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FÚTBOL EN ALBURQUERQUE. COSAS QUE NO TE CONTARON

JOSÉ NARCISO ROBLES ORANTOS

Antiguo campo de futbol de la dehesa. Fotografía: Alejandro Domínguez.

De los (C) Ruzados y el Picadero. Primeras referencias balompédicas de Alburquerque

El correo extremeño. D.C. 30 de marzo de 1930.

Esta crónica, firmada por el corresponsal local D.C. –iniciales que corresponden a Diego Cortés, por haberlas visto, junto a su nombre completo, en otros diarios para los que también escribía– constituye la referencia más antigua a la existencia de un equipo de futbol en nuestro pueblo.

Conviene aclarar que la afición y práctica de este deporte debió remontarse tiempo atrás. El futbol moderno se considera oficialmente inventado en 1863, año en que se funda en Inglaterra la Football Association y se establece, por primera vez, un reglamento del juego con 14 normas, conocido como el Código Cambridge. Nos referimos, por tanto, a una agrupación deportiva con un calendario –flexible, por supuesto– de entrenamientos, una intención competitiva y unas normas de juego inspiradas en las inglesas y, a buen seguro, adaptadas a la precariedad local.

No deja de ser llamativo el nombre elegido por nuestros convecinos para llamar a su equipo. Ruzado viene a significar arado, removido con el ingenio mecánico del mismo nombre y, salvo que se trate de un tipográfico, donde la C de Cruzados se haya quedado en el tintero, este sería su apelativo, más acorde, por otra parte, con los campos de batalla donde debió combatir.

Sea como fuere, esta inicial denominación se pierde en 1933. El 30 de enero de ese año se recibe en el ayuntamiento una instancia presentada por dicha agrupación deportiva solicitando un trozo de terreno en el sitio conocido como el Picadero –lugar del que nadie ha sabido darnos referencias, pero que debía de estar ubicado próximo a la dehesa de San Blas por el encargo que se le hará al guarda de la Casumba –, para instalar en él un campo de deportes. Al pie de la solicitud aparece una nueva firma: Alburquerque Fútbol Club.

Acuerda la corporación “…conceder el uso y disfrute del terreno que se solicita, pero no su propiedad, dando traslado de este acuerdo al guarda de la Casumba para que vigile los utensilios de dicha sociedad durante las horas que permanezcan ausentes los componentes de la misma…”

Estamos a comienzos de 1933. Nuestro Alburquerque F.C. se encuentra instalado en su campo del Picadero y cuenta con el guardia de la casumba, nada más y nada menos, para labores de utillaje y vigilancia.

Llegado el mes de mayo y, con él, las ferias se produce un hecho al que vamos a intentar arrimar la escasa luz que nos ofrecen los documentos. El 25 del corriente se aprueba una subvención de 50 pesetas para la sociedad deportiva Racing Club de Alburquerque destinada a atender los gastos que le ha supuesto la organización de un partido de fútbol durante los días de fiesta.

Cabrían aquí dos consideraciones: un nuevo cambio de nombre, o la aparición y coexistencia de una segunda escuadra. Aunque para lo primero parece pronto, es la opción por la que nos decantamos; el primitivo nombre de Alburquerque F.C. –heredero, a s vez, de los (C) Ruzados– no volverá a aparecer en las instancias y peticiones que esta agrupación deportiva va a seguir dirigiendo al ayuntamiento, a partir de ahora, bajo su nueva denominación de R.C. Alburquerque. 

Y si este hecho resulta, cuando menos, llamativo, de sorprendente podemos calificar el que nos encontramos tan solo tres meses más tarde, el 26 de agosto de 1933, cuando el presidente y el capitán del club Patria, Esteban López y Eugenio González, solicitan del ayuntamiento una subvención para organizar sus partidos de fútbol en las próximas ferias –las de septiembre– al igual que las concedidas a los equipos Racing y Betis de esta villa.

Respiremos… (C) Ruzados en 1930 que, llegado 1933, pasan a ser conocidos como Alburquerque F.C., para competir en las ferias de mayo bajo la bandera del R.C. Alburquerque y en las de septiembre le esperan ya el Patria, de López y Gónzalez, y el Betis, de posible influencia sevillana.

Será esta referencia de agosto de 1933 la primera –y la última– en la que se haga mención a estas dos últimas formaciones de tan singular denominación como efímera existencia. Podríamos pensar, casi, en una creación ex profeso, de cara a las fiestas y con el fin de enfrentarse al ya consolidado Racing Club. Después, el silencio documental se cierne sobre ellas por lo que, aventuramos, sus jugadores más entusiastas y virtuosos acabarían integrándose en el R. C. Alburquerque, donde ya descollaban Sené, Adrián, Ventura, Benigno, Merienda, Barrios… todos trabajadores del pueblo unidos por su afición a ese invento inglés de la pelota, y que verían rota     –algunos para siempre– por la inclinación de otros a saltarse el reglamento.  Era el año 1936.

El campo de la dehesa y el Frente de Juventudes

21 de abril de 1934. Al ayuntamiento ha llegado una petición de la Junta directiva del R.C. Alburquerque solicitando la cesión de una parcela en la dehesa para construir un campo de fútbol. Sometida la demanda a discusión entre los miembros   de la comisión de fomento –órgano competente en estos asuntos– el intercambio de pareceres que se entabla entre partidarios y detractores de tal prebenda nos revela un puñado de singulares y desconocidos datos.

El Sr. Cordobilla, aun viendo acertada la propuesta, considera que esta concesión pudiera ser incompatible con la necesidad de aquel terreno para los ganados durante las ferias de mayo, al formar parte del rodeo. También se muestra en contra el Sr. Duarte, D. Pedro, argumentando, por su parte, que se causaría un perjuicio al público que ahora disfruta gratuitamente del espectáculo. A favor se manifiesta Matador, pues tal cesión   va en beneficio de la juventud que es quien ha de disfrutarlo. Barrantes, sin embargo, cree que no debe accederse porque el ayuntamiento no es quien para ceder el terreno, coincidiendo además con lo expuesto por el Sr. Duarte y, aún cuánto es partidario de que se preste colaboración para el desarrollo de este deporte, cree que ha de ser sin perjuicio de los intereses del vecindario. Decanta la balanza a favor del no el Sr. González Manzano, acordándose finalmente, con el voto en contra del señor Matador, no acceder a lo solicitado. El campo de la dehesa aún tendrá que esperar unos años.

Tomada del grupo Alburquerque ayer y hoy. Subida por Abel Sainz Martín.

9 de diciembre de 1942. Al ayuntamiento ha llegado un escrito, que presenta el delegado local del Frente de Juventudes, solicitando la cesión de terreno suficiente para la instalación de un campo de deportes, con el fin de elevar plano y presupuesto a la Delegación Nacional para su aprobación. Cumpliendo el acuerdo del 20 de agosto pasado, –en el que se hacía la misma petición sobre unos terrenos situados en el huerto de Ulloa, delante del grupo escolar Vasco Núñez de Balboa, y que fueron descartados por ser blandos y embarrables– se acuerda que:

“…la instalación de este campo de deportes sea en los terrenos que posee este ayuntamiento en el sitio conocido por La dehesa, para lo cual, creyendo interpretar el sentir de todos los vocales de la Comisión y de acuerdo con él –con el delegado del Frente de Juventudes– se ha hecho el señalamiento del mismo en dicho sitio, y en la parte derecha de la carretera que, partiendo de la calle de San Vicente, va a unirse con la de Valencia de Alcántara a Badajoz,  quedando enclavada la parte este del campo de deportes a unos cincuenta metros de la carretera a la bajada del edificio municipal conocido por La Casumba, y formado por un rectángulo de 90 metros, dicha parte este, por ciento setenta metros a lo largo de la carretera en dirección oeste que le servirá como lindero. La Comisión Gestora se da por enterada y, aprobando la gestión del señor alcalde, acuerda por unanimidad la cesión gratuita de dicho terreno en la extensión indicada, toda vez que la consecución de la instalación del campo de deportes del Frente de Juventudes se considera como un servicio benéfico para el municipio, dado el bien que representa para el vecindario y, muy especialmente, para los hombres del mañana encuadrados en dicha organización…”

El mismo lugar, la misma feria; disminuido, el mismo vecindario, pero todo diferente.

Ubicación del terreno de la dehesa de San Blas, sobre planimetría actual, concedido al frente de Juventudes para levantar su campo de deportes.

Espectacular instantánea del equipo, Club Deportivo Alburquerque, ejercitándose en los terrenos del huerto de Ulloa. En torno a 1960. Cortesía de Francis Negrete y cedida por Luis Uribe.

La lectura del acta anterior nos llevó a pensar que con ella comenzaba la historia del mítico campo de la Dehesa; sin embargo, algo que los documentos nos ocultan debió de torcerse de tal manera que el ayuntamiento vuelve a decantarse por el huerto de Ulloa, a pesar de haberlo descartado en agosto de 1942 por el lodazal que en él se formaba los días de lluvia.

 De este modo, han quedado registrados hasta cuatro acuerdos sucesivos en los que la Comisión Gestora aprobaba la cesión de tales terrenos a favor del Frente de juventudes –15 de enero de 1945, 17 de noviembrede1947, 17 de abril de1948 y 15 de noviembre de 1950– Revisados sus contenidos, podemos afirmar que la burocracia, la desidia, el interés particular y las buenas palabras seguían imponiendo su dictadura sobre la acción, en la Nueva España del Caudillo.

Estamos ya a 13 de marzo de 1955. Trae el Sr. alcalde a la consideración del pleno la reivindicación de los terrenos del huerto de Ulloa, cedidos al Frente de Juventudes para el campo de deportes que pretendía levantar. “…más como ni se ha acabado de construir –se lamenta el alcalde– ni el terreno cumple a los fines de la cesión, ni se espera se destine a ello, he requerido al delegado del Frente de Juventudes para que devuelva tal terreno al ayuntamiento y, en compensación, señalarle, en la dehesa de San Blas, la extensión que estime necesaria…”

Ordenemos: en los años transcurrido entre las sesiones de 9 de diciembre de 1942 y 13 de marzo de1955 –sin que la historia nos revele los motivos– pasó la ubicación del campo de deportes de la dehesa de San Blas, al inapropiado huerto de Ulloa, para volver nuevamente al paraje de San Blas donde, ahora sí, se acabaría construyendo en torno al año 1956. Años más tarde, en 1960, el delegado provincial del Frente de Juventudes volverá a dirigirse al ayuntamiento solicitando ampliar los terrenos anejos al campo de futbol para nuevas instalaciones deportivas (baloncesto, balonmano, balonvolea…) Acordándose para ello concederle el terreno existente entre el campo de futbol y la calleja, con las reservas necesarias para el uso de los niños que asisten a las clases del grupo escolar Primo de Rivera, y señalando un  plazo de ejecución de dos años para las obras.

Club Deportivo Alburquerque posando antes del partido en el campo de la Dehesa. En torno a 1960. ARCHIVO AZAGALA. Cedida por Luis Uribe

Archivo Histórico Municipal Alburquerque. Obras públicas.

Dos instantáneas del Club Deportivo Alburquerque posando antes del encuentro en el campo de la Dehesa. Primera y segunda equipación. En torno a 1960. Ambas cedidas por el mítico jugador del C.D. Alburquerque Luis Uribe

Archivo Histórico Municipal Alburquerque. Obras públicas.

En este documento, fechado en 1967 y donde se daba respuesta a un requerimiento de la Jefatura Provincial de Educación Física y Deportes a cerca de las instalaciones deportivas existentes en el municipio, ya ni se menciona el vetusto estadio.  Podemos concluir, por tanto, que el campo de la Dehesa debió estar en funcionamiento en torno a una década, la comprendida entre 1956 y 1966, alternando su uso, a partir de los últimos años, con las instalaciones del huerto de Ulloa, proyecto que, con gran dificultad y sacrificios por parte del ayuntamiento –como hace notar en su exposición– iría completando en unos plazos y desarrollos muy alejados de lo que la corporación hubiese deseado.

Como hemos visto, entre 1945 y 1955, el Frente de Juventudes fue levantando, mal que bien, un inconcluso campo de deportes que acabaría abandonando temporalmente para completar, al año siguiente, una nueva instalación deportiva en los terrenos de la dehesa de San Blas, ubicación que, desde un principio, contaba con grandes ventajas sobre el huerto de Ulloa.

Con todo, tal complejo deportivo se reducía a un simple terreno de juego, sin gradas y carente de las más elementales instalaciones, salvado alguna caseta para guardar el material que servía, al mismo tiempo, de improvisado habitáculo para vestuario de jugadores. Tan precaria instalación, unida al creciente interés por la práctica y seguimiento de este deporte –en estas fechas arranca la organización y el federalismo de este deporte en Alburquerque– haría que en 1961 se retomase la idea de completar lo ya construido ,que no era poco, en el citado huerto, con la ayuda económica de la Diputación, la intermediación del Frente Provincial de Juventudes, y las aportaciones del ayuntamiento, en un periplo lleno de  vicisitudes y grandes sacrificios, como se quejaba y hacía alarde  la corporación cada vez que se dirigía a cualquier alta instancia relacionada con este negociado.

Obras del nuevo campo de futbol en el huerto de Ulloa. Fotografía publicada en prensa. Cortesía de Luis Paniagua. En torno a 1960.

Faltaba, sin embargo, en este largo proceso que supuso la construcción del campo de futbol, un personaje que no aparece mencionado, ni siquiera una vez, en los documentos municipales de mayor solemnidad como son las actas de sesión y que, sin embargo, desempeñó un papel clave, tanto a nivel personal como económico, para la culminación con éxito del mismo. Sin tal protagonista esta historia estaría desvirtuada e incompleta.

El campo del huerto de Ulloa. D Manuel Esteban Paniagua Cuellar

Es común, entre los que se dedican a este género, afirmar que cuando se termina de escribir la última página de una historia, queda esta ya obsoleta nada más cerrar el libro; Lucien Febvre lo expresaba perfectamente al afirmar que “la historia se reescribe sin cesar”.

Ha querido la fortuna, antes de finalizar este trabajo, hacer caer en nuestras manos una documentación que, de otra forma, hubiese permanecido oculta, pero que ahora va a constituir un capítulo aparte y con nombre propio.

 Producto de una concatenación de hechos, hemos tenido noticias sobre el protagonismo despeñado por un ignorado personaje en el arranque del nuevo estadio y el impulso recibido por su equipo titular. Noticias avaladas por una serie de pruebas y documentos que constituyen una valiosísima fuente primaria de información y que vamos a recoger en estas páginas, con la intención de dar solidez y coherencia a lo que se cuenta y luz y justicia a lo que se ignora. 

Colegio Vasco Núñez de Balboa -conocidos, coloquialmente, como grupos viejos- finalizado en 1941. Delante, la explanada donde el Frente de Juventudes comenzó a construir su campo deportes.  Ambos en el huerto de Ulloa. Cortesía de AZAGALA

Es preciso, ahora, hacer una clara descripción del panorama con el que se iba a encontrar nuestro protagonista cuando su afición, convertida ya en impulso, lo empujó a involucrarse de lleno en él.

Iniciada la década de los años 60, el equipo, que ha dejado atrás su genuina denominación –Racing Club– y atiende ahora al nombre de Club Deportivo Alburquerque, carece de una organización estable y formal que vele por sus intereses fuera del terreno de juego, juega, más que compite, ajeno aún a una estructura organizada y federada y la profesionalidad ni se vislumbra. Todo es afición, voluntad e ilusión, loables pero insuficientes.

En cuanto al estadio, sabemos que desde 1945 el Frente de Juventudes venía realizando modestas actuaciones, casi al tran tran, con la ayuda de la Delegación Provincial de esta organización y el ayuntamiento que, por lo dilatado de los plazos y la magnitud de lo conseguido hasta la fecha, debieron de ser más bien escasas.

Este proyecto, encargado al aparejador Roberto Serrano, nos va a dar una dimensión exacta de lo conseguido hasta la fecha y el punto de partida donde toma el relevo su nuevo impulsor.

Archivo Histórico Municipal Alburquerque. Obras públicas.

Planos del nuevo estadio sobre el que se acabó construyendo el Juan José Marmelo./ AHMA. Obras Públicas

20 de marzo de 1960, salón de actos de la Casa Consistorial                                                    

(Imágenes por cortesía de Luis Paniagua)

Con la presencia del Sr. Alcalde, D. Ángel Pasalodos Pavón, que hace de anfitrión, y otras autoridades y jerarquías, y la autorización del Excmo. Sr. Gobernador Civil para que se le celebre esta Junta General, los miembros de la Comisión Organizadora, presidida por D. Antonio Cabezas Cascales, y socios que integran el C. D. Alburquerque, están a punto de designar la primera Junta Directiva del club y nombrar su Presidente. Tras la intervención del tesorero,  D. Jesús Jiménez Orrego, que da lectura de los gastos e ingresos habidos desde la fundación de la Comisión Organizadora y agradece a los jugadores y preparador, –Sr. Correa Lázaro– también presentes, su gran interés y entusiasmo por este deporte,  toma la palabra el socio de número, Sr. D. Rufino Chaves Cotrina, para proponer que, a parte de los señores que fuesen nombrados de la Junta Directiva, figurasen también en ella todos y cada uno de los que actualmente componen la Comisión Organizadora como premio a su labor, lo que fue acordado por aclamación.

A continuación, el Sr. Jalcón Cotrina, D. Francisco, dio a conocer la forma en que había de celebrarse la votación y en breves, pero elocuentes palabras, puso de relieve la necesidad de la creación de este club con el fin de que las juventudes sean sanas y robustas y olviden los vicios. Terminado el escrutinio se obtuvo el siguiente resultado:  Presidente D. Manuel Paniagua Cuellar; Vicepresidente D. Antonio Sánchez-Moro Bueno; Secretario D. José Mayo Aspano; Vicesecretario D. Alejandro Pocostales Martínez; Tesorero D. Antonio Cabezas Cascales; Vicetesorero D. José Valle Rollano; Vocales…. En medio de grandes aplausos, hizo uso de la palabra el nuevo Presidente agradeciendo, en primer lugar, la presencia del Sr. Alcalde y, seguidamente, agradeció igualmente a los señores socios la atención inmerecida de su nombramiento. Y no habiendo más asuntos que tratar, el Sr. Alcalde Presidente dio por terminado el acto acordándose remitir copia certificada de este acuerdo al Excmo. Gobernador Civil

El periodo comprendido entre 1960, con el nombramiento del presidente de la primera junta directiva del C.D. Alburquerque y la desaparición temporal del equipo, por problemas económicos unos años después, tiene un nombre propio: D. Manuel Esteban Paniagua Cuellar. A él y su junta directiva se deben los progresos alcanzados por el club a nivel organizativo y federativo, en un paso más hacia el profesionalismo; y a él y su bolsillo la finalización del estadio desde el estado en que lo encontró cuando fue nombrado en el cargo.

Jugador en sus años de soltería, impulsor del federalismo durante su presidencia, inversor desinteresado y aficionado siempre, parte de la historia de este club le pertenece.

Desconocemos el devenir del equipo tras su desaparición y la fundación oficial en 1974 del Club Polideportivo alburquerque, aunque por tratarse de fechas no excesivamente lejanas, habrá quien lo conozca y pueda completar esta historia que, como afirmábamos al principio de este capítulo, se reescribe constantemente. Sí podemos señalar, para finalizar, que hasta 1978 la titularidad del campo siguió perteneciendo al desaparecido Frente de Juventudes. Ese año y a propuesta del concejal D. francisco Jalcón, es reclamado y adjudicado en propiedad al municipio.

Diferentes instantáneas del C.D. Alburquerque en el estadio construido finalmente en el campo de Ulloa. Archivo AZAGALA. Cedidas por Luis Uribe.

PRINCIPALES HITOS Y PERSONAJES DE ESTA HISTORIA

Año 1930. El corresponsal local, Diego Cortés, en el periódico El correo extremeño, hace referencia por primera vez a un equipo de futbol en Alburquerque: Los (C) ruzados.

30 de enero de 1933. El Alburquerque F.C., como ahora se llama el equipo, solicita un trozo de terreno en el Picadero para instalar en él un campo de deportes, petición que le es concedida por el ayuntamiento.

25 de mayo de 1933.  El equipo de futbol local aparece por primera vez con el nombre de Racing Club Alburquerque en una subvención de 25 pesetas que solicita al ayuntamiento por los gastos del partido disputado durante las ferias.

26 de agosto de 1933. Se tiene constancia de hasta tres equipos de futbol en la localidad: el citado R.C. Alburquerque, el Patria, de Esteban López y Eugenio González, y el singular Betis.

21 de abril de 1934. El Racing Club Alburquerque solicita a la corporación una parcela en la dehesa de San Blas para construir un campo de futbol que le es denegada.

1936. La Guerra Civil, entre tantas otras cosas, se lleva por delante la corta carrera del R. C. Alburquerque.

9 de diciembre de1942. Petición que hace el Frente de Juventudes al municipio de unos terrenos para levantar un campo de deportes. Se descarta el huerto de Ulloa por sus malas condiciones ofreciendo como alternativa la dehesa de San Blas

15 de enero de 1945, 17 de noviembrede1947, 17 de abril de1948 y 15 de noviembre de 1950. Fechas correspondientes a sendos acuerdos tomados por Comisión Gestora cediendo y confirmado el uso y disfrute de unos terrenos en la dehesa de San Blas al Frente de Juventudes para su campo de deportes. 

13 de marzo de1955. Reivindicación de los terrenos del   huerto de Ulloa, concedidos al Frente de Juventudes, para que sean devueltos al ayuntamiento por no haberse construido aún el campo de deportes para el que le fueron adjudicados.

Año 1956. Posible fecha de construcción del campo de la Dehesa, en uso hasta 1966 aprox.

20 de marzo de 1960. Se constituye la primera Junta Directiva del Club Deportivo Alburquerque, como ya se denomina en esas fechas, y es elegido presidente de la misma D. Manuel Esteban Paniagua Cuellar. Nombramiento que queda recogido en el Acta fundacional redactada al efecto. En la misma se cita al Sr. Correa Lázaro como preparador del equipo.

Año 1961. Se retoma el proyecto constructivo del campo de deportes en el huerto de Ulloa sobre los trabajos previos realizados por el Frente de Juventudes, según proyecto del aparejador Roberto Serrano ÁlvarezCorre con los gastos D. Manuel Esteban Paniagua Cuellar.

Año 1974. Se funda, oficialmente, el Club Polideportivo Albuquerque.

Año 1978. A petición del Sr. D. Francisco Jalcón Cotrina se solicita, y obtiene, para el municipio la posesión de los terrenos del huerto de Ulloa, hasta entonces en poder del extinto Frente de Juventudes.

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PORTADA: Partido de fútbol en el campo de la dehesa (¿Picadero?)./ ARCHIVO AZAGALA

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