en el lugar. Junto a las cancelas se colocó una vía de acceso para entrar con bicicleta o andando, con el fin de hacer rutas a pie y disfrutar del paisaje, o para correr, de hecho la media maratón ha transcurrido alguna vez por allí, o hacer rutas a caballo. Además, la Junta de Extremadura repobló hace unos años la zona cercada con alcornoques y encinas.

 Por su parte, la Sociedad de Cazadores es la que gestiona el acotado, practicando una caza sostenible y se encarga de reponer los candados de los portados dándole llaves al Ayuntamiento, Guardia Civil y Forestales.

 El problema es que aquello lleva años abandonado tanto por la Junta, propietaria de la cerca, como por el ayuntamiento, el cual, desde que falleció el anterior guarda de la dehesa, Feliciano Briegas, hace tres años, no ha cubierto la plaza y no existe vigilancia en la dehesa. La Guardia Civil echa una mano, pero no dispone de personal ni medios suficientes, y la policía municipal, a pesar de no ser de su competencia, cuando disponía de coche patrulla se pasaban por fincas como Valdeborrego y otras para vigilar. Pero ahora los agentes no cuentan desde hace más de un año con vehículo para patrullar.

 De esta forma, todo el mantenimiento recae en la Sociedad de Cazadores, que en 2017 reparó el vallado y las cancelas a su costa, mientras el Ayuntamiento ayudó con la máquina mixta para hacer unas zanjas a los lados de los portados, y en este 2018 ya han roto los candados nueve veces y, al ser sustituidos por dicha sociedad, han terminado por arrancar los portados y destrozar vallas. Todo ello, sin que la Junta ni el ayuntamiento hayan hecho nada.

 Son los furtivos quienes actúan de esa forma para poder acceder al interior del cercón de manera indiscriminada, de hecho, según ha podido saber este medio, antes había superpoblación de ciervos y ahora cuesta ver alguno.

 En la zona hay un alto índice de furtivismo y algunos llegaron a colocar pinchos de hierro en los caminos para dañar los coches de la sociedad, incluso se llegó a pinchar una bicicleta de un joven que hacía una ruta. Dando gracias que solo se pincharan coches y bicis y no haber tenido una desgracia al pinchárselos alguna persona en un pie. Todo ello está denunciado a la Guardia Civil por la Sociedad de Cazadores.

 Es tal la desidia del ayuntamiento que en el cercón, una zona de algo más de 300 hectáreas, hay muchos alcornoques con corcho sin sacar, otro con este producto mal sacado; la leña se recoge indiscriminadamente, incluso con tractores, para su venta, cuando ese arbolado comunal está disponible para que los vecinos de Alburquerque cojan solo leña para consumo propio…  

 De este modo, lo que fue una buena idea: reservar una zona de la dehesa comunal para disfrute de todo el pueblo con bicicletas, caballos, a pie y para la caza, se ha convertido en una zona libre para el furtivismo. Actualmente llevan semanas los portados arrancados y tirados en los caminos e incluso en un regato, cancelas destrozadas, vallas derruidas…

La Sociedad de Cazadores está ya desbordada por la situación, mientras que la dehesa no tiene vigilancia alguna y la desidia reina en el cercón.