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El enigma de Raimundo Gramontel, condenado y desterrado de Alburquerque

En una de las comidas que celebró AZAGALA en la planta alta de Balanus vimos una fotografía muy
curiosa en la que aparecía un señor y la siguiente leyenda: Raimundo Gramontel por la Audiencia de
Badajoz fue condenado a 3 años, 6 meses, 21 días de destierro y a 250 pesetas de multa por sus injurias
en la prensa. Alburquerque, 1905.
La foto la guardamos en los archivos de esta revista y hace algo más de un mes decidimos investigar
quién fue este enigmático hombre.
Comenzamos contactando con la propietaria de Balanus, María Ángeles Aspano, y solo pudo decirnos
que esa foto siempre estuvo en casa de su abuelo Cándido. No sabía el motivo, pero el hecho de haberla
conservado debía estar motivado por algo. Posteriormente y, gracias a una publicación de José Manuel
Ambrós, averiguamos que Raimundo Gramontel era corresponsal de “La Coalición”, periódico
republicano-progresista que surgió en 1891 y se publicó por última vez en julio de 1933. y vivía en
Alburquerque. Además, escribió una carta a Antonio Arquero, tipógrafo (impresor) de este periódico en
el año 1911, después de haber cumplido la condena, que decía lo siguiente:
Mi querido amigo: Siendo de todas veras no poder acompañar a Vd., en estos días, por si en algo pudiere
contribuir a su triunfo. Supongo que los republicanos que le presentan serán muchos y buenos y han de
cumplir el compromiso que han adquirido con Vd., al proclamarlo candidato: a todo un fuerte abrazo de
los republicanos de Alburquerque. Que no se acobarden, y que vayan a la lucha con afanes de éxito, que
es la forma de lograrlo. Reitero a Vd., mi disgusto por serme imposible acompañarlo, mas ya sabe que su
nombre lleva todas mis simpatías personales y políticas, y que considere su derrota o triunfo como
propios. En cualquier de los dos casos, merecen los correligionarios de este distrito un ¡Viva los
republicanos!, por el acierto en elegir nombre que les sirvan de bandera en esta lucha.
Muchas felicidades le deseamos los correligionarios de Alburquerque y en nombre de ellos, su leal y
buen amigo”.
Antes de esta fecha, según nuestras investigaciones, Raimundo Gramontel formaba parte del Comité
Republicano Progresista de Badajoz y donó 5 pesetas, entonces una suma importante, en 1889 en una
suscripción de fondos para repartir la cantidad recaudada “entre los huérfanos y viudas de los patriotas
republicanos que hayan sucumbido por esta causa”. Esta noticia aparecía en El País. Diario Republicano-
Progresista, bajo el titular: Suscripción homenaje a favor de la señorita Emilia Villacampa.
Gramontel fue flebotomiano, esto es, una persona que tenía como oficio o trabajo sangrar con fines
terapéuticos, es decir, desangrar o abrir venas o vasos sanguíneos para dejar salir una gran cantidad de
sangre, algo que antiguamente podía considerarse algo así como un cirujano.
No sabemos si los Gramontel procedían de Alburquerque, pero a principios del siglo XIX vivían en
Alburquerque y regentaban una confitería que duró hasta los años 50. Según hemos podido averiguar la
tienda la tuvieron al menos en dos sitios: la esquina entre las calles Alameda y Jovellanos (donde luego
estuvo la oficina del BBVA) y en la carretera, donde hoy está la lonja de Adrián Bozas hijo. Después
marcharon a San Vicente, donde sus descendientes aún tienen una dulcería
Raimundo Gramontel fue miembro activo de la logia masónica Pax Augusta de Badajoz, que además de
los fines masónicos, sirvió de encuentro de conocidos republicanos. Uno de los 16 fundadores fue Rubén
Landa, en cuya memoria en Alburquerque se dedicó el nombre del paseo que luego fue Diego Cortés y
ahora La Alameda.
En 1892 consta ya como miembro de la logia Pax Augusta y con el cargo de portaestandarte el
alburquerqueño Raimundo Gramontel Cortina. Aparece como confitero. Un hermano suyo, Dimas, es
Guarda Templo Interior de la logia y Raimundo pasó después a ser tesorero.
Esta logia masónica impulsó la idea de constituir la sociedad “La Constructora de Casas de Badajoz”,
cuyo objeto principal era “conseguir que las clases menos favorecidas por la fortuna” pudieran “llegar a
ser propietarias de fincas urbanas”, de modo que las casas que edificase “La Constructora” se venderían
a pagar en 20 años de plazo y en cuotas mensuales.
Las casas que edificó “La Constructora” comprenden la manzana que está entre la calle Espronceda y la
actual Ramón y Cajal.

La revista masónica “El Taller” encomiaba la obra y decía que había sido iniciativa del venerable y
obreros de la logia y animaba a los hermanos de otras logias a “crear sociedades de la misma índole en
sus localidades”. Mientras, el semanario antimasónico El Avisador de Badajoz, denunció que la sociedad
era obra de la masonería y señalaba incluso que en una de las casas de la calle Espronceda estaba el
templo.
Según el historiador Francisco López Casimino, ‘La Constructora’ debió disolverse a finales de 1889. La
logia Pax Augusta, que alumbró y dio calor a la sociedad, le sobrevivió poco más de dos años. En la
disolución de ‘La Constructora’ debió pesar fundamentalmente que las viviendas salieran a subasta a un
precio triple de los primeros cálculos. Aunque en la última subasta se bajaran los precios de las casas y
pudieran pagarse en 20 años, las cuotas resultaban inaccesibles para el obrero extremeño, que en 1897
tenía un jornal de 1,5 pesetas. No existe constancia de que ‘La Constructora’ recibiese ayuda o
subvenciones. Pese al fin social hubo de comprar los solares a precios de mercado.
La constitución de ‘La Constructora de Casas, además de entroncar con sus raíces ponía de relieve la
preocupación social y la vena ética que los movía a los masones badajocenses. Fueron los pioneros en la
construcción de viviendas sociales en Badajoz. obra social mostrada como ejemplo a los hermanos de
otras ciudades.
El caso es que Gramontel fue un importante miembro de la logia Pax Augusta donde trabajaban
médicos, abogados, veterinarios y maestros con empleados, herreros, carpinteros, etc. Fue también un
espacio de integración social donde se tejieron fuertes lazos personales.
No hemos podido conseguir información sobre el motivo concreto por el que Raimundo Gramontel fue
condenado, pero su lucha política pudiera estar relacionado con ello.